Este libro hubiese podido ser mucho mejor de lo que es si hubiera tenido un comienzo menos lento. Es una historia clásica de Verne del tipo “Viajes extraordinarios”, con una familia y sus agregados que prácticamente le dan la vuelta al mundo, muy a lo “Los hijos del capitán Grant”, con escenarios cambiantes, paisajes fascinantes, contratiempos inesperados y un grupo de personajes carismáticos con los que te encariñas con el paso de las hojas, pero tiene el enorme defecto de perderse demasiado en su comienzo. La premisa es atractiva por lo loca que suena, una familia de artistas ambulantes decide volver a su natal Francia a través del estrecho de Behring, lo que los llevará a recorrer tres cuartas partes del mundo en su pequeña caravana; bien manejado, pudo ser una historia fantástica muy a lo Verne, pero la primera parte del libro es lenta y aburrida, no sucede algo relevante durante este periodo de la travesía y la narración del recorrido raya en el tedio, esta parte del viaje pudo haberse resumido en menos hojas para hacer más ágil la trama. Quizás, como consecuencia de esto, la tercera parte transcurre muy rápido, prácticamente se atraviesa todo el continente asiático en unos cuantos párrafos cuando se perdieron varios capítulos en la parte de América del Norte. Sin embargo, considerando que Verne ya había narrado a detalle un viaje a través de la Rusia europea y la Rusia asiática en "Miguel Strogoff", se puede entender que no haya querido hacer lo mismo en esta obra, por mucho que el viaje se hubiese hecho a la inversa. Así pues, la emoción comienza hasta la segunda parte del libro, cuando Verne se acordó que debía meterles drama a sus personajes y los hizo sufrir todo lo que les escamoteó en la primera parte, aunque ya de por sí el simple hecho de narrar el cruce entre continentes a través del estrecho de Behring fue emocionante por sí solo. Desgraciadamente, la segunda parte es corta, aunque compensa parte del aburrimiento de la primera. La tercera parte no es más que el complemento y la conclusión de la obra, con más drama y emoción que la primera, pero es tan corta que no se alcanza a disfrutar. Con respecto al final, he visto a muchas personas quejarse de que es inverosímil, pero yo no considero que sea así ya que Verne fue dando pistas sutiles de lo que podría llegar a pasar, no se sacó de la nada la forma en cómo se resolvieron las cosas e incluso se podría decir que la conclusión es predecible. No fue un final sacado de la manga ni algo que fuese imposible de imaginar, creo que es un desenlace decente para un libro decente. Al final disfruté el libro más de lo que esperaba y me encariñé mucho con los personajes, pero la primera parte tan tediosa me hace dejarle una calificación final de tres estrellas, que me parece que es más que suficiente.