Tengo el gran honor de alentar con lo mejor de mí, la lectura de esta rara joya que se “Trece preguntas al Amor”. Rara,porque por desgracia, no abunda en el mundo esta preciosa Literatura. Y joya, porque la riqueza de la que queda investidotodo aquel que lee este libro, se atesora de por vida, y se apela en cada ocasión en que, por diferentes motivos, se necesitaembellecer el alma.Es una inmensa alegría celebrar la edición número veinte de este libro en toda habla hispana. Y la alegría es la de ¡por fin! el mundo hace foco en lo único que importa en la vida el Amor.Si miles de personas se deleitaron con “Trece preguntas al Amor”, mi imaginación no puede alcanzar lo que sucederá conesta edición ampliada, y enriquecida con los cuentos que coronan cada capítulo, tan impactantes como atractivos, tan reveladores como divertidos.Cierta vez, hace mucho tiempo atrás, cuando mi hijo mayor era un niño, me “cada vez que leo y las letras desaparecen, es porque el libro es muy divertido”. Y eso me quedó para siempre. En “Trece preguntas al Amor” no sólo desaparecen lasletras. Desaparecen todas las creencias, los juicios y las ideas preconcebidas, y sólo queda una fuerza maravillosa, con formade abuela en cofia y camisón, que sienta al lector en la falda como si fuera su nieto pequeño, y mientras lo arrulla con lavoz suave y amorosa, lo lleva de la mano a emprender un viaje mágico hacia su interior. Y eso es un premio, una recompensa,que yo te deseo, lectora, lector, con todo mi corazón.Cecilia Castiglioni, setiembre 2018
Un libro corto pero lleno de sabiduría. La humildad y el amor de las preguntas y las respuestas nos llenan de esperanza, de amor y de agradecimiento por la generosidad de Alejandro de compartir todo eso con nosotros. El camino hacia nosotros es un camino de ida, y con este libro una vez más reafirma la confianza en el camino. Sólo restan agradecimientos.