Un directivo insaciable, una elegante madame, una consejera corrupta, un retorcido aristócrata... En los círculos de poder de Madrid se está gestando un peligroso juego de dinero, sexo y mentiras en el que cualquiera puede ser víctima o verdugo.
Carlos Mir es un candidato a suceder al presidente de una de las grandes tecnológicas españolas. Cuando descubre que otro directivo aspira al cargo, inicia una serie de oscuras maniobras para eliminar a cualquiera que se interponga en su camino. Pero todo explota en el momento más inesperado cuando aparece un cadáver con unas misteriosas siglas grabadas en el vientre. El comisario Manuel Villacampa iniciará una investigación contrarreloj para averiguar qué ha sucedido.
Inspirado en hechos reales, La arquitectura del mal es un trepidante thriller pegado a la actualidad sobre la corrupción en las altas esferas empresariales y políticas. Una novela provocadora donde es difícil separar la realidad de la ficción.
José Manuel Vega (Valladolid, 1974) es ingeniero, experto en economía digital, speaker profesional y colaborador en radio y televisión. Trabajó en varias multinacionales y actualmente es socio de la agencia de creatividad El Equipo E. Fue músico durante dos décadas, publicó cuatro discos y dio cerca de un centenar de conciertos por España y Europa. Es autor de dos libros técnicos sobre emprendimiento y ventas. La arquitectura del mal es su primera novela, en la que fusiona ficción con experiencias reales.
Reconozco que este es un libro que posiblemente nunca habría leído si no fuera por ser su autor quien es. Conocí de su existencia por amigos comunes del autor y míos y quise darle una oportunidad. No sé en que género exacto se encuentra el libro y creo que en cierto modo se aleja un poco de lo que suelo leer (y eso que leo de casi todo). Y es que la sinopsis promete algo que tarda en llegar horrores y cuando por fin llega, más allá de la mitad del libro, yo ya estaba totalmente desconectado.
El libro es correcto, sí, y creo que en esta corrección está su mayor defecto. Se nota que el autor sabe de lo que está hablando, de los entresijos que envuelven todo lo que cuenta, pero todo se me hizo aburrido. Le falta alma, algo que te motive a pasar página. Si no fuera por la sinopsis y lo que promete, habría abandonado el libro sin duda. Durante casi doscientas páginas, a la historia le falta un gancho, algo a lo que aferrarse para continuar. Además, ahora releyendo la sinopsis, me doy cuenta de que cuenta mucho, quizá para subsanar este debe que deja la primera parte.
Siento que alarga demasiado las presentaciones y perfilaciones de los personajes. Puede ser que uno de ellos aparezca por quinta vez en la historia y nos siga dando datos de su personalidad. Si no tenemos claro a estas alturas cómo es, posiblemente es que algo falla. Esto imposibilita que el ritmo se sienta fluido. Los capítulos son largos, pero dentro de ellos cambia de escenario y protagonista varias veces. Estas transiciones son en ocasiones confusas. Le gusta describir la escena antes de mostrar en quien se centra, por lo que muchas veces no sabes que está hablando de algo o alguien distinto.
No hay un protagonista propiamente dicho. No seguimos las vicisitudes de nadie en concreto y saltamos de unos personajes a otros sin saber que tan importantes serán. Hay algún personaje que no aporta nada, ni él ni su sub trama, como es en el caso del productor de documentales o en el de Dafne. No he entendido que le aportaban a la obra, a parte de sumarle páginas o mostrar que el autor se había informado de algunas cosas muy concretas. El personaje de León se queda corto para lo interesante que podría ser. El policía malísimo se diluye en un abrir y cerrar de ojos. La investigadora principal aparece de la nada. El airsoft, el permiso de maternidad de una madre lesbiana y unas cuantas cosas más no están bien integradas y tienen poco sentido. Demasiados peros en mi opinión para una obra que para ser breve, se me ha hecho muy larga.
Sin ser ninguna voz autorizada en el mundo editorial ni nada parecido, mi sensación es que esta obra ha estado mal planteada. Creo que quiere abarcar temas muy alejados, y al tratar de unirlos todos, con el fin de crear un producto más asequible o aceptable al gran público, ha naufragado calamitosamente.
Pero como siempre digo, cada libro tiene su público. No es un libro malo, de esos mal escritos, con mil agujeros e incoherente consigo mismo. Tiene conceptos muy interesantes y te muestra de manera bastante creíble mundos desconocidos. Ahonda en la corrupción y en los engaños que en ella se dan, de manera muy solvente y describe de forma bastante acertada el mundo BDSM (o eso me parece a mí, que no estoy nada puesto en esas prácticas) e incluso crea una secta de la nada (o en una búsqueda rápida en google eso me ha parecido). Así que si alguien ha llegado hasta aquí que no se asuste, si los temas de los que trata el libro le atraen que no dude en darle una oportunidad, quizá mi mayor problema como he dicho al principio es que mis preferencias lectoras se alejaban un poco de lo que esta obra ofrece. Ojalá sea el primer libro de muchos de su autor, y si alguna vez coincidimos por Aliste, estaré encantado de felicitarle por su trabajo, más allá de gustos personales.
“En la política y en los negocios, el bien común se alcanza a base de dejar cadáveres en el camino” ~ La arquitectura del mal de José Manuel Vega.
La arquitectura del mal es una novela policial con trasfondo de denuncia de los tejemanejes políticos, sobornos, coimas, abusos de autoridad, y un sinfín de delitos que nos hartamos de ver en los telediarios. En este caso nos situamos en una multinacional de telecomunicación ante la jubilación de su presidente se busca sustituto. Uno de los que optan al puesto, Carlos, quiere ser a toda costa el elegido pero cuando descubre que no va a ser él, crea toda una trama para desprestigiar al otro candidato pero ya sabéis lo que pasa, no? No hay acción sin reacción y sus consecuencias.
El libro tarda en arrancar, no os voy a mentir. Bueno, no es exactamente que tarde en arrancar, es que la primera mitad del libro, y primera parte de la historia, se centra en los personajes, que son varios y todos con el mismo peso específico, y se me ha hecho lenta. Todos tienen sus secretos y la verdad es que son todos para dar de comer a parte. Sin embargo, reconozco que es necesario puesto que en la segunda parte, donde ya comienza la cosa a coger velocidad y a relacionarse todo, tener a todos controlados.
Así que una historia diferente que se lee muy bien y que si os gustan los entramados políticos, este os va a encantar. Y desde luego con un montón de frases que anotar y otras que os van a enfadar: “El votante medio es estúpidamente ingenuo y piensa que nuestro motor es la ideología”; “Es curioso que mientras las sociedades se vuelven cada vez más educadas, libres y exigentes, los negocios se retuercen para poder justificar un crecimiento que ya nadie se cree. Todo es maquillaje financiero”.
Al iniciar, me encontré con una lectura que se sintió inicialmente pausada. El autor dedica la primera mitad del libro a presentarnos a los personajes y sus motivaciones, lo cual, aunque a veces me pareció que tardaba en arrancar la acción, demostró ser una decisión clave.
Los personajes que conocí —Carlos, el detective Manuel y Sofía, entre otros—, están impulsados por la misma búsqueda de dinero, poder y control. Se sienten fuertes y poderosos por sus ambiciones, pero en el fondo, los percibí como personas vacías. Sus justificaciones, basadas en el ego o en traumas pasados, nunca me parecieron suficientes para lo que estaban dispuestos a hacer, dejando claro que el mal que construyen no tiene excusa.
Una vez que la trama toma su rumbo, el libro se convierte en un thriller emocionante. Con la aparición de un cuerpo muerto, el desarrollo de la investigación me atrapó por completo. Me sentí como si yo misma estuviera siguiendo las pistas, lo cual fue un gran acierto. El clímax fue satisfactorio y el cierre de la historia principal me dejó contenta. Sin embargo, no todo fue de mi agrado.
El ritmo de la narrativa se rompía con la inclusión de escenas sexuales muy explícitas que, a mi parecer, no eran del todo necesarias para la trama. Aunque entiendo que el autor buscaba mostrar la psicología perversa de los personajes, el nivel de detalle restaba dinamismo a la intriga y al suspenso, sacándome de la historia. Otro aspecto que me costó fue el estilo del autor de presentarnos a los personajes: a menudo leía párrafos enteros para descubrir al final de quién se estaba hablando. Esto, lejos de crear misterio, generaba confusión y hacía que me perdiera en la lectura.
A pesar de estas reservas, los temas que aborda el libro son poderosos y profundos. La novela expone una cruda realidad: la falta de justicia en un mundo donde los poderosos pueden encubrir crímenes para proteger sus intereses.
"𝓢𝓸𝓶𝓸𝓼 𝓪𝓻𝓺𝓾𝓲𝓽𝓮𝓬𝓽𝓸𝓼 𝓬𝓸𝓷𝓼𝓽𝓻𝓾𝔂𝓮𝓷𝓭𝓸 𝓼𝓸𝓫𝓻𝓮 𝓭𝓮𝓬𝓲𝓼𝓲𝓸𝓷𝓮𝓼 𝓬𝓸𝓷𝓽𝓻𝓸𝓿𝓮𝓻𝓽𝓲𝓭𝓪𝓼, 𝓲𝓷𝓬𝓵𝓾𝓼𝓸 𝓬𝓻𝓾𝓮𝓵𝓮𝓼." Y esta frase resonó conmigo a lo largo de la lectura.
Me pareció lamentable cómo los políticos y los más adinerados cierran los casos para evitar que les salpique el escándalo, reforzando la idea de que la corrupción es un sistema. El personaje del detective Manuel se convierte en el contrapunto moral de esta historia; a diferencia de los demás, él sí carga con el peso de la culpa, replanteándose sus acciones y dándole un toque humano a una historia tan oscura.
En conclusión, "La arquitectura del mal" es un libro que, a pesar de sus fallos en el ritmo y el estilo narrativo, logra construir un thriller intrigante y con un gran clímax. Es una lectura que te mantendrá al filo del asiento, explorando los rincones más oscuros del ego y la ambición humana, aunque a veces sus métodos para hacerlo no sean los más sutiles.
Anoche me terminé los últimos 3 capítulos que me faltaban, y me los leí tan rápido, no quería parar!! Debo decir que me encantó haber agarrado el libro sin saber con lo que me iba a encontrar. Sólo diré que tiene escenas muy perturbadoras al final, pero que valieron completamente la pena. Tiene un ritmo rápido, que te atrapa, además de contar con la dosis justa de descripción. No deja cabos sueltos. Definitivamente lo recomiendo!!!!
Este libro tenía todos los ingredientes para hacerme disfrutar muchísimo. No he llegado a encontrar esa adicción y esa necesidad de seguir leyendo. Sí, quería saber qué ocurría con todos ellos pero una vez cerraba el libro, no pensaba en ellos. Aquí tenemos muchos frentes abiertos que se interconectan entre ellos de un modo u otro en algún momento de la trama. Este libro, básicamente, trata del no le hagas a otro lo que no quieres para ti y todo acto tiene sus consecuencias. Estas dos frases definen la novela a la perfección. Además, nos muestra los límites entre lo diferente y lo inaceptable, pura demencia. La falta de escrúpulos de la humanidad. En especial, de las altas esferas. De lo poco que importas tú si yo obtengo lo que quiero. Lo cuál, desgraciadamente, es mucho más común de lo que a los que no somos de la misma condición, nos gustaría. Es abrir los ojos a la fuerza. Tanto si quieres como si no, aquí lo tienes, esto es lo que hay. ¿Qué quieres ser? ¿Víctima o verdugo? Siempre hay daños colaterales. Esta es una lectura con moraleja. Una lectura para reflexionar aunque esperaba que el final fuera más sorprendente y solucionado en pequeñas dosis en lugar de en dos páginas de explicación para todo.