Normalmente no suelo leer mucha novela histórica patria, por eso fue una agradable sorpresa encontrar este libro en un mercadillo solidario del instituto, donado por una profesora. No había leído nada sobre esta autora anteriormente, pero parece que tiene una buena serie de libros centrados en el pasado histórico español y en particular de su tierra, la vasca.
La Calle de la Judería trata un tema para mi gusto todavía escaso en las letras españolas, como es la historia de la comunidad judía en España antes de su expulsión por los Reyes Católicos en 1492. Modestamente, y a menos que uno se preocupe por ahondar, se conoce poco. La autora escribe una ficción bien documentada sobre la comunidad judía de Vitoria en los años previos a su expulsión, ocupándose tanto de los que permanecieron fieles a su religión, como de los llamados marranos o conversos (gracias Toti por aclarar que "marrano" no significa lo que yo pensaba).
El recorrido de la historia es muy largo (1404-1495) y abarca diversas generaciones de una familia y de familias amigas o vecinas. Es fácil perderse entre los personajes y en sus nombres hebreos y sus posteriores - muchas veces forzados - nombres cristianos, así como términos que están en hebreo, pero para ello la autora facilita poniendo un vocabulario hebreo/euskera, un mapa de la Vitoria medieval y un árbol genealógico con todos sus personajes, lo que se agradece.
El punto fuerte del libro es su excelente documentación. La autora, cuyo cariño por su Vitoria natal trasluce en cada página, se ha preocupado muy seriamente de reconstruir con fidelidad la España de Enrique IV e Isabel la Católica, para lo cual ha sacrificado, muchas veces, amenidad y ritmo. Además, la naturalidad con la que se narran los hechos, los diálogos - nada afectados ni dramáticos - y la sencillez de la narrativa realmente te aproximan a la realidad de unas personas que eran, al fin y al cabo, seres humanos y que vivían, temían y soñaban como cualquiera lo hace hoy en día.
¿Por qué solo tres estrellas? Pues porque como decía, la autora se ha visto obligada a sacrificar emoción e impacto por rigor. El libro, sencillamente, no engancha. Muchas veces tienes que hacer un esfuerzo por retomarlo. Está bien, pero no te deja con ganas de más. Hay tantos personajes y se ocupa tan poco de ellos que no llegas a conectar con la mayoría. Sólo algunos son tratados con más cariño y detalle, pero la mayoría van y vienen y desaparecen en pocas páginas. Esta poca profundidad de los personajes hacen que la lectura sea poco atractiva, poco "comercial" lo llamarían hoy en día, mientras que el trasfondo histórico es de mucha calidad. Eso, que es sin duda una virtud, perjudica que la obra de esta autora sea más conocida y valorada por el actual público lector consumista, habituado a leer rápido y ser impactado.
En resumen, un buen libro, bien documentado y trabajado, con un gran cariño y respeto por los judíos vascos que una vez vivieron aquí. Pero no es un libro ameno, impactante o que deje una huella en ti; tampoco que logre engancharte. Lo recomiendo sólo a aquellos que quieran leer una buena novela histórica y que sientan, como yo, interés en saber más sobre los judíos españoles y en cómo vivieron - y sobrevivieron - en tiempos de Vicente Ferrer y de Torquemada.