No creo que un hombre sea débil porque no le guste la guerra
Hasta esta novela, lo único que sabía de Gengis Kan era que logró un imperio vastísimo, que su nieto fundó la dinastía Yuan en China y que se acostó con tantas mujeres que un gran porcentaje de gente en Asia Central está relacionado genéticamente con él. Aunque Kublai Kan, el nieto, aparece en el libro, este gira en torno a los otros puntos, al último en especial.
Antes de ser proclamado Gengis Kan, era Temujin, un niño que sin tribu, comida, sin nada, se hace cargo de su familia mientras intenta sobrevivir en la dura estepa y vengarse de los asesinos de su padre y de los que los abandonaron, pero teniendo en mente su sueño, en el que él gobernaría el mayor campamento del mundo. Por medio de la prosa ágil y directa de Pamela Sargent, el lector se sumerge en las alegrías y penurias de Temujin, en sus triunfos y derrotas, pero en muchos capítulos Temujin se siente como un personaje secundario, pues quienes conducen esta historia son las mujeres con las que se cruzó en su vida, desde su madre hasta la esclava de alguna de sus esposas.
-Nuestra madre se ocuparía de todos los niños del mundo si pudiera.
-Sí. Con una sola madre, todos serían hermanos y hermanas... Tal vez entonces dejarían de luchar.
La novela empieza narrando el rapto de Hoelun a manos del futuro padre de Temujin. La fortaleza de esta mujer es admirable, como la de Bortai, la primera y principal esposa de Temujin. He sufrido con ellas, pero las he entendido tan bien que han sido mis personajes favoritos. Sorkhatani, una de las nueras del gran kan, también me ha gustado, pero como su participación es menor a la de las dos anteriores, se me ha quedado un poco floja (aunque, con el final de este libro y siendo la madre de quien es, si hubiera una segunda parte sería un personajazo). Asimismo, he disfrutado del desarrollo de Khulan y las hermanas tártaras, otras esposas de Temujin. Sin embargo, de las demás esposas (36, según la Wikipedia. No salen todas en la novela, pero un personaje bromea sobre cómo Gengis Kan es capaz de llevar la cuenta. Yo llegué a un punto donde la perdí) esperaba mucho más. Sí, tenemos su historia sobre lo qué hacían antes de que Temujin arrasara con sus tribus y ciudades, pero luego nada, aparte de una breve conversación con su esposo o con otra esposa. Quería un poco más de ellas, porque algunas como Gurbesu y Ch'i-kuo podrían haber sido más interesantes. Algo que no he comprendido es porque ninguna intentaba matar a Temujin. Se han convertido en sus esposas ya que este no les deja otra opción tras asesinar a sus familias y destruir sus hogares. ¿Por qué ninguna desea vengarse? Que la gran mayoría termine queriéndole me resulta muy fantasioso, a pesar de que es cierto que era eso o la muerte. Como última mención a la infinita serie de mujeres que salen, Checheg, una de las doncellas que acompañan al kan a la tumba, me ha tocado muy profundo para su pequeña aparición.
-Un hombre disfruta más de la vida cuando todos sus enemigos están muertos.
-Por supuesto. Antes tenías tantos que no sé cómo lograste sobrevivir. Ahora no creo que pudieras vivir sin enemigos a los que combatir.
Creo que es la primera vez que me ocurre el experimentar un choque cultural tremendo desde el primer capítulo con los mongoles. Me ha costado comprender las acciones de varios personajes cuando yo veía otras opciones, aunque la "igualdad" que imperaba entre hombres y mujeres mongoles me ha sorprendido, era algo que no conocía, así como las "leyes" que promulgó Gengis Kan, que dejaban en "buena" posición a las mujeres. Los conflictos morales de personajes que aborrecen la guerra, mas que tienen que combatir por amor a su líder y su tierra y las soluciones que hallan para sentirse mejor consigo mismo, me han fascinado y han hecho muy realistas, más humanos, a varios personajes. También me ha gustado leer acerca del acercamiento de Gengis kan con otros pueblos (después de masacrarlos) y conocer de ese modo la escritura, la pintura china, el taoísmo, algunas nociones cristianas y musulmanas... etc.
Sin embargo, una de las pegas que le encuentro a esta novela es la ausencia de un apéndice o de notas al pie de página explicando los numerosos términos acerca de los mongoles que la autora incluye, pues, aunque el significado de algunos se puede adivinar por el contexto, el de muchos otros no. Un mapa de Mongolia y alrededores, señalando la localización de las ciudades que conquista Temujin tampoco habría venido mal. Por pedir, una guía de personajes habría sido fabuloso. Hasta ahora consideraba los nombres coreanos como los más complicados de memorizar. Hasta que Gengis Kan, sus hermanos, amigos, generales, esclavos, esposas, hijos, cuñadas, nueras, nietos y demás entraron en escena. Había momentos que me perdía, que leía un nombre y no recordaba quién era porque algunos solo varían en una letra y aparecen tantos personajes (casi unos cien seguro). Lo sé, soy una quejica, pero qué voy a hacer si varios escritores me tienen mal acostumbrada.
En general, es una historia con la que he disfrutado, aprendido y apenado (Bortai se merecía un mejor trato). Está muy bien para adentrarse en el mundo del imperio mongol y de Gengis kan (la autora hace un gran trabajo documentándose), para ser testigos de cómo se encendió y apagó su estela. Es ficción en su mayoría, pero me ha encantado que las protagonistas directas e indirectas fueran las mujeres. 654 paginas, pero no me habría importado leer otras 600 si así varios personajes, secundarios, eso sí, hubieran tenido más desarrollo.
Hay un solo sol en el cielo. ¿Por qué no habría de existir un solo kan en la Tierra?