Monstruos, vampiros, caníbales, fantasmas, desdichados que han sido enterrados vivos, locos, enfermos, extranjeros, vecinos a los que no conocemos lo suficiente, simples nómadas: avatares todos del miedo, sombras que se apoderan de nuestros peores sueños, que encarnan dimensiones de la alteridad que nos estremecen, a la vez que nos hacen sentir de forma privilegiada el calor de nuestra propia condición humana. Todos ellos (y unos cuantos más) se dan cita en las páginas de este libro, que, a mitad de camino entre la historia de la cultura y de las mentalidades, el tratado antropológico y la leyenda urbana, ha sido construido con las aportaciones de antropólogos, historiadores y filólogos empeñados en dibujar un mapa del horror con los trazos de la ciencia. Gerardo Fernández Juárez es Profesor Titular de Antropología Social de la Universidad de Castilla-La Mancha. Ha realizado investigación antropológica de campo en Bolivia en comunidades aymaras. Sus ámbitos de interés investigador se han centrado en la Antropología de la Religión y en la Antropología Médica de lo que dan fe sus diferentes libros, monografías y artículos publicados en diferentes medios editoriales tanto nacionales como internacionales.
José Manuel Pedrosa es Profesor Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Alcalá. Especialista en literatura oral y en antropología cultural, ha publicado numerosos libros y estudios, e impartido clases y conferencias en universidades de Europa, Norte y Sudamérica, y África.
Me encantó pues amplió mis panoramas a lo mesoamericano y también a lo folclórico europeo. Debo advertir que está muy especializado, son una serie de ensayos que van desde creencias españolas hasta separaciones de la comida y el espacio como expresión social y geográfica.
Me encantó, lo recomiendo por si quieren ampliar el panorama a otros lugares del planeta, y también del saber qué hace humano al ser humano, y sobrevivir a ello.
En otoño de 2007 tuve la suerte de estar presente en el ciclo de conferencias que dio lugar a este libro, organizado por nuestro profesor de Antropología Social de la facultad; un ciclo interesantísimo sobre la cultura del miedo y el peso que éste ejerce en nuestra idiosincrasia. Cuando empecé a leer Antropologías del miedo, pensé que el libro no iba a estar a la altura del fantástico recuerdo que conservo de aquellas conferencias, en las que todos nos sorprendimos, nos divertimos e incluso nos asustamos un poquito, compartiendo y comparando terrores de éste y del otro lado del Atlántico (a veces es difícil equiparar la experiencia de un relato vivo con un relato impreso en negro sobre blanco, irremediablemente más impersonal). Pero lo cierto es que la lectura terminó siendo muy, muy grata, valiosísima en algunos de sus puntos y observaciones, y toda una pequeña joyita para quien esté interesado en aproximarse a los entresijos del ser humano y la construcción de sus mecanismos mentales.
Como ocurre siempre en publicaciones de este tipo, en las que se cuenta con la colaboración de distintos expertos, la estructura, el tono y el ritmo de los diferentes artículos que componen el libro son muy dispares. Hacía ya bastantes años que no leía textos académicos y estaba un poco oxidada para enfrentarme a este estilo que en ocasiones puede ser un poco árido. Pero, por suerte, los antropólogos tienen mucho de cuentacuentos y hay pasajes que son una completa delicia. Especial mención a este respecto merece el texto de Gil García sobre las peculiaridades que pueden marcar la vida de una comunidad "sitiada" geográficamente y con apenas contacto con el exterior (en concreto, la comunidad surandina de Santiago K); uno de los artículos más amenos del libro. Menos completos son quizá el estudio sobre el tratamiento cultural y social que se hacía de la locura en la Cataluña moderna (muy cargado de referencias y ejemplos interesantes, pero falto de un discurso concreto que los articule) o el de los monstruos que pueblan la Galicia mágica (demasiado parco y difuso, si tenemos en cuenta la riquísima tradición gallega a este respecto).
No obstante, todos los artículos ofrecen perspectivas valiosas que se entrecruzan y se complementan entre sí, para ofrecernos una visión muy sólida sobre los miedos que pueblan la mente humana: qué son, de dónde nacen, para qué sirven. Desde los seres míticos de la tradición andina hasta las leyendas urbanas más modernas que siguen sacudiendo nuestra vida actual. Terrores ancestrales que se adaptan a los nuevos tiempos, rumores perniciosos que se viralizan hasta tal punto que terminan convirtiéndose en realidad, esa relación morbosamente ambigua que tienen las personas hacia lo terrorífico, a medio camino entre la fascinación y el rechazo… todo construido siempre sobre la obsesión de diferenciarnos del otro, el diferente, el que no es uno de los nuestros. Sea quien sea.
A lo largo de esta recopilación, se nos explica cómo el miedo se ha empleado tradicionalmente para culturizar al hombre; es lo que nos separa de las bestias o los monstruos, lo que nos pone límites y da forma a nuestras estructuras sociales, nuestras leyes, nuestra forma de comportarnos y relacionarnos con el mundo. Sin ese miedo (a veces entendido también como respeto) que nos mantiene a salvo de lo que la sociedad percibe como "peligroso", el hombre perdería buena parte de su humanidad y se sumiría en el caos y la barbarie. En cierta forma, el miedo es orden. Pero puede convertirse también en un arma de doble filo, utilizada para el control y el sometimiento, o incluso como condicionamiento para reforzar determinadas conductas y roles (Abad y García Sáiz elaboran una teoría muy interesante sobre cómo la cultura de la violación contribuye a perpetuar actitudes patriarcales: mujeres débiles e indefensas que no tienen más remedio que ser protegidas por hombres).
Sin embargo, el aspecto más reiterado y más llamativo es cómo el famoso "miedo al otro" ha dado lugar al racismo como herramienta sociopolítica para reforzar el sentimiento de grupo y los lazos de una comunidad, en detrimento de ese "extranjero" al que se identifica como una amenaza y ante el que la sociedad se blinda a modo de protección psicológica. Dias Marques hace una brillante reflexión sobre cómo la proliferación de leyendas urbanas de trasfondo xenófobo se han convertido en herederas actuales de ese viejo racismo, y cómo los rumores se consideran una forma "socialmente aceptada" de dar salida a la agresividad contenida, en un mundo en el que el racismo ya no se percibe precisamente como algo positivo. Y sin embargo sigue ahí, como impreso en nuestro ADN, enfrentando a un país con otro, a una región con otra, a una ciudad con otra y hasta a los habitantes de un barrio con los de otro. Todo colectivo se conforma siempre sobre esta base, porque lo que define, aquello que crea nuestra identidad, es la diferenciación.
El miedo es una criatura ambivalente, que nos humaniza a nosotros y deshumaniza al otro, pero que a través de ese mismo proceso puede llegar a convertirnos en los auténticos monstruos. Nos exorciza de nuestros demonios interiores, permitiéndonos proyectar esos impulsos deleznables sobre el "extranjero", encontrando siempre alguien a quien odiar o a quien temer. Aunque lo más terrorífico es que lo hacemos sin darnos siquiera cuenta.
Lo recomiendo con creces, porque ayuda a hacerse una idea bastante clara de las dinámicas sociales a las que estamos sujetos y a identificar cómo hoy en día se sigue recurriendo al discurso del miedo y el odio al otro en todos los ámbitos (especialmente el político) para manipular a la sociedad. Muy, muy interesante, y con una fantástica bibliografía complementaria, para quien quiera profundizar más en uno u otro aspecto.
"Por más que nos empeñemos en ello, nunca alcanzaremos a dominar la totalidad del mundo que nos rodea, y eso, por más que nos cueste asumirlo, por más que intentemos negarlo, disfrazarlo, reprimirlo, desplazarlo o proyectarlo, nos aterra" (Gil García).
A uno de mis vecinos lo secuestró un vampiro y mis padres me dijeron que se había ido a vivir a otra ciudad. Puede que fuese verdad, lo de mudarse, pero a veces flota en las ciudades un deje sobrenatural, un resto que el ojo no ve. Este libro aborda esa y otras cuestiones. Leyendas urbanas, apariciones, sacamantecas (actualmente, conocidos como gimnasios), vampiros, etc...
Mi preferido, quizá por desconocimiento, es el del altiplano boliviano.
El género del libro es una mezcla de estudio etnológico, comentario y gabinete de curiosidades.
Me lo regalaron mis hermanos por Navidad, quizá sospechando que he visto alguno de los elementos reseñados en el libro, algo sobre lo que no me pronunciaré. Sí que diré esto: muy recomendable.