Durante cuarenta años nos dice Juan Villoro en el prólogo Herralde ha dirigido su editorial, Anagrama, con el intrépido placer de quien organiza una fiesta en una país con toque de queda. Y sobre los preparativos y los invitados de este convite nos habla su organizador en El optimismo de la un collage de homenajes a autores y editores "Sergio Pitol, Carlos Monsiváis, Ricardo Piglia, Roberto Bolaño, Mario Muchnik, Arnaldo Orfila, entre otros", además de notas sobre la experiencia de editar en el contexto latinoamericano. Como recuento histórico la obra es imprescindible y como lectura es uno de los libros más memorables que se hayan escrito sobre el tema.
Diría que es más bien un cuatro estrellas o un cuatro punto cinco, pero debido a la calificación que tiene en Goodreads (sin ganas de hacer un rant en Goodreads sobre esas injustificadas calificaciones bajas que vi) y que a mí realmente me gustó mucho, le pondré cinco estrellas.
Es un libro muy interesante para las personas como yo (no es un secreto) que somos fans de la editorial Anagrama, habla un poco de la historia de la editorial, de los autores, entre otras cosas, pero centrada la atención en América Latina.
Si eres fan de Anagrama entonces súper recomendado este libro, seguro que como a mí se te van como agua sus páginas.
Las experiencias de un editor son las experiencias de un auténtico lector, entregado a la búsqueda constante de historias, conceptos, perspectivas, mundos, y todo "cliché" proveniente del denominado "mundo de la imaginación". A muchos nos molesta esa rebuscada simplicidad de "leer es viajar". Herralde, en estos textos brillantes y entusiastas, te demuestran que el lector puede ser ese viajero empedernido que explora países y busca bajo las rocas el significado del ser humano, que intenta escarbar, en cada pesquisa, las historias de todos los tiempos; o más específicamente, de los tiempos contemporáneos. El fundador de Anagrama no te demuestra que la lectura y la literatura es un slogan simplón de "leer es dejar volar tu imaginación". Para leer, hay que hacer que nuestra imaginación viaje en la forma de nuestro cuerpo, nuestra entrega total a la literatura.