Argenthea, una joven querubín, deberá enfrentarse a un difícil dilema. En su corazón se desatan unas poderosas fuerzas y la atenaza el temor al ser incapaz de frenarlas. Mihkael es el Primer Arcángel, el Guerrero de Dios. Conoce a la perfección cuál es su misión en la vida y nada podrá apartarlo de su deber, hasta que su camino se cruce con el de Argenthea. Nada volverá a ser igual para ninguno de los dos cuando sus mundos colisionen y una ardiente hoguera de pasión los envuelva y los consuma. ¿Superará el amor al deber? ¿Podrán sus corazones soportar las duras pruebas a las que serán sometidos?
Argenthea es lo primero que leo de Paula y he de decir que, en su momento, no estaba del todo segura de si iba a ser una lectura que me llamase la atención por el género con el que está catalogado, es decir, fantasía/paranormal. Considero que no es de género paranormal en absoluto, es mi opinión, y este género es más acorde con el romántico, incluso me atrevo a decir que con el erótico, y me ha sorprendido de manera muy grata aunque con algún pero que otro, pero de eso os hablaré posteriormente. Cierto es que la autora nos habla de las responsabilidades de la jerarquía angelical.de mayor a menor rango, Las obligaciones de los Venerables, de los arcángeles, ángeles y querubines, evidentemente bajo el mandato divino del Creador. Todos los seres angelicales conviven en el Confín, mientras que el Creador reside en el Nexo. Los seres angelicales no son "sensibles" es decir, no sienten deseos carnales, no sienten ira, ni envidia...en pocas palabras... No es que sean seres apáticos pero su existencia se basa en cuidar y preservar la paz y el equilibrio en todo el universo. Hasta que esta sensibilidad se adueña sin previo aviso de Mikhael y Argenthea, y mantienen una relación de amor en el sentido bíblico de la palabra. Dichos actos tendrán sus correspondientes consecuencias, las vidas de nuestros protagonistas sufrirán un giro drástico y deberán cumplir con los designios divinos, ya que es su cometido a pesar de que van a sufrir sin remedio y para mi, de una manera devastadora. Narrado en tercera persona por ambos protagonistas, la prosa es muy cuidada y bañada de algo de misticismo, y un vocabulario muy acorde con los personajes al ser seres ancestrales. Los personajes secundarios interactúan de una manera constante en el desarrollo de la historia, participan de forma activa y son relevantes en la misma. Los "peros" a los que hacía alusión anteriormente son unos cuantos, me explico, hay mucha narración y he echado de menos más diálogos en según que momentos. Considero que el libro al principio es un poco denso por el hecho de que tiene introducción, un prólogo para mi gusto demasiado extenso, se que es importante poner en antecedentes a los lectores y lectoras, pero para mi gusto es demasiado excesivo. La portada desde mi punto de vista no le hace justicia a la historia, y debo decir que hasta el tercer capítulo se me hizo un poco cuesta arriba por el vocabulario utilizado, ¿Pero sabéis qué? A partir de ahí no pude ni aunque hubiese querido parar de leer, las emociones que me embargaron conforme iba leyendo son complicadas de explicar. He de decir que hace años que mi fe flaqueó mucho, por no decir que prácticamente la perdí, y Paula, la autora a través de sus palabras crea un punto de inflexión, en el que hace que te plantees muchas cosas, entre ellas si cualquier medio es lícito para conseguir un fin, cuán alto puede ser el precio a pagar por sacrificarse, el no ser capaz de elegir, no por no querer ni por no poder, si no por no deber. La historia de Mikhael y Argenthea me ha impactado de una manera bestial. En esta novela encontramos amor, devoción, entrega, sacrificio, lealtad, hermandad, fe, sufrimiento, redención, pasión, perdón, revelaciones por parte del Creador... Una historia que a pesar de los peros que os he comentado verdaderamente vale la pena y no puedo por más que recomendar su lectura ya que es increíble lo que se llega a empatizar con todos y cada uno de los personajes, tanto principales como secundarios.
Argenthea es un libro diferente, te percatas desde el inicio que sus protagonistas no son los usuales, es díficil, por ejemplo; imaginar las ocupaciones tras un escritorio de un arcángel, –es más lógico identificar la de los ángeles o serafines- así que es un logro percatarte que la autora supo darle un transfondo cotidiano –si es que se le puede llamar así– a esta historia; es díficil explicar la vida “imaginaria” de los ángeles, y sobre todo la diaria, ¿como es que estos seres celestiales pasan los incontables eones? Leer mas en:http://www.lacomunidaddellibro.com/cr...
Con este libro he descubierto un nuevo tipo de ángeles y reconozco que, a pesar de mi reticencia cada vez que se nombraba al Creador, Paula ha logrado que me olvide de los tintes bíblicos y religiosos. En sus páginas he encontrado una preciosa historia de amor. La bondad, lealtad y fraternidad de estos ángeles se eleva al máximo cuando Argenthea y Mihkael descubren su destino. Una vez más Paula ha conseguido tenerme con un nudo en la garganta casi todo el tiempo. Las emociones y sufrimientos de estos singulares ángeles hacen que medites sobre las piedras que encontramos en el camino y nuestra forma de afrontarlo. Gracia Paula por escribir tan bonito. ¡Ya estoy con el segundo!