Here's another presumptuous review back in 2011:
[ Preámbulo : léase con cautela de los efectos dogmáticos del pragmatismo teórico-literario]
Aparentemente en medio de la nada, donde la vasta naturaleza opaca el esplendor del poderío humano, se desarrolla la obra.
“Su flor amarilla tiritaba mecida por el viento. A la orilla de un río que espejeaba en su lecho de rocas, resplandecía el pueblo.”
En la década de los cuarentas, en un poblado típico de Colombia, el tema literario de la hipocresía continúa, acentuando la polarización social ya existente y agravada.
Es la época de “La Violencia”, cuando continúan los conflictos desproporcionados y persistentes, en que los problemas de comunicación entre las contrapartes solo se entienden en un mismo canal, el canal violento.
“Tornó a ventear, y la llovizna que había dejado de caer un momento repicó en los flancos de las mulas y en el cuero tieso de los zamarros”.
La recepción general son las consecuencias negativas que afectan a toda la sociedad. Cuando observamos detenidamente, podemos notar un contexto filosófico, universal, global, geopolítico y sociológico, nacional e individual.
¿Qué implica la apropiación ideológica? ¿Cómo entender los motivos de la apropiación ideológica?¿Cuánto acercamiento es necesario y de dónde proviene el deseo de la misma?
Notemos que la filosofía (amor del conocimiento) abarca diferentes conceptos; en el caso de esta obra, el concepto de hipótesis y quién es el responsable por la muerte de Don Roque Piragua, y la consecuente ola de violencia, son un eje central a lo largo del relato que solo se conocerá a los ojos públicos al final de la obra.
De la misma manera, existe un amplio marco teórico el cual se ve reflejado en las tensiones partidistas buscando cada una dominio sobre la razón. Consecuentemente, la obra trata el aspecto mitológico, representado por Eduardo Caballero Calderón en la forma dual de Jesús, el Cristo de espaldas.
La construcción de sentido en el aspecto filosófico se da de manera autoritaria, empleando la forma y la figura como medio de comunicación. En este aspecto, es bastante aconsejable interpretar el aspecto filosófico desde un punto de vista atemporal y observar el procedimiento de las circunstancias humanamente.
El escritor alude a elementos de la naturaleza como figuras metafóricas, las cuales se anteponen a los aspectos humanos ligados a la civilización; sin embargo, el factor religioso es cada vez más persistente. Es interesante el hecho que al final del primer capítulo, el cura toma agua en cantidades embriagantes cuando cae la noche, y al despertar ve a “la boba”, deforme pero atenta a su presencia, la cual le consuela frente a su vida de perfecta soledad.
Al comienzo del segundo capítulo, el cura “Por primera vez miró a su rebaño” en calidad de rebaño y les recitó el Evangelio de San Juan, capitulo décimo, versículos once a dieciséis.
Recordemos a este punto los problemas de comunicación que existen.
El alusión al agua y a la miel son quizá dos sencillas pero delicadas metáforas de importancia trascendental. Es en este segundo capítulo que se empieza a abordar el tema de la corrupción y el racismo, así como las funciones del gobierno, todas reunidas bajo un mismo libro.
La simbología bíblica es constante y sin lugar a dudas extensa.
Luego de beber agua, el ser humano pasa por una etapa de prueba de “resistencia espiritual” (cap 2 p.60) en que mundos complementarios se encuentran
(“Es como agitar con la mano el agua pura de un pozo, con lo cual sólo se consigue enturbiarla”, cap 2 pag.52), invitándonos a percibir las manos y el agua.
Específicamente, en el caso del cura del libro “El cristo de espaldas”, se representa el dilema de Salomón luego de haber bebido agua :)
La siguiente alusión al agua hace un paralelo opuesto en el que se describe la sangre como una consecuencia derivada directamente del agua. Es una imagen, sin lugar a dudas, representativa del imaginario bíblico (la sangre del cristo, del agua al vino) inscrita en el contexto de la violencia latinoamericana:
(“Cuando esta mañana desperté con mucha sed, en busca de un vaso de agua, vi que tenía la ropa salpicada de sangre que goteaba del techo, porque la tienda no tiene cielo raso”, cap 2 pag.93)
En este sentido, la imagen del cura como autoridad máxima del pueblo se torna aún más condescendiente, ya que incita a dejar el pasado a través de la satisfacción emocional; primando la emoción sobre la consciencia, a través de otro ser humano en vez de a través de sí mismo: es la paradoja de la conjunción entre la confesión, el sacramento y la penitencia.
(“ – Ahora tienes que perdonarlo. Está muerto, y sólo Dios puede juzgar de su alma…
- ¡ Como usted quiera! Si es necesario lo perdono…
(…)
- ¡Arrodíllate! ¡Arrodillémonos!”, cap 2 pag.97)
En las palabras de Jorge Castro en “Análisis de El Cristo de espaldas”:
“Este personaje y sus aflicciones se convierten en el objeto central de la atención del cura, quien encuentra en aquél una posibilidad de proyectar su orgullo (quinta estación: el Cirineo ayuda a Jesús a cargar su cruz) [Recursos literarios, estructura de la obra, pag.46].