Alquimista, autor de éxito y uno de los personajes más enigmáticos de la historia. Aún hoy se ignora su verdadera identidad. Los misterios de las catedrales, los secretos de los alquimistas y las tramas ocultas de las sociedades secretas reunidos en esta novela.
Muy mal libro, separando que cada dos páginas hay manoseo de los protagonistas como mínimo, me molesta el hecho que tenga a Carter como protagonista cuando todo el peso de la trama lo lleva Michelle.
La cuestión con esta reseña radica en saber cómo resumir todo lo malo que tiene este libro, pero bueno, empecemos por los primeros capítulos, en los cuales se da inicio a la historia con un evento particular, haciendo pensar al lector que dicho evento tendrá especial relevancia con el eje central de la historia; sin embargo, salvo una mención en capítulos posteriores, dicho evento carece de importancia o justificación, en otras palabras, este libro pudo empezar de cualquier forma y no habría un cambio especial en el desarrollo de la trama. El siguiente aspecto negativo es cómo se da la relación entre los protagonistas, la cual se aborda de forma muy apresurada y poco profunda haciendo que en pocos capítulos se pase de un “He leído sus trabajos sobre geometría y las matemáticas en la pintura italiana del Renacimiento” a “Hace varias semanas, bueno, varios meses, que no me acuesto con nadie”; y este es otro aspecto a tratar, creo que después de la página 64, que es donde comienza la relación amorosa entre los protagonistas, en cada capítulo aparece la expresión “hacer el amor” o “sexo” al menos una vez, lo cual se vuelve monótono, aburrido y además ralentiza la historia, sin mencionar que en ocasiones el autor trata de describir esos episodios de forma erótica sin lograr un resultado notable. El siguiente aspecto negativo de este libro es la pésima forma como se desarrolló, pienso que el autor intento crear una historia al estilo Dan Brown, pero se quedó solo en eso, un intento. Conversaciones inorgánicas, exceso en los detalles arquitectónicos y un sin número de datos históricos que solo sirven de relleno, evidencian el gran conocimiento que tiene el autor, pero a su vez hacen supremamente tediosa la lectura, nada atrapante y genera que el lector tienda a saltarse fragmentos del libro con el fin de no sentirse tan abrumado por tanta información innecesaria. El final del libro es soso y no justifica los pocos eventos, diferentes a tener sexo, que ocurren en el libro, tal vez el final no requería desvelar nada significativo ya que la historia nunca tuvo un por qué o razón notable. Finalmente, el aspecto más negativo de este libro es en sí su argumento que, a no ser por el título del libro Fulcanelli, no sería del todo claro. Este argumento carece totalmente de importancia hasta para los mismos protagonistas, los cuales prefieran tener sexo (ver El fragmento del libro) a seguir la trama del libro; asimismo, el autor se pudo tomar la libertar de emplear varias páginas e inclusive capítulos para narrar como los protagonistas paseaban y comían, eventos que claramente solo sirven de relleno. En conclusión, Fulcanelli es un libro de historia del arte que se quedó en un intento fallido en tratar de ser un thriller o una historia de misterio, y cuyo único aspecto positivo es que tiene un tamaño de letra grande, lo que hace menos tortuoso su lectura.
El fragmento del libro: - Entonces, ¿a qué esperamos? - ¿Estás segura? - Sí, Fulcanelli puede esperar.
Al principio la trama partió como avión pero paulatinamente uno va avanzando en la lectura uno se pregunta ¡¿A dónde va esto, no va a ningún lado?! y el final... decepcionante. Todo lo entretenido que tuvo la primera mitad, lo echó a perder la segunda mitad. Una lástima, tenía material de sobra para hacer algo muy bueno.