En estas memorias, Rav Berg expone el profundo vínculo entre maestro y estudiante, ilustrando un hermoso retrato de uno de los más grandes Kabbalistas de nuestra era: Rav Yehuda Tzvi Brandwein. Ambientado en Israel durante los turbulentos días anteriores y posteriores a la Guerra de los Seis Días, este libro recuenta el desarrollo de la relación especial entre Rav Berg y Rav Brandwein, y comparte las enseñanzas provenientes de dicha relación. En estas páginas percibimos la pasión de estos Kabbalistas por llevar la sabiduría ancestral de la Kabbalah al mundo contemporáneo. Este es el viaje espiritual que resultó en la transferencia del liderazgo del Centro de Kabbalah de parte de Rav Brandwein a manos de Rav Berg.
For me a characteristic of somebody who has been working with Kabbalah is humility. Rav is a title what other people can use for those who they respect. It means great. A humble person would never call himself rav, not to mention commit self-publish something using this title. So it was clear that Berg is not humble. But adding the word “kabbalist” makes it worse. As far as I knew such title does not exist.
El libro me ha ayudado a conocer a Rav Brandwein, a interesarme en leer Las 10 emanaciones Luminosas, de Rav Ashlag, a interesarme en Isaac Luria.
Y también hay un puñado de sabiduría muy hermosa.
Pero en general no es un libro que se trate de ir al meollo del asunto. Para quien lea esta reseña, recomiendo más El Poder de la Kabbalah, de Yehuda Berg, y sin duda Nano, de Rav Berg.