La Carta Atenagórica fue escrita en noviembre de 1690 por sor Juana Inés de la Cruz. Es un ejercicio de reflexión, elaborado a partir de la lectura de un sermón del padre Antonio Vieira, S. J. La carta fue enviada al obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz. Este la publicó en 1690 sin que se conozcan los motivos que lo llevaron a ello. En el prólogo a tal obra, firmada como «Sor Filotea de la Cruz» (el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz), aparte de los elogios de rigor, también le hacía un reproche a Sor «el de no dedicar su talento a la teología, en vez de limitarse a obras literarias más o menos profanas». Como defensa ante las reacciones y ataques originados por la publicación de la Carta atenagórica, sor Juana se apresuró a escribir su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691). De la Respuesta a Sor Filotea, interesa destacar tres aspectos que la convierten en una obra es autobiográfica (se describe la trayectoria intelectual de la autora, con sus progresos, problemas y obstáculos que ha tenido que vencer por ser mujer y la defensa de la educación de las mujeres y su derecho a comentar e interpretar cualquier texto religioso) es polémica (se defiende de los ataques) y es erudita (abundan las referencias y citas, como no podía ser menos, de autoridades clásicas y cristianas). Según Octavio Paz en su ensayo Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe (1982): «la preeminencia alcanzada por sor Juana ofendía a muchos prelados; todos ellos eran sus superiores y casi todos presumían de teólogos, literatos y poetas. La monja encarnaba una excepción doble e la de su sexo y la de su superioridad intelectual».
Juana Inés de la Cruz was born in a town in the Valley of Mexico to a Creole mother Isabel Ramírez and a Spanish military father, Pedro Manuel de Asbaje. As a child, she learned Nahuatl (Uto-Aztec language spoken in Mexico and Central America) and read and write Spanish in the middle of three years. Thanks to her grandfather's lush library, Juana Inés de la Cruz read the Greek and Roman classics and the theology of the time, she learned Latin in a self-taught way. In 1665, admired for her talent and precocity, she was lady-in-waiting to Leonor Carreto, wife of Viceroy Antonio Sebastián de Toledo. Sponsored by the Marquises of Mancera, she shone in the viceregal court of New Spain for her erudition and versifying ability. In 1667, Juana Inés de la Cruz entered a convent of the Discalced Carmelites of Mexico but soon had to leave due to health problems. Two years later she entered the Order of St. Jerome, remaining there for the rest of her life and being visited by the most illustrious personalities of the time. She had several drawbacks to her activity as a writer, a fact that was frowned upon at the time and that Juana Inés de la Cruz always defended, claiming the right of women to learn. Shortly before her death, she was forced by her confessor to get rid of her library and her collection of musical and scientific instruments so as not to have problems with the Holy Inquisition, very active at that time. She died of a cholera epidemic at the age of forty-three, while helping her sick companions. The emergence of Sor Juana De La Cruz in the late seventeenth century was a cultural miracle and her whole life was a constant effort of stubborn personal and intellectual improvement.
que decirles, para mi la podría haber terminado antes la respuesta!! se me hizo eterna. muy bien estructurada pero de a momentos innecesariamente tediosa. la banco igual asi que no le puedo dar mala puntuación
El intelecto y sabiduría de Sor Juana Inés de la Cruz no solo resaltan para su existencia durante el siglo XVII si no aún en la edad contemporánea. Su argumento principal en contra de como Dios valora sobre toda cosa la obediencia humilde y no solo los sacrificios en forma de vida están argumentadnos vehemente. Como muy seguramente saben, Sor Juana decidió la vida de monja antes de seguir el camino tradicional en dónde debía casarse y obedecer a su pareja, decidió el camino que le permitiría instruirse más acerca de las letras y la religión. De la carta atenagórica destaco como estratégimente buscaba persuadir al lector de que lo escrito e impartido por Vieira no era de su agrado, no haciendo de menos al obispo si no con la finalidad de comprender de mejor las escrituras y como diría ella "servir de mejor manera a Dios".
Considero el mayor temor De la Iglesia en aquella época era la posible supremacía del género femenino ante el patriarcado que se vivía. Desde mi perspectiva su análisis en la carta atenagórica, que destaco se llama así haciendo referencia a Atenas la diosa de la sabiduría, solo apelaba por buscar respuestas más completas, no la hizo pública ella si no el obispo Manuel. No buscaba la fama y soberbia, solo tenía sed de conocimiento.
Ahora hablando de la respuesta a Sor Filetea, quiero destacar como se hizo de menos su intelecto y se le sugirió "amablemente" que se dedicara a los roles femeninos de la época y dejara las escrituras a los hombres. Realmente es una mujer con un gran intelecto y es su respuesta a Sor Filetea demuestra con sarcasmo, sátira pero siempre un lenguaje docto, como las mujeres también tienen capacidad de instruirse y que su educación no debe ser privada dado que tiene una gran capacidad también exalta su anhelo y esperanza de que el mundo algún día entienda que las mujeres tienen derecho a estudiar y pensar libremente. Aunque el término no existía para el siglo XVII definitivamente Sor Juana fue pionera del feminismo en Latinoamérica, gran mujer un completo ejemplo a seguir.
La Carta Atenagórica es una de las pruebas más fehacientes acerca del amplio conocimiento de Sor Juana acerca de la argumentación y la teología. Asimismo, me encanta el tono que usa de falsa modestia y sarcasmo acerca de ser mujer frente al hombre que va dirigida la carta. Sor Juana plasma bellos pensamientos e interesantes refutaciones.
Sor Juana Inés de la Cruz, mujer, monja y escritora, defiende su derecho a la educación y al conocimiento en su obra "Respuesta a Sor Filotea de la Cruz". Su lucha refleja la opresión hacia las mujeres intelectuales y su talento literario, convirtiéndose en un documento histórico.
Qué manera de empezar mis lecturas de este año. Poco sabía yo de ella (Sor Juana) y me ha dejado completamente sorprendida. Mujeres inteligentes y que luchan por lo que quieren deben ser símbolos de fuerza para otras mujetes.