Guebel se concentra en la sucesión de emociones que dejan su huella con violencia: el desengaño, la decepción, el alivio y el dolor de un varón de mediana edad que ve cómo su vida entera se hunde y desaparece por esa grieta. En un recuento desordenado e impaciente, Guebel registra el hundimiento de sus ambiciones, sueños y esperanzas, y extrae de los episodios una verdad espléndida: el amor por la hija del matrimonio, testigo discreto amenazado por la edad, por la sombra que proyecta el conflicto entre sus padres. Escrito con una elegancia que borra la obviedad del guiño, con una inspiración romántica que se juega a decirlo todo sobre el corazón de un hombre, «Derrumbe» es un conmovedor descenso al infierno, un perfecto ejemplo de cómo deben comunicarse las experiencias y los sentimientos.
Daniel Guebel nació en Buenos Aires. Es escritor, periodista, guionista de cine y autor de las obras teatrales Adiós Mein Führer, Tres obras para desesperar, La patria peronista y Padre y coautor junto a Sergio Bizzio de Dos obras ordinarias (que reune "La China" y "El Amor"). Publicó también las novelas Arnulfo o los infortunios de un príncipe, La perla del emperador, Los elementales, Matilde, Cuerpo cristiano, Nina, El terrorista, El perseguido, La vida por Perón, El día feliz de Charlie Feiling (con Sergio Bizzio), Carrera y Fracassi, Derrumbe, El caso Voynich, Mis escritores muertos, Ella, Las mujeres que amé, y los libros de cuentos El ser querido, Los padres de Sherezade, La carne de Evita y Genios destrozados (tomos 1 y 2). Actualmente, trabaja como editor de libros de investigación periodística y colabora en distintos medios de comunicación.
Elegí el libro porque me lo habían recomendado en relación con una temática que me interesa, pero no sólo no le encontré demasiado vínculo con esa temática sino que no pude conectar con el libro como lectora. La verdad es que, de la mitad en adelante, lo leí mirando cuántas páginas me faltaban para terminar. Si bien un par de años después Guebel publicó un libro titulado "Las mujeres que amé", mientras leía Derrumbe pensaba que un título alternativo para el libro podría haber sido "Los hombres que no amaban a las mujeres": tanto las apariciones de Paula y Cristina como el episodio (bastante desagradable) con la turista extranjera muestran un modo de vincularse con las mujeres que, si no es netamente misógino, roza el desprecio y la falta de interés en el otro - o la otra. Más allá de eso, el libro me pareció desparejo en su tono y estilo. Hay un par de momentos en los cual el derrumbe aparece en toda su magnificencia (o miseria), pero son los menos. El resto son disgresiones del protagonista y sus amigos. La escritura no está mal pero tampoco me impactó. Leí que el libro causó revuelo en su momento por la inclusión de nombres "reales" y el modo en que el autor cruzaba las barreras de ficción y realidad, exponiendo su dolor ante una circunstancia que atravesaba personalmente. Sin embargo, la sensación que me dejó es que los nombres propios no alcanzaron para darle intensidad o profundidad al texto y que, como el protagonista le indica a la turista en relación con el aprendizaje del tango, el derrumbe del título quedó más bien en un gesto.
Así como el hijo judío me encantó, esta novela me pareció "ni fu, ni fa" El autor se separa de su pareja, su hija vive ahora con su madre y él intenta rearmar su vida.
Es la primera vez que le pongo menos de 3 estrellas a un libro en esta red. Pero verdaderamente "Derrumbe" se merece esta calificación. Más allá de la incorrección política (misoginia, cultura del macho, racismo, etc), falla en lo literario: es una obra deforme, sin ritmo, mal escrita, con referencias forzadas e imprecisas a la cultura pop y una mezcla de estilos que confunde permanentemente. Si fue la intención, felicito al autor porque logró algo verdaderamente feo (hay que hacer que un libro de 200 hojas no se pueda terminar). No rescato nada.