QUINO, Joaquín Salvador Lavado, nace, hijo de inmigrantes españoles, andaluces, en la ciudad de Mendoza (Argentina) el 17 de julio aunque en los registros oficiales conste nacido el 17 de agosto. Desde que nació se lo llamó Quino para distinguirlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y dibujante publicitario con quien a los 3 años descubre su vocación. Comienza la escuela primaria donde descubre que su verdadero nombre es Joaquín y vive las dificultades de su personaje Felipe: «Me angustiaba tanto que en los primeros tres meses tenía malas notas, pero después terminaba el año con notas altas, aunque nunca era el primer alumno y eso me daba bronca».
Creo que le pongo 3 y no 2 porque es Quino. Tiene viñetas bien, pero tiene otras... Un ejemplo: una mesa de restaurante donde comen juntos una mujer y un hombre, él se esconde con el menú diciendo: "oh no, mi marido".
Vamos, que hasta me entró miedo de releer Mafalda.
Contiene algunos cartones geniales. Otros no son tan graciosos y hasta hubo algunos que de plano no entendí. Parece que a Quino le cuesta tratar con el tema de la modernidad, porque son precisamente esos los cartones menos simpáticos.
La verdad me gusto mucho mas que el primero que lei de Quino. Las "historias" son mas cortas y contiene un humor mas facil de digerir. Como siempre, super satirico este autor.
Una selección de viñetas grandiosas sobre la tragedia de la humanidad actual. Resulta un poco depresivo, pero es del todo real, un muy buen resumen de la actualidad (2012) del maestro Quino.
Quino es Dios, y si no lo es está sentado a su derecha. En este último tomo de sus viñetas podemos encontrar obras maestras de la filosofía personal, condensadas en una página como ésta, o bien feroces latigazos como éste, o escenas increíblemente condensadas como ésta otra. Una maravilla. Todas y cada una de las viñetas son buenas, pero hay muchas, muchas que rozan la perfección. Y otras más no sólo la rozan sino que la apalean. Maravilloso Quino.
Me encantó! Quino es un artista mordaz, chistoso, sarcástico y pesimista de la realidad humana contemporánea. Sus caricaturas son graciosas, expresivas y guardan ese grado anatómico raro pero creíble y exacto; sus diálogos son atinados; la secuencia de ilustraciones parece desarticulada pero lleva un orden subyacente. Se le puede leer en un sólo día, pero vale la pena repasar los detalles de los dibujos y analizar algunas escenas complicadas que al primer golpe de vista no se entienden. Es un genio! Viva Quino!