Un enemigo más poderoso que la muerte, un amor más profundo que la noche.
¿Cómo empezar a escribir sobre un libro que lo tiene todo? Vampyr es muchísimo más que una novela juvenil, va más allá de cualquier libro de vampiros de hoy y supera con creces todo lo que esperas de él. La primera vez que leí Vampyr fue en el 2011: Caro iba a ir a mi colegio y mi profesora de literatura me lo recomendó. Así que abrí el libro y tras leer "Susana Strossner llegó al internado el último día del que parecía haber sido el octubre más largo de mi estadía en Sainte-Marie", supe que no había vuelta atrás. Estaba enganchada. Las palabras, la ambientación gótica, la sensación de peligro inminente, los diálogos ingeniosos, el humor, los personajes únicos, las historias de fondo... Cada uno de esos elementos me fue enredando hasta que caí en lo que se convertiría en una suave y delicada canción de la noche.
Hoy, cinco años después, he releído el libro y lo he disfrutado muchísimo más que la primera vez.
Vampyr nos cuenta la historia de cómo Martina Székely y Carmen Miranda, su mejor amiga, deben enfrentarse a una mujer malvada y perversa que llega a Sainte-Marie, su instituto para señoritas. Susana Strossner, la recién llegada, probará muy pronto que no se trata de una alumna más, sino de un ser oscuro, peligroso y retorcido que no parará ante nada con tal de recuperar lo que cree suyo. Bajo un constante peligro de muerte, Martina y Carmen empezarán a indagar sobre quién es realmente Susana Strossner e intentarán descifrar si, de alguna manera, está relacionada con el regreso de la "peste" a la región de Valais. Pero Susana no es la única persona con la que Martina deberá lidiar, pues también entra en juego un extraño merodeador que le salva la vida en varias ocasiones y que le deja notas de advertencia sobre el peligro que entraña la señorita Strossner.
¡Y esto que cuento es sólo una parte pequeñísima de la trama! Una de las grandes virtudes de Vampyr es que hila una cantidad de sucesos extraordinaria. Cada una de las tramas va desarrollándose de manera que todas se van acercando cada vez más hasta que, sobre el final, ves cómo van cayendo en su sitio, se van uniendo y forman una macrohistoria digna de ser revisada y disfrutada con lupa. Quizá una de las cosas que más me gusta de Vampyr es que es un libro con todos los elementos góticos y de terror, pero no deja de lado una sutil (y eventualmente no tan sutil) historia de amor. Y, si me leen, sabrán lo que yo ADORO una historia de amor bien contada. La(s) que hay en este libro son un sueño hecho realidad. Es decir, quisiera vivir la principal, ¿okay? Jajaja.
Pero bueno, no puedo comenzar a decirles cuánto adoro yo los momentos en que Vivéka y Adrien se toman el libro para contar sus propias historias. El saber tanto sobre los gitanos, sus relaciones, la lealtad y la concepción de amor tan bonita que tienen es algo que rescato muchísimo de la historia de Vivéka y János. Todo, por supuesto, contrastado con la vileza y oportunismo de las familias Kámeny y la rama podrida de la Székely. ¿Y qué decir de la historia de Adrien? De todo lo que sucede en Irlanda, de sus viajes, sus motivaciones, sus sufrimientos. Cuando Adrien nos cuenta las verdaderas razones por las que odia a los vampyr y empezamos a entender el alcance de los planes y las garras de estos seres de la noche... ¡es todo demasiado abrumador! E increíble. Y si empezara a contarles cómo se va tejiendo la historia de la Cruz Patriarcal en las vidas de todos los personajes... ¡Madre mía!
Y es que lo que hace de estas historias algo tan entretenido son los mismos personajes. Caro logra crear protagonistas, enemigos, criaturas de la noche y personajes secundarios de manera tridimensional. Cada uno de ellos tiene un tono de voz definido, una personalidad clarísima, un sentido del humor único y, por supuesto, historias de fondo. No importa si conocemos a la capataz de las tierras Székely o al chófer del carruaje de Martina, sabemos quiénes son ellos y por qué aparecen en un punto específico del libro. Ningún personaje tiene un puesto de relleno ni una aparición fútil, todo está fríamente calculado.
Ahora, si los protagonistas están construidos de tal manera que los amas, te ríes con ellos y sientes sus vivencias en carne propia, los villanos son exquisitos. A lo largo de todo el libro se nota muchísimo que Caro disfruta un montón pensando la psique de los malvados de la historia. Nunca podrán conocer a villanos tan repugnantes, inteligentes y maquiavélicos como Erzsébet Báthory, Johannes Ujvary y Anna Darvulia. Particularmente de Báthory, la condesa sangrienta, me encanta que su perfil en Vampyr concuerde tanto con los archivos históricos que hay sobre ella. Lo mejor de la colección de villanos en este libro es que no se limita a los malvados por naturaleza, a los vampyr, sino que nos demuestra con creces que los mismo humanos pueden ser villanos de la peor calaña, escorias de la vida que harían lo que fuera por aplastar y manipular a los incautos. Itsván, Éva y Gábor Székely, les estoy hablando a ustedes. Y Goldstein, tú también puedes irte al diablo.
Pasemos a hablar de la manera en la que Caro narra el libro. Con lenguaje de la época, descripciones precisas y un toque de magia gótica, hace que viajemos a los parajes más remotos, nos lleva en viajes de coche por los Cárpatos, nos hace pasear por las calles de París, conocer la casa de los Locke, ir de visita a donde Giovanni Rossi, ver el horror y el amor a través de los ojos de Martina Székely y, por supuesto, ser parte de un siglo XIX en el que los vampyr eran reales y buscaban asegurar su vida eterna.
Leer Vampyr es una experiencia memorable y única, que seguro mejora cada vez que lo relees. Me pasó a mí: en esta relectura descubrí cosas que no había detallado en el 2011, entendí muchísimos subtextos dentro de conversaciones y me situé muchísimo más en la época histórica en la que se desarrolla. Vampyr es una historia que los dejará marcados de por vida. Después de conocer a Erzsébet y su capacidad de hacer el mal, no van a querer volver a leer a los vampiros contemporáneos suaves y enamoradizos de los libros actuales, no. Van a querer leer sobre vampiros góticos, sedientos de sangre, carentes de alma, con un poder de seducción inigualable. Van a querer leer Drácula y Carmilla, se los garantizo.
Y si con todo lo que les he dicho de Vampyr no sienten ganas de leerlo, recuerden...
Nunca digan de esta sangre no beberé
.
☨☨☨
"No me gusta dejar lo que me pertenece por ahí. De todos modos, eso no tiene importancia. Lo que importa es que te vi esta madrugada observándome desde la ventana. Pocas cosas me fastidian más que la gente entrometida. Te dejé la nota a manera de advertencia... y cabe decir que to advierto una sola vez".
"Al fin, dijo en un susurro:
—¡Vampyr!"
"Cinco son los pedazos
que evocan su sufrimiento
grande fue el tormento
que encerraba su pasión
al reunirse los cinco
acabarán los lamentos
si atravesaran el fondo
de su oscuro corazón".
"—Yo quiero tener un príncipe así cuando crezca —dijo Lynn.
—Es un sapo, pequeña —dije.
—Pues es el sapo más guapo que he visto en mi vida —dijo ella".
"—Yo creo que debe estar enamorado de ti —dijo Carmen—. De lo contrario, ¿por qué se tomaría la molestia de rescatarte una y otra vez?
—¿Es que no has leído la carta? —pregunté, sintiéndome bastante incómoda—. ¡Es obvio que está furioso conmigo!
—Eso es amor... y, al parecer, correspondido —dijo Carmen con una sonrisa suspicaz.
—¿Es decir que ahora Martina también tiene un sapo? —preguntó Lynn.
—Un sapo no —dijo Giovanni—. Tiene un valiente príncipe."
"Me rendí. Su nombre sería simplemente A. Almos hasta que lo supiera de verdad. Porque iba a saberlo, de eso estaba segura.
—A. Almos... —me dije, y suspiré.
Entonces comprendí cuál era el sentimiento que me dominaba. Lo amaba".
"Quise nunca más pensar en él, ni siquiera en mis sueños. Si no podía verlo ni hablarle, prefería olvidar que existía".
"... él solía alejarse del grupo para tocar el violín. Le pedí que volviese a tocar para mí, pero él quería tener mis manos entre las suyas mientras pudiésemos estar juntos".
"Al verme, los ojos de János se encendieron con amor.
—Esta es la hija de la luna que el destino te regala, János —cantaban las mujeres.
—Este es el hijo de la noche que el destino te regala, Vivéka —cantaban los hombres."
"Era hermoso y temible a la vez. Su mirada me atravesaba como un puñal ardiente, hiriendo y encendiendo mi alma. Era el ser más fascinante que hubiese visto jamás. Yo jadeaba, bien a causa del pánico, bien por una avidez que solo entonces despertaba en mi interior, o una mezcla de ambas. Él me retenía contra su cuerpo con ambos brazos y percibí su sed, sus ansias de clavar en mi piel sus colmillos que aún no me había enseñado. Una sonrisa se insinuaba en sus labios cerrados. Presentí que podía saborear mi sangre aún antes de haberla probado.
Lo que me ocurrió a continuación me resultaba inexplicable: si él no se hubiese acercado a mí, yo misma le habría ofrecido mi cuello para que bebiese de mí cuanto deseara. Quería sentir esa fusión de pasión y dolor, estar aún más cerca de él, unirme a él, que mi sangre corriera por sus venas. Deslizó una mano hasta la parte posterior de mi cabeza y se inclinó sobre mí, acercándose a mi sien, inspirando hondamente y recorriendo con sus labios el contorno de mi rostro sin apenas tocarme. Anticipé el momento en que por fin sentiría el contacto de su boca férvida en la curva de mi cuello, rindiéndome ante él.
Estaba tan perdida en el momento que no hizo gran diferencia para mí que posara sus labios sobre los míos. Su presencia me dominaba por completo. Mis ojos permanecieron cerrados; estaba flotando en una masa de aire denso e incandescente que no solo me envolvía sino que también me llenaba. Su cadencia era lenta, su beso era profundo. me sentía invadida de calor, no podía hacer otra cosa que responder a lo que él hacía de la misma forma. Mis brazos abarcaban el contorno de su cuerpo mientras que los suyos me ceñían contra él. Estaba sumida en la eternidad del tiempo y no comprendía ni quería comprender, solo quería dejarme ir y seguir experimentando esa maravillosa sensación, hasta entonces desconocida para mí. Había pasado largo rato cuando sus labios se separaron de los míos y el frío de la noche acarició mi rostro".
"—Dime, Martina: ¿acostumbras a besar así a todos los vampyr que conoces?
Me sentí desfallecer de vergüenza. Indignada, me zafé de su abrazo.
—Yo... —comencé a decir.
Él se cruzó de brazos, sonriendo. Sus ojos habían adquirido un brillo particular.
—Tú... —dijo.
—¡Sólo te besé para salvar mi vida! —exclamé, virando el rostro hacia otro lado. Quería que la tierra se abriese y me tragase.
Adrien volvió a reír con fuerza.
—¡No me digas! —respondió—. ¡Y yo que pensé que tal vez te agradaba aunque fuera un poco!
—¡Acababa de caer del coche y rodar precipicio abajo! —alegué—. ¡No estaba en mis cabales!
—¡Tú nunca estás en tus cabales! —exclamó Adrien, haciendo un obvio esfuerzo por parecer serio, pero advertí que disfrutaba de la situación—. Aun así... tengo que reconocer que, si hubiese tenido la intención de matarte, ese beso habría hecho que reconsiderase mis planes.
—¡Fuiste tú quien me besó a mí! —me defendí.
—No parecías estar demasiado enfadada cuando lo hice — contestó".
"Aún si no fuese renuente a la idea de utilizar a alguien para mi propio placer, nunca había pensado en mujer alguna hasta que...
Perdona, me estoy desviando de mi relato".
"El hecho de que existieras era más fascinante para mí que la más descabellada de mis fantasías"
"Dios, Martina, no quiero ni pensar en las represalias que Erzsébet hubiese sido capaz de tomar de haber sabido que es tu rostro el que veo cada que cierro los ojos. Solo tú has logrado desplazar las horribles imágenes que me han perseguido durante tanto tiempo. Si algo llegase a pasarte, la belleza del mundo cesaría de existir para mí".
"...a pesar de haber logrado vencer la oscuridad de mi propio ser cada vez que cae el crepúsculo a lo largo de los años, y a pesar del vacío que invade mi alma, jamás he podido deshacerme del amor que siento por ti".
"La luna que se refleja en su mirada me lo ha dicho. Lo que el destino ha unido nada puede separarlo, y el de ella es seguirlo a usted así como el suyo es seguirla a ella".
"Adrien hizo que la corta distancia que había entre nosotros desapareciese en un segundo, apoderándose de mi cintura y enterrando su rostro en mis cabellos, justo junto a la curva de mi nuca.
—Eres mía —decía—. Eres mía eternamente, sólo mía y para siempre."
"Adrien acarició el contorno de mi rostro con sus labios y pronto sentí su respiración en mi cuello, justo sobre mi herida. Su beso era tan dulce y cálido que mis escasas fuerzas menguaron y casi sentí que me desmayaba, pero Adrien solo me estrechó con más fuerza. Cuando separó sus labios de mi cuello, lo hizo solo para besarme largamente en los labios, abrazándome e infundiéndome su fuego.
—¡Jesús! ¿Qué haces, Adrien Almos? —escuché la voz de Tomás Bakócz prorrumpiendo en la habitación.
Adrien me sujetó contra su corazón, ocultándome entre sus brazos, y contestó:
—Estoy besando a la mujer que amo".
"—¿No querías descansar junto a mí? ¿No saciarías tú mi sed, amada eterna?
—Muerte infinita —susurré, soltando el arma.
—Vida eterna —dijo él.
—No me amas —dije.
—¿Qué es amar, sino es tener sed de alguien? —dijo, acercándose aún más—. Yo saciaré la tuya después, y vivirás en mi abrazo... para siempre.
—Moriré en tus brazos.
—Verás cómo es la más hermosa muerte.
—No podré morir en Dios... —dije, apoyando la cruz Patriarcal contra el muro y despidiéndome de ella.
—Morirás en mí y yo en ti; vivirás en mi para que yo pueda vivir".
"—El padre Anastasio tiene razón —habló al fin, tragando en seco.
Lo miré, arqueando las cejas.
—¿Mi honor peligra contigo? —pregunté, mordiéndome el labio para no reír.
—Sí —respondió, y yo di un respingo—. ¡No! Bueno, no se trata de eso, en realidad".
"Adrien se acercó entonces a mi oído y dijo:
—Aún soy vampyr".