El asno de oro de Apuleyo, un relato hilarante y subido de tono que narra la historia de un joven que incursiona en la magia y se convierte en burro, es un clásico de la literatura latina que el filósofo Peter Singer rescata del olvido para mostrarnos la vida de una humilde bestia de carga. Mezclando dosis de humor, sexo y poderes sobrenaturales, esta entretenida novela nos revela no solo las desventuras del protagonista, el curioso e incontenible Lucio, sino también la cruel realidad en la que se enmarcan sus vivencias como asno.
Esta edición ilustrada, en la que Singer ha suprimido las numerosas digresiones del texto latino para ofrecernos el núcleo central del relato ?las peripecias de un hombre transformado en animal?, se complementa con dos apéndices sobre el contexto literario y cultural en el que se produjo El asno de oro y el significado ético de esta historia en la actualidad, reflexiones que dejan ver la relevancia de esta obra maestra en torno a cómo pensamos y tratamos a los animales.
Tenía ganas de hincarle el diente a este texto, ya que es una de las primeras ficciones en prosa que conservamos, algo así como el antepasado de lo que hoy conocemos como novela. Y bueno, el ejercicio de arqueología filológica ha estado bien. He disfrutado rastreando las huellas de la tradición clásica en la que se entronca Apuleyo (el tema de la metamorfosis, la intervención de los dioses mitológicos...) y, sobre todo, comprobando lo mucho que influyó esta obra en la literatura posterior. Aquí asistimos a las desventuras de un desgraciado al servicio de varios amos (toda la literatura picaresca, el Lazarillo), aparecen viejas alcahuetas (La Celestina) y hasta fantasmas que revelan secretos (Hamlet). Incluso hay espacio para la zoofilia dentro de este batiburrillo. La edición que he leído elimina todas las historias intercaladas del original, centrándose solo en la trama central. Va al hueso, que no es duro de roer, pero el caldo resultante no me ha acabado de enganchar, a pesar de reconocer su innegable valor literario.
Me hubiese gustado que incluyesen el mito de Eros y Psiqué, pero por lo demás, es muy buena adaptación. El epílogo me gustó mucho, pero me gustaría advertir a los nuevos lectores que no estén familiarizados con la obra de que es pura invención de la adaptación, un añadido al final original. Por lo tanto, no podría considerarse "canon". Una pena, porque me pareció una conclusión muy bonita. Un libro divertidísimo, a veces con situaciones algo bizarras. Me he hartado de reír.
La ADAPTACIÓN me ah gustado, aunque la historia no está completa.
También me ha gustado la nota histórica, tanto de la obra como de Apuleyo.
No me ha gustado el análisis filosófico que hace E. Finicelpearl sobre las ideas acerca de los animales en la antigüedad que veo desacertadas.
Tampoco me ha gustado el capítulo de Singer sobre la filosofía actual comparada con la antigüedad. Está llena de presentismos y parece un panfleto ecologista que no viene a cuento. Toma el final de la historia de Lucio como excusa para poder publicar sus ideas.
El final de la novela es una invención de Singer, cambiar el final de una obra no tiene demasiado sentido.