En "Ser: Curso de psicología de la autorrealización" de Antonio Blay el lector tiene la impresión de acceder a sus clases. El libro es prácticamente una retransmisión del curso impartido por Blay y al final de cada capítulo se incluyen además las preguntas de los alumnos y las respuestas que en su día Blay logró articular sobre una cuestión tan compleja como es la autorrealización.
A lo largo de los capítulos el lector se da cuenta de la enorme influencia de distintas teorías en las ideas de Blay. Desde Freud o Lacan, pasando por el eneagrama de Richard y Hudson en su modalidad de hablar de distintos niveles de evolución y sobre todo la filosofía kantiana. Todo y que Blay no cita ninguna de estas fuentes, pero es innegable el influjo que han tenido en el autor. La filosofía kantiana resuena en especial a la hora de hablar del conocimiento entendido como ese proceso dialéctico que se establece entre el ser que se enfrenta al mundo y el mundo en sí.
Blay hace énfasis en nuestra capacidad para ver, escuchar, sentir en el momento presente, liberándonos de nuestras ataduras del pasado y de las preocupaciones del futuro. Ser capaces de estar en la situación o frente a la persona como si fuera la primera vez que la vivimos. La teoría tampoco es nueva, pero no viene mal recordar la importancia que tiene permanecer al mundo tal cual es y no como nosotros nos empeñamos en que sea. Esta actitud nos permite elevarnos hacia nuestro centro y ser capaces de que somos un foco de energía, amor e inteligencia. Reconozco que tengo cierta resistencia a hablar en esos términos con una denotación demasiado espiritual... pero la idea se entiende y es que somos más de lo que pensamos ser.
En términos de Blay, uno no es lo que cree ser. Uno es. Al menos así es como acaba cerrando la mayoría de preguntas que se le plantean.
No obstante, pese a los capítulos llenos de interesantes reflexiones, existe un aspecto que desmerece el libro. En mi opinión, muchas de las preguntas no están bien planteadas, no aportan lo necesario para el tema tratado o incluso pueden llevar a la confusión. La metodología mayéutica de Blay estaría muy bien en su día, in situ, en el curso, pero para un lector descontextualizado genera una sensación de desasosiego al sentir que se está perdiendo la esencia del curso en vivo. Agradecería que se reeditara el libro tratando de dar otro enfoque a la parte de preguntas y respuestas para que pudieran ser material de mayor utilidad.
Y me gustaría aprovechar para pedir que en la nueva edición corrijan los garrafales errores de ortografía del libro. Leer "hechar una mano" puede provocar un colapso en según qué lectores.