Lugar, Amsterdam. Tiempo, el futuro. Un ordenador central y una inflexible policía robótica al servicio de un dictador controlan la ciudad, perpetuando un sistema totalitario prácticamente perfecto. Entra en escena Ebenezer Steel, detective duro y sentimental, a quien un grupo subversivo convence para llevar a cabo lo imposible: asaltar el Palacio de Cristal y culminar una revolución que derroque al tirano e instaure otro sistema más justo…
Mundos en pie de guerra, dos delegaciones parten al espacio para entablar conversaciones de paz, desconociendo la sorpresa que viaja a bordo con ellos. Un experimento de clonación culmina en un desgarrado lamento de autoamor y narcisismo. El absurdo estalla cuando toda la humanidad despierta hablando el mismo idioma. Un grupo de neozanis se dispone a viajar en el tiempo y asesinar a Winston Churchill, sin saber que el destino les atrapará tres veces en una pirueta imposible…
Rafael Marín Trechera comenzó su carrera como escritor a finales de los años 70, cuando estaba estudiando la carrera de Filología Inglesa. Lanzó entonces su propio fanzine, "McClure" (1978),1 y colaboró con varias revistas de ciencia ficción, como Kandama, Máser, Nova y Nueva Dimensión; en esta última se publicó su primera novela corta, Nunca digas buenas noches a un extraño (1978), donde preludia el movimiento cyberpunk.
Obtenida la licenciatura, ejerce como profesor de lengua inglesa y literatura en el Colegio San Felipe Neri de Cádiz. Trabaja también como traductor en más de un centenar de obras de diversa temática para editoriales como Martínez Roca, Júcar, Ultramar, Folio, Ediciones B, Gigamesh, La Factoría de Ideas, Bibliópolis, Minotauro y otras. Su novela Lágrimas de luz (1984) está considerada una de las mejores de la ciencia ficción española.[cita requerida]
En 1995 y a partir de su memoria de licenciatura, publicó su primer ensayo sobre historieta, Los cómics Marvel.1
Como guionista de cómic, destaca sobre todo su trabajo formando equipo con Carlos Pacheco, en la serie Iberia Inc. (1996), dibujada por Rafa Fonteriz y Jesús Yugo. La serie desarrollaba las aventuras de un grupo de superhéroes españoles. En 1998, también con Pacheco, desarrolló otro cómic de temática similar, Triada Vértice, dibujada por Jesús Merino. Posteriormente co-guionizó junto con Carlos Pacheco la mini-serie de cuatro números Los Inhumanos (con dibujos de José Ladronn) y Los 4 Fantásticos (con dibujos de Carlos Pacheco), de la editorial norteamericana Marvel Comics.
Dirigió la revista de estudios sobre la historieta Yellow Kid (2001-2003).
Es también guionista de una serie de doce álbumes de historieta, 12 del Doce , sobre la vida en el Cádiz que redactó la primera Constitución española y que forman en conjunto una novela gráfica de 240 páginas. Lo acompañan dibujantes como Mateo Guerrero, Fritz, Antonio Romero, o Sergio Bleda.
7/10. Media de los 9 libros leídos del autor : 8/10
Uno de mis autores icónicos de la CF española, esta es una recopilación de cuentos donde vemos alguno muy interesante y otros menos. Pero es Trechera y recomiendo leerle. Siempre original, siempre ameno, no defrauda.
Tercera vez que releo esta antología pero por su novela corta "Nunca digas buenas noches a un extraño.". No sé porqué me gusta tanto. Quizás por que nos habla de una dictadura futura tecnológica, una distopía fascista, imposible de derrocar, como 1984...
El caso es que la primera vez que la leí a finales de los 80 me fascinó la descripción de ese país que yo llamaba "El país de los Unicornios sin cabeza" sin sospechar que mucho años más tarde viviría y trabajaría en él (aunque por un espacio corto de tiempo). La releí por segunda vez en cuanto volví de Holanda, de Amsterdam, para comparar. La verdad es que a nivel tecnológico ha envejecido muy mal además de que se parece ese Amsterdam del futuro al real (mi 2017) como una huevo a una castaña...
Sin embargo sigo disfrutando y saboreando cada segundo de acción de este thriller fabuloso del mítico escritor Rafael Marín Trechera responsable de una de las mejores novelas de ciencia ficción española, Lágrimas de Luz, que pienso releer en breve.
Compré este libro de segunda mano hará ya casi dos décadas, pero no lo había leído hasta ahora. No conocía al autor, de quien quiero leer su alabada Lágrimas de Luz. No he podido evitar tomar notas a lo largo de toda la lectura; aquí mis impresiones y la puntuación de cada relato; la nota media sería un 3,7 (pero ya sabemos cuán subjetivo es esto de puntuar; por eso al conjunto le pongo un 3). Como dato curioso, este libro es un misprint: las páginas 209-214 y el índice que las sigue están repetidos al final.
«Un payaso arrepentido» En ocasiones se me pega el acento de la gente y, en otras, la forma de escribir de lo que leo. Y este relato, joder, qué bien escrito está. Eso sí, como mujer, ha sido duro de leer. Más que duro, desagradable. Qué asco de tipejo de mierda. Un payaso, sí, ¿arrepentido?, lo dudo, un pobre diablo producto de la guerra, y si no, de cualquier otra cosa antes de la guerra, que ya pintaba maneras, el chaval. Me gustaría conocer más detalles sobre esos trajes dentro de los cuales vivían, literalmente, siempre de pie. 4/5.
«Habrá un día en que todos...» Imaginemos la ceguera blanca de Saramago, pero en forma de lengua: una única que sustituye a las demás, las cuales, por otro lado, han sido borradas por completo; nadie puede recordarlas ni comprenderlas. ¿Qué cambios se producirían en el mundo? El relato, por su longitud, no llega a desarrollar todas las ideas que debería; la temática bien da para una novela completa en la que profundizar sobre muchos, muchos detalles, como, por ejemplo, el sector literario (bibliotecas, editoriales, etc.), las investigaciones científicas para revertir el proceso o, al menos, recuperar el conocimiento perdido... 3/5.
«Otros días, otros sueños» Al principio no entendía la alternancia en el uso de los tiempos verbales, ahora pasado, ahora presente, cada pocos párrafos, dificultando la lectura, hasta que todo ha cobrado sentido (más o menos). Este es uno de esos relatos que me dejan preguntándome qué narices acabo de leer y qué diablos pretendía transmitir el autor. Merecerá una relectura, está claro. Por otro lado, algo en su ambientación me ha recordado al episodio «St Junipero» de la aclamada serie Black Mirror de Netflix (salvando las enormes distancias, eso sí). También me ha hecho recordar al Romance del ecuador de Brian Aldiss. 3/5.
«Mein Fürher» Los diálogos, ocultos entre las descripciones y la acción, dotan a este relato de una personalidad muy fuerte y de una acción trepidante, todo cubierto por una fina capa de ¿sarcasmo, quizá? No he podido evitar recordar cierto episodio de Doctor Who. 3/5.
«Ángel exterminador» Este bien podría ser un episodio de Star Trek, pero de la clásica, de la primera temporada incluso, con un mujeriego y chulesco capitán Kirk manipulado por fuerzas muy superiores a él y también a su enemigo. El final, en cambio, tiene un regusto de lo más interesante a The Twilight Zone. Un extra: «Vienen tres hombres y una mujer: Inútil desterrar de momento el machismo en el espacio» (pág. 69). 5/5
«Nunca digas buenas noches a un extraño» Siento una asombrosa predilección por los títulos largos con algún verbo en ellos, y este no va a ser menos. La historia, dividida en partes para mí diferenciadas, toca ciertos temas siempre con un toque entre el noir y el ciberpunk, sin llegar a decantarse ni por uno ni por otro. El protagonista de esta novela corta me ha resultado terriblemente desagradable, aunque ya nos avisa él mismo en su narración: «- Soy un maníaco sexual -confesé a media voz» (pág. 94). Me ahorraré los apartados menos agradables, en los que suele describir a las mujeres (siempre jóvenes, siempre perfectas, siempre tan lascivas y tan tentadoras), pero todo se puede resumir en esto: «Al fin iba a tener un poco de intriga, acción, mujeres hermosas» (pág. 118). El final incluye un giro en el guion que se podía considerar evidente, pero que a mí me ha sorprendido. 4/5.
«La luna pálida» Veamos. Tengo problemas con este relato, que tiene por un lado un entorno ya bastante típico, un búnker y la soledad tras el fin del mundo (y ambas cosas me gustan mucho), junto con unos personajes que, sinceramente y muy a mi pesar, dudo que hubieran funcionado si hubieran sido del sexo contrario. En cualquier caso, la recargada prosa dice lo que tiene que decir e insinúa cuando tiene que insinuar, y el relato fluye sin pausa hasta el final. Eso sí, me siguen chirriando detalles como, por ejemplo: «Todavía soy hermosa, y rubia, y pura, y mis pechos son duros, como caparazones de viento», y más adelante: «… es la fealdad y la vejez antes que la propia muerte lo que más temo» (págs. 179-180). Pero no deja de ser un bello poema… 5/5
«Un ligero sabor a sangre» Y aquí el tono de este volumen cambia radicalmente de sentido y sorprende con un relato muy corto (no más de dos páginas y media) ambientado en la Transilvania de 1789. El autor tiene una seria fijación por cierto estereotipo, el de «una doncella humana, rubia y pura» (pág.184). Sin desmerecer la impecable prosa, que me tiene maravillada, el relato no deja de ser algo que podría haber escrito cualquier chaval o chavala en el colegio. El final me ha arrancado una sonrisa. El relato más flojo, y con diferencia, de todo el volumen. 2/5.
«Como el paisaje roto» Y de golpe, ¡pam!, llega este otro relato corto, escrito en primera persona por una mujer que narra una desgracia terrible para las mujeres de su tribu. La maldición es culpa de ellas, y las decisiones las toman ellos, cómo no. Con pasajes dolorosos, resume una verdad existente (y persistente) desde hace milenios… Ellas, utilizadas, vistas como meras herramientas que desechar cuando dejan de funcionar, medidas por una única característica, no son lloradas, sino solo olvidadas. Me pregunto cómo hubiese sido esta historia si los protagonistas fueran ellos… 5/5
«Dos caminos de la arena» Maldita sea, qué historia tan triste. Una interesante reinterpretación de la mística reencarnación en una historia con tintes fantásticos en su inicio y que acaba, quién sabe, en el mismo momento en el que comienza la sociedad de la protagonista de «La luna pálida»… 3/5
«Métalas» Una última y brevísima reflexión de bella prosa que habla la naturaleza del ser humano desde el punto de vista de un robot. 4/5
Algunos relatos están muy bien, mientras que otros son completamente olvidables. Aun así es recomendable por relatos como Un payaso arrepentido o Nunca digas buenas noches a un extraño.
Relatos de un joven Rafael Marín. Algunos relatos son imprescindibles como MEIN FÜHRER, UN PAYASO ARREPENTIDO y MÉTALAS otros no lo son tanto. Interesante