Enamorado impenitente de la música, las motocicletas, la adrenalina y las palabras en esteroides, Velasco comenzó a escribir a los nueve años, como una forma de escapar a las aulas. Ejerce desde entonces la literatura como un vicio secreto, al que años después da curso a través de experimentar con la crónica y la forma de vida del rock. Tránsfuga de las carreras de Ciencias Políticas y Literatura, ejerce luego oficios variopintos, como el de director creativo (de lo cual dice haber extraído "algún dinero y ningún orgullo") y editor de una revista de aristócratas. Acostumbrado a dobles y triples vidas, Velasco desempeña al mismo tiempo los papeles de copywriter, periodista, rockero, socialité, noctámbulo barriobajero y escritor subrepticio.
Escribió durante 16 años en el suplemento Sábado, del periódico unomásuno, fundado y dirigido por Fernando Benítez. Publicados sus escritos en los periódicos Novedades, El Universal, El Nacional, La Crónica, Milenio, Reforma y El País, fue en Sábado donde sus experimentos verbales alcanzaron mayores niveles de osadía. Entre sus columnas más leídas se halla Deshoras y penumbras (1995 - 2000), Epistolario (2000 - 2004), El funámbulo errante (2000 - 2003) y Pronóstico del clímax (2004 - ). En unas y otras el mexicano se ha mostrado consistentemente irreverente, así como fiel a la vocación de intensidad que hace de sus presentaciones públicas happenings memorables, masivamente concurridos, donde se dice colega y cómplice natural de las mujeres públicas. Asimismo escribió, bajo el seudónimo de Virginia Wet, la columna satírica Música para hacer el amor.
Velasco permanece como escritor subterráneo hasta el año 2003, cuando es "descubierto" a la fama internacional a través del prestigioso Premio Internacional Alfaguara de Novela, obtenido antes por escritores como Manuel Vicent y Tomás Eloy Martínez, y que le es entregado en Madrid, España, en marzo de 2003, con una dotación de 175,000.00 dólares. Tras varios meses en las listas de ventas de España, México (tres años) y varios países de América Latina, la novela Diablo Guardián (picaresca punk, según el chileno Alberto Fuguet) se convierte en best-seller hispanoamericano, con más de diez ediciones y 200,000 ejemplares vendidos.
Obseso de la forma y esteta del vértigo, renuente a formar parte de movimiento literario alguno, Velasco ha visto su trabajo elogiado por escritores de la talla de Carlos Fuentes y Arturo Pérez-Reverte, quienes ya lo han citado como el futuro de la narrativa mexicana. Actualmente reside en San Angel, el barrio donde creció, en la zona sur de la ciudad de México. Actualmente colabora en el blog literario El Boomeran(g), donde ha anunciado el título de su próxima novela: Puedo explicarlo todo.
Batallé un poco para seguir la lectura. Como cada capítulo se trataba de un relato distinto que no tiene que ver uno con el otro, no logró que el libro me atrapara al 100%. Sin embargo, cuando menos lo esperas, aparecen crónicas como "Amantes a la ambigua", "Paracaidismo nupcial: teoría y praxis" (Sin temor a equivocarme, la mejor) y "A una yarda de Penélope" que hacen que despierten las ganas de seguir leyendo a ver qué de más se topa uno con este libro. El ensayo (que para mi fue como un ensayo de una tesis en licantropía) del final, explica en breve mucho de lo que este libro significa para Xavier Velasco, lo cual me pareció muy atinado.
Un compilado de muchas historias de lo que es la noche en la Ciudad de México. Desde bares de mala muerte, bares gay, hasta bares rockeros. La mayoría de las crónicas tienen un tono de comedia o chiste, así que la mayoría son amenas.
No me gustó la narrativa de Velasco (no puedo recordar si en las novelas que leí fue igual) es demasiado adornada, e intenta poner un adjetivo a cada frase que dice, adjetivo rimbombante o chusco, y más que llegar a sonar divertido suena cansado.
Se habla de muchos bares que solo conozco por el nombre y otros que ni la menor idea. Aunque hubo crónicas bastante memorables, la mayoría no me encantaron.
Mis favoritas fueron: Echale la culpa al perro, la insula silenciosa, Los tipos duros no aflojan, atascate robot, amantes a la ambigua, huachinango a la vista, Dejalo ser senecto pimienta, a una yarda de penelope, Favor de no pisar al señor samsa, la sombra del saloon, y mi favorita fue Lecciones de idioterapia.
Habrá crónica, vengo en un mood de leer autores mexicanos.
Cuando sea grande quiero ser como Xavier Velasco, famoso inmoral mexicano y escritor. Este es un libro divertido, para nada tan bueno como Diablo Guardian, asi que si buscas algo parecido, aqui no lo vas a encontrar. Las cronicas de sus pedas son muy buenas, ahora mi nueva mision sera irme de licantropo a todos los lugares que menciona en el libro.
Descripción: «No pretendo mirar lo nunca visto, sino quizás, con suerte, lo siempre imaginado.» Este libro tiene que ver con la buena vida. Por eso, con frecuencia, el narrador nos lleva a sitios de mala muerte. ¿Quién no encuentra la plenitud allí donde se hornean los antojos, se mima la inconsciencia colectiva y el placer hace trizas al deber? En ésta, su versión recargada y final del safari nocturno Luna llena en las rocas, Xavier Velasco encarna a un narrador festivo y caradura, decidido a llevar la juerga hasta sus últimas palabras por bares, puticlubes e infiernillos afines. No quiere ser testigo, sino cómplice. Este libro es la huella literaria de un morbo con licencia, prisa y causa. Es la persecución romántica del peligro, la congestión de elíxires, la conjura de lunas. La lujuriante oferta de saltar al vacío y entender cada oficio, vicio y maleficio con azoro infantil y premura adolescente: los ingredientes básicos de la aventura. ¿Mala muerte? A otra zorra con ese mink. Salud por la buena vida. Fuente: http://www.casadellibro.com/fichas/fi...
El libro es muy ameno, con una gran riqueza de lenguaje contemporáneo, con frases que seguramente hemos escuchado en algún bar, o en alguna esquina donde la banda se sienta a chelear en algún lugar de nuestro México lindo y que rico. Es un buen compendio de historias nocturnas, de recuerdos de cuando (quien no?) quería ser astronauta para terminar siendo (al menos por un tiempo) un temible y despiadado antronauta. Los cuentos son cortos y muy divertidos, me la pase muy bien leyendo el librito y en calidad de "promotor de la lectura sin fines de lucro" ya preste el libro al chico de vigilancia del edificio donde trabajo, porque siempre me pregunta por lo que leo, supongo que le va a gustar ya les contare sobre como le fue en otra publicación.
The night in Mexico City never ends. Great chronicles of some dark places in DF.
Confieso que este libro me encantó, por los textos y cómo los construye, pero también porque habla de los lugares bajos en la Ciudad de México. Hubo algunas crónicas que no me gustaron y las sentí un poco fuera de lugar, en especial porque son de otros lugares o porque simplemente siento que no encajan: léanlo uds mismos.
Mi favorita, pero por cuestiones muy personales es 'La conexión noruega', me parece, sí romántica, pero un poco desesperanzada y llena de soledad.
No soy muy afecto a los libros de varias historias o cuentos, sin embargo este libro tiene algunas historias muy buenas y entretenidas, escritas con un estilo muy original y mostrando un perfil poco conocido aunque muy común de nuestro país, el perfil nocturno del mexicano.
"De niños los hombres sueñan con ser bomberos; unos años más tarde lo darían todo por estar en los guantes de un ginecólogo." Este libro es sólo para los party-animals, licántropos contemporáneos... gente más pinche normal mejor abstengase de comprarlo, neta. Me encantó!!
Narraciones cortas sobre la vida nocturna. Bares y cabarets y un poco de los excesos que se topa uno en estos lugares (bebida, drogas, sexo). Para quienes hemos experimentado la vida nocturna algunos lugares y situaciones las encontraremos familiares, para quienes no acostumbran las encontrarán un poco exentricas y vulgares. A mí me gusto la lectura y me pareció entretenida, me recordó algunos episodios de mi época universitaria y evocó algunos recuerdos gratos (y otros no tanto) de cuando frecuente algunos lugares similares.
Algo que me parece curioso de la narración es que hay cierta lejanía entre el narrador y los hechos, de hecho en más de una ocasión el narrador se asume como un cobarde quien no se entrega a los deseos y circunstancias que lo rodean, y siendo el narrador el autor me parece que o bien está filtrando su verdadera experiencia o de plano no se sentía cómodo en dichos lugares. También escribe con cierta sutileza y sentido figurado varios de los sucesos aquí narrados, en particular los referentes al sexo, abriendo la puerta para que el lector imaginé y llene los espacios como guste, lo que hace de esta lectura algo increíblemente sugerente. No es explícita, y a mí parecer tampoco morbosa (la.mayoria del tiempo), tampoco es erótica, pero uno puede imaginarla como tal, y en momentos me hubiera gustado que el autor diera un paso más allá, que dejara un poco el juego del lenguaje para entregarse a narrar una experiencia más intensa. No en todas las narraciones ocurre esto, hay unas que si se entrega del todo, pero la mayoría son experiencias algo tibias, mesuradas y a mi parecer creo que al libro le faltó un pequeño empujen que le diera un poco de color y pasión a lo que narra.
Entretenida, creíble, escrita con buen humor y cierta picardía, pero me pareció tibio. De nuevo, no es una lectura erótica ni decadente, pero tiene tintes de serlo y me hubiera gustado que en algunas narraciones diera ese paso para generar un poco más de impacto, aunque no fuera verídico dicho desenlace.
Como siempre mi Xavi creando las mejores oraciones en sus libros, muchas risas repentinas. Sin embargo, no es su mejor obra, es entretenida en momentos pero luego se vuelve tediosa. Algunas historias son buenas, pero digamos que solo son un 20% del libro, las demás regulares. Lo que si me gustó mucho, fue conocer los mejores y peores lugares nocturnos de mi amada CDMX (aunque faltó la joya del Patrick Miller). En fin, Xavi siempre me ayuda a conocer lugares recónditos de esta hermosa ciudad, yo que soy de sonora siempre le agradeceré mucho jajajaj.
Este libro no terminó de convencerme. Aunque reconozco el esfuerzo del autor por construir ambientes detallados y personajes profundos, la narrativa se vuelve excesivamente descriptiva. Cada cuento está cargado de explicaciones minuciosas sobre lugares, momentos o personas, lo que terminó por hacerme sentir el ritmo lento y pesado. Algunos relatos lograron atraparme, pero en general, la mayoría no lograron mantener mi interés e incluso me provocaron sueño. Lamento que no haya sido una lectura para mí, aunque seguramente habrá quienes disfruten de ese estilo tan detallado.
Es una colección de cuentos y descripciones muy al estilo de Velasco: adornados con calificativos sobre calificativos, poniéndole chocolate al betún, luego miel y por si no fuera suficiente, un poco de azúcar glass... Xavier Velasco siente que tiene que saturarnos de sus ingenios y descripciones subjetivas y objetivas... tanto, que al final terminan ( muchos si, no todos) convirtiéndose en dolores de cabeza para el lector.
Es una lectura fuera de mis temas recurrentes, a mi parecer tiene una narración extraordinaria, cada historia me tenía atrapada y me parecía increíble como tantas cosas podían suceder como las que describe en la ciudad en dónde vivo. Me pregunto si aún existen o siguen funcionando los lugares que describió...al principio me costó un poco de trabajo la lectura pero no quise rendirme y me gustó bastante al final.
Un listado de las legendarias cantinas, bares, tables, prostíbulos, etcétera, de CDMX y sus alrededores que marcaron los 80 y parte de los 90. Con una prosa llena de doble sentido y metáfora, nos lleva a trote por esos lugares de diversión para el "chilango".
"Era preciso caer en el sortilegio, soltar amarras y ganarse la hoguera, en la certeza práctica de que sólo el riesgo engendra la seguridad y sólo la metamorfosis asegura la permanencia "
Qué maravilla fisgonear la vida nocturna y los secretos que esconde desde la comodidad de mi camita. Yo, noctámbula recluida y que goza de revolcarse en su propia soledad.
Ojalá no hubiera regresado a este libro. Lo leí por primera vez hace veinte años y no sólo me fascinó sino que siempre cuento que esa lectura me enseñó a no aburrirme en ningún lugar. Por eso regresé. Y no puedo con esta narración tan forzada: el autor debió haberse acabado como cuatro diccionarios para hacerse de tantos adjetivos rebuscados que saturan cada línea.
Una radiografía de la vida nocturna en la Ciudad de México, desde los bajos mundos hasta los bares más exclusivos de la ciudad. Recomendable para noctámbulos empedernidos. Muy extraño leerlo en tiempos de cuarentena donde lo más lejos que puedo ir a emborracharme es la sala de mi departamento.
Para hablar de la buena vida, Velasco nos adentra en sitios de mala muerte, donde se encuentra la plenitud en los antojos y el placer hace trizas al deber. En Luna llena en las rocas, el escritor propone a un narrador festivo y caradura, decidido a llevar la fiesta hasta el límite por todos los bares, puticlubes e infiernos afines, para ser testigo y cómplice.
Es un morbo con licencia, prisa y causa, la persecución romántica del peligro, los elíxires, la conjura de las lunas. La lujuria de saltar al vacío y entender cada oficio, vicio y maleficio con el corazón de un adolescente y los ingredientes básicos de las aventuras de mala muerte que brindan por la buena vida.
El escritor construye 35 crónicas que huelen a bar y que describen la travesía nocturna de diversas criaturas de la noche, revelando sus intimidades, preocupaciones, secretos y motivaciones bajo el efecto del alcohol.
Cada historia narra desde la música y la diversión cómo se perciben los elementos claves de una buena fiesta en un club nocturno, paseándose por lugar con cierto encanto, descritos con un lenguaje contemporáneo y característico, como era de esperarse. Entre mis favoritos están “Paracaidismo nupcial: teoría y praxis”, “Amantes a la ambigua”, “Lecciones de idioterapia” y “A una yarda de Penélope”.
Luna llena en las rocas es una noche de copas en plenitud y un libro que habla de todos, pues todos llevamos un borracho adentro y hemos terminado en lugares absurdos gracias al lugar. ¡El que esté libre de pecado que invite la primera ronda!, dice el escritor, a través de hombres y mujeres que se dejan devorar por la vida, donde los trasnochados abrazan sus sombras y sus prejuicios, donde los niveles sociales quedan borrados por la bruma etílica y que es el consuelo de quienes esperan su quincena para cantar al unísono el himno de la ilusoria libertad.
Velasco concluye que el alcohol nos hermana, nos permite crear puentes, derrumba fronteras y deja recuerdos inolvidables. La sustancia borra cualquier tipo de diferencias, pues todos nos convertimos en hormigas borrachas bajo una misma lupa, insignificantes ante los ojos del mundo. Yo, que tengo unas cuantas historias de borracha, he quedado fascinada con este libro, ya que concluye que el alcohol nos libera (de vez en cuando, todo en exceso es malo, ojo) y nos permite sentirnos, Reyes de la lluvia, amigos de las sombras y sacerdotes del pecado.
Sarcástico, ácido, urbano e intenso, Velasco se mantiene con su estilo particular que me tiene enamorada y regresa con cuentos cortos, diferentes y peculiares que son una oda a los borrachos de quincena, porque una vez al mes, un tequilazo no viene mal. En definitiva, concluye que “salir de noche y no mirar la luna es como dar el cuerpo sin el alma”, a través de una serie de crónicas que dejan sabor a alcohol ¡SALUD!
No me parece una buena novela. Fue escrita por Velasco años antes de su despegue provocado por Diablo Guardían y la editorial, aprovechando el auge de ventas, decidió revivirla. No fue una novela que tuviese mucho éxito en su momento inicial y tampoco su resucitación tuvo grandes titulares. Una novela efectista, que busca impactar pero que sólo produce bostezos. Al menos esa fue mi experiencia.
No está mal escrita y el tema es atractivo, como lo es siempre la vida turbia y los retratos de vida licenciosa y sin freno pero... ¿más de lo mismo? Las novelas confesionales de Velasco (las cinco que he leído lo son) resultan como las ruedas del molino: Impresiona verlas girar y moler, pero después de un rato es sólo un run-rún cansino.
El inicio del libro no me gustó en lo absoluto, tanto sentimiento como lenguaje, vacío y soso, sin embargo, poco a poco fue tomando un matiz divertido, no me parece una narración envolvente ni amena, pero sí entretenida, incluso se me antojó ir a formar mi propia opinión de varios de los lugares mencionados... en fin, no podría decir que lo recomiendo pero al terminar me gustó lo suficiente como para darme otra oportunidad de leer algo suyo.
La verdad este libro me costo mucho terminarlo 😕 es que no me gusta el Estelo de vida con la que los personas se desarrollan. Pero esta bien por que es una realidad de muchos y asta de nuestros padres y abuelos. Pero en si parte de todo el contexto mi me gusta como se desarrolla la historia no puedo conectarme con los personajes. Pero en si pos no está tan mal va aver muchos que les guste este tipo de lectura.
Para los que viviamos de noche, la nostalgia del que ya no pertenece... como los recuerdos de mi abuela en la Revolución. Muy chilango, con respeto. Después de la mitad se pone mejor.