De autor anónimo, obra compuesta hacia el 1469, La farsa de Maese Pathelin es una obra de teatro satírica característica de un humor ingenioso, sin ser ofensivo ni violento y un realismo sonriente. La temática se resume en dos palabras: “burlador burlado”, la obra que es más una comedia que una farsa, antes de que las comedias de enredos cobrara popularidad, las comedias de engaños y de situaciones absurdas, personajes que plasman antivalores, la obra de teatro juego un humor ágil y pícaras.
Las farsas de esa época se caracterizaban por no tener héroes ni villanos, acciones valientes o líderes, según Holbrook (1906), el primer traductor al inglés de la obra. Las farsas de la Baja Edad Media estaban tomando un giro más realista, con personajes “pícaros y necios, cuya astucia y locura dan lugar a esas situaciones que abundan en la literatura picaresca”. La literatura de las farsas es una crítica a la sociedad medieval, desde su perspectiva el autor exageraba y satirizaba las situaciones de cada estamento con el fin de dar una obra cómica y absurda. Eran reflejos y vistazos de segunda mano a la realidad.
En la obra se encuentran los antivalores de un hombre que se burla y aprovecha de los otros, como lo es la astucia, la hipocresía, el cinismo y la adulación. Pathelin se consagra como un abogado que no le tiene miedo a ser juzgado por sus propios engaños, porque él se sale con la suya, deslindándose de cualquier oprobio. No hay quién lo defienda, pues no hay por donde.
Comúnmente, en las farsas, se representaban a las mujeres “sin casi ninguna cualidad redentora, retratadas con una crudeza de sentimiento y una falta de delicadeza de lenguaje que el ingenio ocasional no puede compensar”. Además, Guillermita, la esposa ambiciosa y sagaz que sabe continuar la farsa que Pathelin arma para el pañero, es el personaje que incita al abogado a llevar a cabo sus engaños, ya que ella reconoce que es maestro en los halagos. Si nos damos cuenta, es la única mujer de la obra, y sabe sacar provecho a la situación con la misma astucia que su esposo.
El pañero, histérico y rumiante, confunde paños con ovejas, varas con garrotazos, a Pathelin con el Pastor; es el personaje clave en todo el lío que Pathelin fue creando, burlándose de su generosidad de darle los paños sin que le pagaran. Este hombre enloquecido por las deudas y el trabajo llega en las escenas inoportunamente para crear la atmósfera de tensión y conflicto en la obra, como un agón que sólo viene a recordar los pesares de la pareja y del pastor.
El humor evoluciona, pero hay veces en que el humor sigue prevaleciendo y refleja, hasta la fecha, actitudes y valores que no tienen vigencia con el largo paso del tiempo. Pathelin se sale con las suyas, pero es burlado…