La decadencia del género cómico —al estilo de Aristófanes, Shakespeare o Moliére— coincide con un auge universal de la farsa al nivel de vida pública, cuyos grados más sublimes se alcanzan en la toma de decisiones políticas y económicas, en el universo de las cosas llamadas «importantes», y en todo lo ligado a la rápida dinámica de crecimiento estatal. Con otros nombres, aunque sin alterar un ápice de su naturaleza, la comparsa de impostores, usureros y bufones sigue repartiendo los viejos papeles: el embaucador siempre implacable y la víctima siempre ávida de victimización. La primera parte del libro examina los talantes que no son comedia, ni caben dentro de sus coordenadas. La riqueza del "tener" se contrapone a la riqueza del "ser", usando como puntos de referencia a Aristóteles, Jünger, Castaneda y Cristo. En definitiva, la meta es recobrar aquello que los antiguos llamaban «sacro y eterno», como premisa para atacar de raíz ese empobrecimiento que cabe llamar alienación, unidimensionalidad o —más prosaicamente— presiones encaminadas a asegurar la integración social. La segunda parte examina la nada travestida de entidad, que funda el poder coactivo sobre otros. Concebida como empresa de atormentar al prójimo, la idea del Control se analiza al nivel de sus principios, sus ritos, sus colaboradores y sus valores supremos. El negocio del miedo, la comedia melopolicial, los equívocos sobre autodeterminación y terrorismo, son algunos de sus principales temas.
Pensador, ensayista y profesor universitario español cuyas obras, si bien centradas principalmente en el derecho, la filosofía y la sociología, han abordado una gran variedad de campos. Obtuvo notoriedad pública por sus investigaciones acerca de las drogas, y son conocidas sus posiciones antiprohibicionistas. El leit motiv de su obra es una afirmación de la libertad como antídoto frente al miedo o las coacciones que empujan al ser humano hacia toda clase de servidumbres.
En el plano profesional ha desarrollado una ingente tarea como traductor que abarca más de cuarenta títulos, entre otros las obras de Newton, Hobbes, Jefferson y Bakunin, y ha divulgado especialmente la obra de Thomas Szasz y la de Ernst Jünger. Ejerció hasta su jubilación en 2013 como profesor de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.
Recordé una de las ultimas platicas que tuve con un amigo. Le explicaba que el nihilismo es la acción critica de la estructura sin buscar solución alguna, ni extrema (la muerte), ni conciliadora (la utilidad). Tal campo nos deja en la divagación pura, mismidad. Incapacidad de conciliar con la incertidumbre, parte de lo real. De ahí la cruel paradoja, la inacción. El miedo.
Tales caminos que sólo en la mente se recorren, ya que las cadenas no vienen de fuera. Sino de la propia apatía. Esto conlleva a desarrollos extraños, el espirito de la comedia.
La risa, lo que deriva ser una claro registro de la dicha, de naturaleza puramente espontánea. Se convierte en este desarrollo planeado, vulgar. La comedia. De ahí lo difícil de exponer la emoción de dicha sin cargarse la risa por la mancha de la comedia.