American anthropologist Marvin Harris was born in Brooklyn, New York. A prolific writer, he was highly influential in the development of cultural materialism. In his work he combined Karl Marx's emphasis on the forces of production with Malthus's insights on the impact of demographic factors on other parts of the sociocultural system. Labeling demographic and production factors as infrastructure, Harris posited these factors as key in determining a society's social structure and culture.
Pequeño ensayo, que se lee en un visto y no visto, sobre la evolución política desde las tribus hasta nuestra época y cómo los distintos tipos de sociedades generan jefes justos, cabecillas o abusones que no hacen nada si no es en beneficio propio. Desde luego, es curioso leer cómo las diferentes formas de reparto de la riqueza dan distintas formas de gobierno. E interesante ver cómo el germen de los abusones ha progresado adecuadamente hasta la casta política de nuestros días...
Uno de esos libritos de Alianza Cien que te echas al bolsillo y te lo lees de una sentada en la playa, ahora que estamos en verano.
El autor, antropólogo, se pregunta por qué las sociedades necesitan líderes, y si siempre ha sido así. Hace un recorrido por sociedades primitivas, algunas aún existentes, y estudia sus comportamientos y organización social. Rastrea las necesidades en torno a la jerarquización de las sociedades hasta el siglo XX, dedicando un capítulo incluso a “los yuppies”. De todos modos, el librito solo contiene algunos capítulos de un estudio que se supone más amplio y complejo.
Asuntos llamativos son, por ejemplo, el hecho de que han existido y aún existen sociedades igualitarias donde no hay necesidad del liderazgo o de leyes, pues la organización social está basada en el intercambio recíproco, si bien es evidente que se trata de sociedades muy pequeñas, de pocos individuos. En algunas sociedades, la necesidad de un o varios cabecillas, que suelen ser varones, está ligada al abastecimiento de la población. Estos cabecillas no “gobiernan” en el sentido actual del término, sino que son responsables de abastecer con alimentos a su comunidad. Más adelante, se intuye que tras la aparición de los jefes hay una necesidad de sentirse prestigioso, son individuos que buscan aprobación de sus congéneres (esto ya se va pareciendo a la sociedad actual). Muy interesante es cómo el intercambio de bienes junto a la exhibición de poder de estos primeros cabecillas están muy ligados a la aparición del consumismo, al principio relacionado con la alimentación pero también con toda la artesanía implicada en el embellecimiento personal y los rituales suntuarios. De ahí a la sociedad de consumo, en la que “el consumo conspicuo es no tanto el premio como el precio del éxito”. No pretendo hacer aquí un resumen de todo, así que dejo otro apunte sobre el paso de estas sociedades nada o poco jerarquizadas a los Estados, que pasa por la necesidad ya imperiosa de las jefaturas y el control social para la protección de la ciudadanía: aquí entran en juego el “granero”, o capacidad el “jefe” de garantizar la supervivencia de la población en épocas de penuria y la religión y la guerra, la primera para entronizar a los jefes y la segunda para la salvaguarda y la colonización. La postura del autor sobre la supuesta conspiración violenta en la instauración de las clases gobernantes es que “había tanto sumisión voluntaria como opresión violenta”.
Lo mejor del libro son los múltiples ejemplos de sociedades que ayudan a entender las diferentes maneras de organización, tanto en términos históricos como geográficos.
Pasa de las cincuenta páginas y se le debe llamar libro, pero el tamaño que tiene y sus sesenta páginas, lo convierten más bien en un ensayito. Dicho esto, es una obra estupenda.
Harris tiene la capacidad de resultar académico y ameno, y ese don no se encuentra con facilidad. Lo que aquí viene a exponer es cómo se pasa de tribus donde no hay nadie que mande ni imponga, a sociedades donde los cabecillas pasan a jefes y los jefes a nuestros “actuales” Estados. Puede que no siempre dé con la razón (algo que considero imposible con los datos de los que disponemos) pero el viaje resulta de lo más entretenido.
La obra acaba con una reflexión vigente y dolorosa, que no puedo evitar reproducir:
“Durante el reinado de Sargón I, en 2350 antes de Cristo, uno de estos Estados conquistó toda Mesopotamia, incluida Sumer, así como territorios que se extendían desde el Éufrates hasta el Mediterráneo. Durante los 4300 años siguientes, se sucedieron los imperios: babilonio, asirio, hicso, egipcio, persa, griego, romano, árabe, otomano y británico. Nuestra especie había creado y montado una especie salvaje que devoraba continentes. ¿Seremos alguna vez capaces de domar esta creación de hombre, de la misma manera que domamos las ovejas y las cabras de la naturaleza?
En esta brevísima obra Marvin Harris, conocido ampliamente en su campo académico por su defensa de la antropología materialista, propone hacer un recorrido histórico a través de los primeros milenios de la humanidad en pos de desentrañar la noción de jerarquía y ver si ésta se encuentra intrínsecamente ligada a nuestra «naturaleza humana». De esta manera se nos descubre algo que a priori mucha gente sería incapaz de admitir, el hecho de que, durante gran parte de su existencia, el ser humano y su relación consigo mismo se configuró en un relativo marco de igualdad recíproca que, con la llegada del Neolítico –caracterizado por el desarrollo de la ganadería y la agricultura– y el posterior desarrollo de las jefaturas y los estados se vería completamente contaminado.
Harris cierra el texto preguntándose si algún día lograremos domar a la bestia llamada Estado, aquella que ahora, tras varios milenios, es capaz incluso de amenazar la existencia de la vida humana en su totalidad. Además, la lectura de esta obra nos demuestra que, frente a posiciones derrotistas, tal vez una sociedad no jerárquica no sea, después de todo, tan utópica como pensamos, aunque aún nos pille tan lejos como las estrellas que puebla los cielos.
Un ejemplo de negociación entre teoría y datos empíricos. Con el uno, Harris busca organizar el otro. Sin embargo, para lo muy claro que lo explica, ¿qué tanto puede valerse uno de las pretensiones de universalidad? Es decir, al inscribir (o, quizás, describir) los ejemplos usando la teoría, ¿qué tanto puede afirmarse que así siempre es? A pesar de que el libro es muy instructivo, no puedo evitar cierto recelo ante lo que plantea, o la manera ne que lo hace; desconfío de su seguridad al intentar describir lo universal de la experiencia política.. si quiera, ¿existe tal cosa como una experiencia política universal?
Quizás el punto del libro sea mas para dar categorias nuevas, pequeñas cajas que simplifican nuestra labor.
Una lectura divulgativa y breve sobre los orígenes sociales de la figura del líder. Mostrando en pocas páginas como pasamos de los sencillos Mumis a los ostentosos nobles y de ahí a los Kadyrov modernos. El liderazgo político surge como un producto de la humanidad dotado de varias caras y alcances según le permitan ciertas variables medioambientales o materiales .
Recomendable tanto para estatistas como para enemigos declarados del Estado y las élites, pues brinda unas útiles pinceladas grisáceas al lienzo comúnmente sobresimplificado que ofrecen las ideologías a la hora de entender el sostén de la autoridad política.
La verdad es que me ha gustado mucho, pero siendo tan cortito... En mi opinión es un tema que da para mucho más, y deja la sensación de que es un poco resumido o apresurado, se queda en la superficie de un tema en el que aún podía sumergirse. Aún así, eso es preferible a muchos libros de ensayo que acabas cerrando por ser demasiado densos. Me ha parecido que cuida mucho que su lenguaje sea claro y fácil de entender, pero sin salirse de lo técnico, lo cual es un bonus.
Interesante... Lástima que no suponga más que un introito extremadamente conciso de lo que debería ser un estudio pormenorizado acerca de la evolución de las sociedades de bandas a jefaturas y estados (entiendo que en "Nuestra especie" se indaga más en este asunto). De todas formas, es una lectura recomendable. Nos introduce una multitud de cuestiones de manera simple y llevadera, aunque no por ello con menor rigurosidad.
Con un estilo sencillo y sin atiborrarnos con datos, el autor expone y fundamenta su teoría sobre la razón por la que hemos evolucionado a sociedades jerarquizada sometidas a un jefe. La expansión demográfica, la acumulación de recursos y el afán de notoriedad se erigen como razones de peso para el asentamiento de un jefe. La necesidad de recursos bajos, la incapicidad de encontrar lugares libres que los procure son factores a tener en cuenta en la sumisión.
bueno es cortito y se lee muy fácil, esta bien como lectura formativa en mi carrera como antropóloga famosa pero tampoco es q me haya apasionado. la primera mitad es bastante interesante, pero en la segunda como q habla de muchas tribus y cosas muy por encima y creo q no he retenido casi nada d info
La verdad es que pese a ser de 50 páginas más o menos ha sido bastante interesante y la verdad es que para entender de algo simple a cosas complejos sirve
De esos trabajos que desearías que fueran más extensos, aunque logra abrir lo suficiente el ánimo curioso para adentrarse en el tema. La génesis del abusón.
Acercarme como historiador a lo que pasó "antes de la historia" siempre me cuesta (defecto del personaje...). Pero esta lectura me ha parecido amena, interesante, y la he disfrutado enormemente.