La psiquiatría llama a sus afecciones trastornos, un eufemismo que traduce el vocablo inglés ?desórdenes?. ¿Qué ?orden? es el que se desordena cuando alguien es distinto de como se espera? ¿Qué saber autoriza al médico para ?clasificar? a los seres humanos entendiendo que padecen de ?trastornos de la personalidad?, que son anormales o peligrosos y que requieren de ?tratamientos?? En mayo de 2013 se proclamó oficialmente el DSM-5 redactado por especialistas de la Asociación Psiquiátrica de los Estados Unidos, un ?manual estadístico y diagnóstico? con el que se pretende ?unificar? y ?digitalizar? los diagnósticos para servir a los fines de la industria, el estado y las compañías de seguros. Clasificar en psiquiatría exhibe y discute la última expresión de esa ominosa empresa de encasillar ?anomalías? que no se llegan a entender para encargar a la medicina el cuidado de las ?normas? y el ?orden? dejando al derecho la relación con las ?reglas? y la ?ley?.
De esa presciencia teórica, consecuencia de la ignorancia en materia de etiología, proviene la constante lucha de la psiquiatría para ser reconocida como especialidad "científica". (...) La investigación de parámetros biológicos se sustenta en una esperanza, la de encontrar en el cerebro la razón de las anormalidades de la mente, la de "objetivar" una base material y natural. El mayor obstáculo que encuentra esa psiquiatría que pretende ser organicista es que el cerebro está, por supuesto, en la vida y en todas las actividades del ser humano (conciencia y conducta), pero él no es el productor sino el asiento de procesos que permiten y regulan la relación entre el organismo y el medio ambiente que le rodea. Es en la relación del sujeto con el Otro donde se encuentran las causas de su acuerdo o desviación respecto de la norma que no está en el cerebro sino en la estructura social (...). El órgano que se aloja en el interior del cráneo no es la causa de la subjetividad, sino el sustrato.
La desviación es manifestación de "disfunción" y lo que antes se repudiaba como inmoral, pecaminoso o delictivo hoy es rechazado y descalificado por "enfermo". La salud mental consiste en vivir adaptándose a la convención cultural.
El diagnóstico no se encuentra, se emite: es un acto performativo en donde la palabra hace a la cosa que nombra y hace al sujeto que lo recibe transformándolo en otro respecto al que era antes, a menudo estigmatizándolo. Es una sentencia. Pocas veces se tiene en cuenta que el "modelo biomédico" es, en realidad, el modelo jurídico basado en la encuesta sobre el caso, la decisión del juez y la imposición de una prescripción penitencia formulada "por el bien del reo y de la sociedad".
Un libro que necesita ser leído por todas aquellas personas que nos dedicamos a atender la salud mental, para tener una posición más crítica y objetiva ante la ideología dominante