Me ha sorprendido mucho, porque no se parece nada, en la forma de expresarse, al único libro que
había leído del mismo autor, Meditaciones sobre la FE, que es posiblemente el mejor libro que haya
leído nunca.
Mi calificación no es alta porque no creo tener el nivel para intender este libro la primera vez que lo
leo.
Cuando he entendido algo, me ha parecido muy bueno y que me puede hacer vivir mejor la Eucaristía.
Como se trata de una trilogía, voy a leer los otros dos libros antes de volver a leer éste nuevamente.