Corre el año 1954 y el inspector Ichiro Abe, de la Policía de Tokio, tiene que enfrentarse al caso más complicado de su ocho supervivientes del holocausto nuclear de Hiroshima han sido asesinados en un tren. Marginados por la propia sociedad japonesa, el caso se complica cuando los cuatro asesinos que han tomado parte en los crímenes aparecen muertos en un hotel de Tokio. En 1969, Elle Bartlett hereda de su padre una importante suma de dinero que descubre, tras muchas pesquisas, que éste consiguió de sobornos a uno de los criminales de guerra japoneses que había investigado años atrás. Por su parte, Ryo Watenabe, único superviviente de la hecatombe de Hiroshima, contrata al ahora ex−inspector Ichiro Abe para que le ayude a reconstruir el pasado de su familia. A partir de ese momento, las vidas de Ichiro, Ryo y Watenabe se entrecruzarán y nadie será consciente de que en el pasado se encuentra precisamente la solución al caso que Abe lleva tratando de resolver tantos años. Emilio Calderón es historiador y escritor. Durante diez años se dedicó únicamente a la literatura infantil y juvenil, pero en 2006 publicó El Mapa del Creador, que se convirtió rápidamente en un éxito de ventas y fue traducida a veintitrés países. Ha ganado el Premio de Novela Fernando Lara 2008, el Finalista del Premio Planeta 2009 y el Premio Stella Maris de Biografía 2016.
Emilio Calderón (Málaga, 1960). Reside en Madrid desde hace más de treinta años. Es historiador, editor y escritor. Durante diez años se dedicó exclusivamente a la literatura infantil y juvenil y publicó, entre otras, Continúan los crímenes en Roma, Julieta sin Romeo, El último crimen de Pompeya y El misterio de la habitación cerrada, cosechando notables éxitos con alrededor de un centenar de reediciones de su obra. Su primera novela para adultos, El mapa del creador (Roca Editorial), fue editada en 2006, después de disfrutar de una beca de creación literaria en la Real Academia de España en Roma. Esta obra se convirtió inmediatamente en un éxito internacional y ha sido publicada en veintitrés países. En septiembre de 2007 publicó El secreto de la porcelana (Roca Editorial), y en junio de 2008 El judío de Shanghai (XIII Premio de novela Fernando Lara, Planeta), que ya ha sido traducida al inglés, y cuyos derechos se han vendido también en Alemania, Holanda, Rumanía, Ucrania y Croacia. En octubre de 2009 fue Finalista del Premio Planeta con la obra La bailarina y el inglés, y en noviembre del mismo año, fue galardonado con un Micrófono de Plata de la Asociación de profesionales de Radio y Televisión por su aportación al mundo de la cultura. Los sauces de Hiroshima (Editorial Planeta), publicada en octubre de 2011 y traducida al inglés, cierra su "trilogía asiática". En 2012, con La cosecha humana (Editorial Planeta), el autor se introduce en el género negro. En 2013 vio la luz La biblioteca (Editores de Zut), una apasionante historia sobre libros que transcurre en la Biblioteca Nacional de España, la novela más madura y compleja según el autor. En 2014 publicó El velo de Isis (Ediciones Arconte), un cuento infantil, El elefante que quería ser hormiga (Carena Editors) y participó en tres antologías, La vida después-Cuentos de cine (Editores de zut), Relatos Insólitos (Ediciones Arconte) e Imaginaria, esta última de cuentos para niños. Su nueva novela, Círculos (Editorial Stella Maris), estará disponible en noviembre de 2015.
Mucho más que un thriller. Emilio Calderón me ha acercado con su trilogía asiática a las culturas China, India y con esta novela a la Japonesa. No es un autor que se dedique solamente a entretener sino que siempre te enseña algo y te hace reflexionar.Esta novela me ha mostrado las terribles consecuencias de la primera bomba atómica, Little Boy, lanzada sobre la ciudad de Hiroshima. Me podía imaginar el infierno que pudieron vivir tanto los familiares de las víctimas del holocausto como los propios "atomizados", palabra con la que denominan a los supervivientes de la catástrofe. Sin embargo, el leer este libro y ampliar información con documentales y artículos sobre este tema tan delicado, ha provocado en mi una mayor sensibilidad hacia las víctimas si cabe. La novela comienza con la investigación de los asesinatos de 8 de estos atomizados. Esto te puede hacer pensar que es una novela negra más pero no es así. Una historia estremecedora que no te deja indiferente. Le hace a uno preguntarse: Cómo el ser humano puede llegar a ser tan cruel? Los supervivientes, no sólo tuvieron que vivir con los daños producidos por la bomba y la radiación sino también con el rechazo, marginación y discriminación tanto por sus compatriotas como por los norteamericanos al pensar que eran "contagiosos" ya que, desconocían los efectos de dicha radiación sobre el organismo.
En Tokio, años después de los bombardeos nucleares, un inspector de policía investiga un asesinato múltiple de "hibakushas" (término japonés con el que se designa a los supervivientes de la bomba atómica).
Es una pequeña novela negra dentro de una gran novela histórica. La trama tiene un poco de todo. Algunos momentos que no te esperas y otros que das por sentado. A veces puede parecer algo lenta, pero sin llegar a perder el ritmo.
El acercamiento del autor a la cultura nipona y la descripción del ataque a Hiroshima es brillante. Leyendo, me imaginé a mi mismo vagando sin rumbo fijo por las calles de ese mundo apocalíptico que acababa de surgir tras la explosión de "Little boy" unos minutos antes. Acompañado por el horror de la pérdida de miles de personas y de la ciudad masacrada.
Es uno de esos libros que llegaron a mi estantería sin grandes expectativas. Ahora conociendo su interior, hace que quiera aprender más y descubrir más joyas como ésta.
Guerra que solo trae más guerra Acción - reacción Increíble que una bomba atómica se haya creado; algo inventado con el propósito de dañar tanto; y más increíble aun que se haya usado.
La novela comienza con el asesinato de ocho personas en Japón, ocho años después de la bomba de Hiroshima. Estas personas tenían algo en común, todos eran supervivientes del Holocausto nuclear del 6 de agosto de 1945, fatídico día en el cual Little Boy arrasó Hiroshima, asesinando a 120.000 personas y dejando 130.000 heridos… Los que salieron con vida de esa catástrofe, tuvieron que vivir con el estigma de ser los “atomizados” y portar un “carnet de sufrimiento” por el resto de sus días. En medio de toda esa tragedia, dos enigmáticos asesinatos y un policía que convive con el espíritu de su esposa muerta. El famoso harakiri, las geishas, los crímenes de guerra, los valerosos samuráis, una sociedad secreta que teje sus hilos alrededor del Ejército Imperial japonés, un niño huérfano, un escritor y una investigación que termina cruzando el océano y termina en manos de una mujer estadounidense hacen de esta novela una obra más que interesante.
Un caso policial con "atomizados" de Japón que al principio me pareció muy interesante y sobre todo muy bien tratado, pero que terminó siendo un libro muy largo a pesar de no tener ni trescientas páginas.