Hablar de Cervantes significa acercarse a un mito, donde lo fabuloso, lo seguro y lo verosímil están inextricablemente unidos. Sin embargo, Jean Canavaggio ha logrado, con el rigor requerido, desvelar las claves que nos permiten entender mejor el misterio que rodea la vida del príncipe de los ingenios. Esta obra fue Premio Goncourt de Biografía. Publicada por primera vez en 1987, ante su éxito y calidad, se ha convertido en un clásico merecedor de entrar en la colección Austral.
Jean Canavaggio (23 July 1936 – 21 August 2023) was a French biographer and emeritus professor of Spanish literature at the Paris West University Nanterre La Défense.
A painstaking scholarly biography of Cervantes, a man with an amazing life that included fighting in the most famous Naval battle of his age (Lepanto), subsequently being captured by pirates and held captive in Algiers for five years, being in jail in Seville, and then only relatively late in life writing Don Quixote and Exemplary Novels along with some other more minor works and finally dying on the same date (but not day) as William Shakespeare.
There are parts of Cervantes’ life that are known in detail from contemporaneous records like court and other legal documents. But there are also large swaths of time where he is invisible with it not even being clear where he lived, including the few years before the publication of the First Part of Don Quixote in 1605. This leads to a lot of paragraphs like this: “Miguel probably spent more than eighteen months in Rome. It is not until after Lepanto that he will make the prolonged sojourn in Naples about which he speaks with such fervor in The Journey to Parnassus. It would be interesting, certainly, to learn what became of him after he left Acquaviva's palace. What were his pursuits at that time? What patrons did he find to support him in his need? So many questions remain unanswered! The indirect testimony of Cervantine fictions offers us, certainly, impressions of Italy that we will examine at the proper time; but it tells us nothing, or almost nothing, of the ex-chamberlain’s daily existence.”
Canavaggio does a decent amount to extrapolate from Cervantes’ writing to understand what he was doing or thinking at various times, but is always very careful to hedge. (And in some cases the textual evidence is points like certain dated letters in Don Quixote that Canavaggio argues suggest those parts were written on that date.)
Canavaggio does an excellent job providing some criticism and context for just about everything Cervantes wrote, putting it in historical context, discussing its reception, what it says about Cervantes, and just general criticism.
Ultimately, the lack of source material means we get a fascinating man of his times who just happened to author some world historical works—but we don’t get much about how he thought about or approached those works beyond quotes from the prefaces to the books themselves.
(A final note: There is no major Cervantes biography in English that is recent and in print. This biography was translated from French. I believe it is the first modern biography of anyone that I have read in translation and looking at lists it doesn’t seem like there are many other widely read ones—certainly none I have read or on my extended TBR. I wonder why that is, is it that national figures and perspectives on them are really so parochial? That doesn’t apply to scientists and writers, two subjects I love reading biographies about, and even for historical figures getting a different countries perspective would be interesting. Even ancient Roman emperor biographies that are widely available in the United States, for examples, are all written in English—not counting the ancient sources, of course.)
Brilliant. Thorough. Well researched and argued. However, I regret reading Canavaggio's skilled analysis of Don Quixote before having read it myself with fresh eyes and mind. Read DQ first...wrestle, struggle, make of it what you will...and then read "Cervantes".
El pasado 21 de agosto desperté con la triste noticia de que Jean Canavaggio había fallecido. La prensa se hacía eco de la noticia con esa celeridad de estos tiempos modernos: “Notable hispanista y cervantista francés fallece a la edad de 87 años”. La mayoría de los periódicos despachaban en unas pocas líneas toda una vida de dedicación a la literatura y a su difusión, así sin más, con esa limpieza aséptica con la que ventilamos la muerte. Y luego pasaban a otra cosa, que lo que había pasado es ley de vida y en nada puede remediarse.
Yo me quedé un rato pensando y recordando algunos libros de Canavaggio. Pensando que igual el buen hombre se pasó toda una existencia persiguiendo las huellas de un fantasma, a Cervantes, porque todos los grandes autores huyen de nuestros intentos de conocerlos en profundidad. Son amoldables a cualquier época; es más, cada época los utiliza a su manera y en sus perentorias necesidades, creyendo que sus estudios y sus lecturas son tan fecundos que los han desentrañado por completo; pero en el sentido más profundo escapan siempre de nuestras cadenas deslizándose, como si habitasen una región del espíritu a la que no estamos invitados.
Hay autores que se camuflan con máscaras y tras un batiburrillo de rostros, véase el ejemplo a Shakespeare, y hay otros que, aunque sean de una llaneza clara y de una nobleza excelsa, guardan bajo llave sus secretos más íntimos, ya fuese porque la sociedad que le tocó en suerte no le hubiese permitido jamás declarar su condición de provenir de conversos o por su poca o nula creencia en la ortodoxia cristiana. El resto se pierde en la laguna del tiempo, y hay muchas fases de la vida de Cervantes de la que desconocemos casi todo.
No conocemos parte de su juventud. Ni tenemos suficientes datos de sus estancias en Nápoles y en Roma. Intuimos las lecturas que le forjaron como autor. El cautiverio en Argel lo podemos sospechar por los detalles que el Cervantes escritor dejó en dos de sus comedias: “El trato de Argel” y “Los baños de Argel”, pero la ficción nunca deja de ser ficción.
Alrededor de la vida de Cervantes hay muchas leyendas y Canavaggio trató de poner luz en todos esos claroscuros no dando por sentada ninguna habladuría, sino exponiendo los hechos comprobados y las posibles variantes de lo que no sabemos. Por ejemplo, a ese tan manido “accidente sevillano” de su juventud, que le provocó un exilio rápido a Italia, el estudioso francés no le da mucho pábulo, pues considera que si realmente hubiese estado perseguido por la justicia tampoco le habrían valido en Italia las cartas de recomendación que presentó.
“Cervantes”, editado por primera vez allá por 1986, y que ha ido reeditándose cada poco, fue uno de esos libros en los que el estudioso de Nanterre más ahondó en el escritor español, pues no solo nos traía una biografía al uso, sino que aprovechando su gran conocimiento del teatro y de la literatura de la época, nos lo sitúa en su contexto, en las lecturas que realizó; en la encrucijada de épocas que vivió, con todas sus contradicciones y con las evoluciones de pensamiento y guerras que sacudieron todo el continente europeo, con el propósito de “volver a los textos cervantinos para buscar en la obra al menos, si no en el hombre, cuanto sea susceptible de iluminarlo”.
Hay un peligro manifiesto al hablar de cualquier gran autor en nuestros días. Todas las opiniones que leo y escucho están profundamente guiadas y manipuladas por intereses ideológicos o de confrontación. Utilizan a escritores de diferentes nacionalidades (o de diferentes estilos) para enfrenarlos como si la creación artística fuese un campeonato de fútbol en el que cada uno, de forma maniquea y ridícula, tenemos que elegir bando y equipo: Shakespeare o Cervantes, Tolstoi o Dostoievski, etcétera. Solo puede quedar uno. Se olvidan (o no les interesa) que en el fondo importa bien poco en que lengua se escribieron las obras más importantes de la literatura universal. Y lo importante no es que Antonio y Cleopatra o El Rey Lear fuesen escritas en inglés, sino que se escribieran; que el Quijote no importa que se escribiese en castellano, sino que se escribiera. Y así tantas y tantas obras de toda la literatura. Más allá de las particularidades propias de cada idioma y de la idiosincrasia y circunstancias de cada país el corazón humano resulta, por lo común, igual de necio y de espléndido en todas partes. Las lenguas son solo el vehículo en la que los escritores y escritoras se expresan. Es verdad que cada lengua tiene su propia riqueza, su particular música y textura, pero más allá de eso, para lo que significa el lenguaje creativo, lo mismo valdría una lengua que otra, pues en el mejunje que es la creación literaria siempre se pueden amalgamar todos los sabores si se tiene el talento, se dispone del tiempo y la fortaleza mental para realizarlo.
Las obras literarias son hijas del entorno y de las penalidades. Si Cervantes hubiese sido francés habría denunciado también los libros de caballería, pero desde un punto más cercano a la tradición trovadoresca. Desde luego que con casi toda seguridad nos habría guiado por los caminos del sur de Francia. Viéndonos, por ello, privados de muchos capítulos de la Primera Parte del Quijote. Para nada hubieran aparecido los Molinos del Viento y las aventuras de la Sierra, tampoco todo el deambular de la Mancha y ese conocimiento tan profundo de los personajes que pululaban por las ventas españolas; pero habríamos ganado en bosques y en verdor y en paisajes pastoriles bucólicos, a modo de novela pastoril o bizantina-griega, como las claves estilísticas en la que se escribieron “La Galatea” y posteriormente “Los trabajos de Persiles y Segismunda”. Por cierto, un detalle que desconocía de “La Galatea” es que en la corte francesa se sabían de memoria muchos de sus versos. Cervantes hubiese alucinado de enterarse. Dulcinea del Toboso no se habría llamado así, sino seguramente Emma (anticipando y devorando la creatividad de Flaubert), y apostaría dinero que habría sido (oriunda ficcionalmente) de alguna parte de Aquitania, de la antigua Gascuña, puede que de algún pueblecito como Langon, Mont-de-Marsan o Lourdes. Emma de Mont-de-Marsan suena muy bien, muy literario y pomposo.
En cuanto a la Segunda Parte y al asunto Avellaneda posiblemente hubiese ocurrido una intromisión similar, pues eran muy precarios los derechos de autor por esa época (por no decir que eran casi inexistentes), y envidiosos habitan en todas las geografías. Además, no era raro, más allá de las diferencias y rencillas personales entre Lope de Vega y Cervantes, que cualquier escritor utilizara los personajes de otros. El susodicho embustero podría haberse llamado Bernard o Martin o vaya usted a saber; pero lo que es seguro es que también habrían surgido versiones apócrifas del Quijote en francés, pues al poco de publicarse en España ya se estaban haciendo traducciones en otros países. El éxito del Quijote fue meteórico.
Lo que quiero decir con toda esa broma del Quijote escrito a la francesa (que nadie la tome muy en serio) es que el genio siempre sabe emanciparse a la nacionalidad, la trasciende. No es tan importante ser de aquí o ser de allá. Son las circunstancias de vida, el carácter con el que se sobrevive. miles de privaciones pasadas (en el caso de Cervantes) las que en verdad hacen germinar las obras. Lo que se ha leído y lo que se ha vivido. También lo que se ha soñado.
La España de Cervantes no era un lugar fácil. Autos de fe; ajusticiamientos públicos; limpieza de sangre; rebelión de moriscos, guerras, expulsiones; pobreza; persecución de los conversos; un continente al otro lado del mar al que acudir para buscar fortuna o perecer en el intento; las posesiones en Flandes que desangraban las arcas; el imperio otomano expandiéndose cada vez más hacia occidente. Cervantes fue testigo de muchas cosas para lo poca dimensión que, por lo habitual, suele tener para la historia una vida humana. Y como todos sabemos viajó y participó de forma heroica en la batalla de Lepanto, siendo herido en la mano izquierda. Luego el apresamiento en Argel y sus condiciones y rescate (del que se podría hacer una película entre la tragedia y la picaresca) para acabar volviendo a España e intentar hacer suerte en la literatura. Suerte que, todo sea dicho, hasta el final de sus días le fue esquiva. Prácticamente vivió toda su vida acosado por deudas, ya fuesen propias o familiares.
A mí siempre me ha llamado mucho la atención los años dedicados a ser comisario de provisiones y agente de recaudación, cuando apenas escribía algún poema y prácticamente se podría decir que había abandonado la creación literaria; es decir, que iba de pueblo en pueblo por Andalucía intentando agenciarse de mercancías o de impuestos. Hay que hacer un esfuerzo para imaginarse cómo serían los caminos de la época. Oficios no exentos de peligros porque, aparte de que te podían robar, también te podían endosar el montante de lo que se debiera. De hecho, por “la bancarrota del financiero en cuya casa había depositado su dinero” dio con sus huesos en la Cárcel Real de Sevilla. Las leyendas cuentan que allí concibió el Quijote, pero Canavaggio, siempre prudente y ceñido a los datos que de verdad son fiables, pone freno un poquito a nuestras imaginaciones pues nos recuerda que entre la cárcel y la publicación de la Primera Parte transcurrieron siete largos años. No está tan claro dónde concibió el Quijote. O puede que sí, porque una obra tan vasta no puede nacer más que de la asimilación de las heridas de toda una vida.
Y ahora, para acabar, lo verdaderamente importante. ¿Por qué leer este libro ahora? ¿Por qué leer a Canavaggio y, por consiguiente, a Cervantes? ¿Por qué volver a esta biografía que se editó por primera vez en la década de los ochenta? Pues porque las claves para entender una obra (y yo me atrevería a decir que para entender a cualquier ser humano) están ahí, en su vida, en las circunstancias vividas. Esta biografía traza muy bien lo vital con lo literario y lo entremezcla en una misma alforja.
Cervantes es todo un enigma. No solo porque desconozcamos muchas partes de su biografía sino porque cuando lo desea es tan metafísico como el más profundo de los escritores, y, al mismo tiempo, es llano y accesible. Humano y piadoso y tremendamente divertido, (le pese o no a Nabokov), no hay paragón en vanguardismo comparable a la Segunda Parte del Quijote, que sigue siendo una obra moderna y muy original, pionera de la narrativa y de la metaliteratura.
“En lo que inicialmente no fue más que una epopeya burlesca hemos descubierto la primera de las novelas modernas”. Así es.
Descanse en paz, Jean Canavaggio. Las medallas y el ser miembro de la Real Academia de Historia no son suficientes reconocimientos para este explorador de bibliotecas que se pasó la vida estudiando la literatura española, haciéndola más cercana, señalando sus riquezas y sus meandros. Fue un lector entusiasta que nos ofreció todos sus conocimientos, sin privarnos nunca de nada, y a un nivel muy accesible para cualquier profano.
Depois de ter lido D. Quixote, Novelas Exemplares e alguns textos da crítica, era chegada a hora de ler a biografia do Cervantes. Na verdade, já havia lido outra há alguns anos, mas que não me deixou assim tão satisfeito. Dito isso, essa biografia do Canavaggio é realmente bastante valiosa para qualquer um que queira saber mais sobre o escritor espanhol. Um dos seus pontos mais fortes é a busca para que cada afirmação feita fosse baseada em fontes. É preciso lembrar que há muitas lendas e invenções em torno de Cervantes. O Canavaggio busca saltar essa armadilha e questiona várias informações que não tem uma origem clara. Além disso, mesmo que não seja um trabalho de crítica, traz alguma análise sobre as obras, especialmente as da fase final da vida de Cervantes. Enfim, grande leitura!
Adviértasele al lector cervantista que a estas páginas se acercare que buena biografía va a hallar, mas no sencilla de leer. Y no se piense que es la requinta del vocabulario causa principal, algo de ello hay más solo un poco. Se debe sí, sin embargo, a la tendencia del Sr. Canavaggio a escribir y describir sin mapa legible, rigiéndose solo por su interés o curiosidad, yendo a salto de mata de aquí para allá y trazando con ello sobre nuestras mentes, al así proceder, ora una espiral ora un zigzag ora un laberinto tan intrigante como interesante. Conclúyase pues que a quién a este libro se acerque hacerlo deba con tanta pasión como paciencia. Si así hiciere, de seguro no saldrá defraudado (o defraudada).
El libro perfecto para acercarse a Cervantes. Actualizado, extenso y profundo. Me gusta cómo se aproxima a su vida a través de los rastros que quedan del escritor. Mesurado en las afirmaciones. Consigue generar interés por las obras y también por los libros que leyó el propio Cervantes y sin los que no sería posible su obra. Majestuoso ejercicio el de Canavaggio.
This book was way too academic and advanced for me (as I knew little about Cervantes). It comes off as an academic book geared toward people who study Miguel de Cervantes. So I switched to another book on Cervantes that is also true to history and what we know and don't know, but that is much more accessible: No Ordinary Man: The Life and Times of Miguel de Cervantes, by Donald P. McCrory
A biography that matches the genius! A must read, you will learn so much about this misunderstood genius and the times he lived in, at the height of Inquisition Spain.