Conocerse a sí mismo es una necesidad y un deber a los que nadie puede sustraerse. Toda persona necesita saber quién es, no puede vivir si no descubre qué sentido tiene su está en juego su felicidad si no reconoce su propia dignidad. Por esto podemos afirmar que estamos continuamente a la búsqueda de nuestro yo, una búsqueda a veces inconsciente, a menudo fatigosa y aparentemente contradictoria; en todo caso, nunca acabada.La persona se busca, primero a sí misma... y si tiene el valor de descubrir su propia identidad, experimenta inmediatamente la necesidad de llevar aún más lejos su búsqueda... hacia ese Ser que es la fuente de su misma identidad. Si su deseo es ardiente y su búsqueda constante, Dios no puede sustraerse a ellos. Ha sido él mismo quien ha puesto en el corazón del hombre ese anhelo y esa constancia. Si el hombre busca a su Dios en serio, no hay duda de que lo hallará, pues Dios mismo le saldrá al encuentro.
Amedeo Cencini es sacerdote, licenciado en Ciencias de la Educación por la Universidad Salesiana y doctor en Psicología por la Universidad Gregoriana. Posterior se especializó en Psicoterapia. Desde mayo de 1995 es consultor de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Es autor de numerosas obras, en SAN PABLO ha publicado, entre otras, La formación permanente, Vida consagrada. Itinerario formativo, El árbol de la vida. Hacia un modelo de formación inicial y permanente, La verdad de la vida. Mirad al futuro... Al ritmo de la Palabra, Como ungÔento precioso, Sacerdote y mundo de hoy, y La Hora de Dios.
Podría decir que es una lectura que sentí algunas veces que caía mucho en lo “técnico” pero el autor tiene un don para explicar temas complicados de manera fácil, clara y delicada siempre hablando desde la verdad.
La explicación de la identidad es muy completa y profunda. Menciona mucho las potencias, virtudes y facultades.
Me impresionaron muchas cosas pero las que más: 1. Mi hermano participa de mi relación con Dios. 2. La presencia de la Palabra en la vida de alguien que tiene un deseo sincero de Dios es indispensable.
“Podríamos decir que todos los días hay algo a lo que renunciar o que sacrificar, y una subliminal que aceptar; igual que todos los días hay una vida que reconstruir”
“Cuanto más intensa y profunda es la relación con Dios, mayor se hace la necesidad de expresarla y vivirla de una forma también afectivamente intensa.”
“Amando a Dios encuentro a mi hermano, en el mismo acto de amor y amándolo con el mismo amor.”
This was a beautiful book showing the difficulties and the struggles people must overcome to be with God and it shows how people must always be in a constant development in the way God is related to them. I recommend this book for all people who are interested in being closer to the Supreme Being and above all, who want to be happier.