What do you think?
Rate this book


542 pages, Paperback
First published January 1, 2005



A terrible day. I got up extremely late; it was 6 p.m. by the time I’d finished breakfast. My head was aching and I was in a foul mood. I didn’t leave the house. I think Chl’s stew is attacking my liver; maybe there’s too much oil in it. Today I gave the stew a miss and had a milanesa instead; they also have oil in them, but so far I don’t think it’s caused me any problems.
When you’re young and inexperienced, you look for dramatic plots in books, just as you do in films. With time, you come to see that the plot has no importance at all; and that the style, the way the story is told, is everything. Because of this I can watch the same film or read the same book innumerable times, even a detective novel whose ending I remember perfectly.
What happened, then, was that something began to emerge from us; something psychic, that is, though I don’t know what ‘psychic’ means, and that thing, at the same time as being outside us, never stopped being inside us, although perhaps there wasn’t strictly speaking an ‘inside’ and an ‘outside’.
“¿A usted nunca le pasó, mirando un insecto, o una flor, o un árbol, que por un momento se le cambiara la estructura de valores, o de jerarquías?”“Un hombre en busca de sentido”, este podría haber sido un buen subtítulo para "La novela luminosa" que Mario no terminó de escribir a pesar de la apremiante necesidad que tenía por encontrarlo: como gran hipocondriaco, andaba algo acojonado ante una inminente operación de vesícula.
“…la tarea era y es imposible. Hay cosas que no se pueden narrar”.Y es que los hechos que narra en “La novela luminosa” son de toma pan y moja: rocas y semáforos que se comunican con él, mujeres que desde una lejanía de kilómetros le rozan la cara o le muerden la espalda o pronuncian su nombre que él oye alto y claro, dimensiones pobladas de seres de gran tamaño, invisibles e intangibles, comunicaciones telepáticas con hombres, perros y plantas, visiones de colores o audiciones de canciones a través de otras personas, imágenes ordinarias que le provocan agudas sensaciones, miradas que eran más que miradas, experiencias sexuales místicas, sueños premonitorios, fantasmas, la presencia de la Virgen María o de un ángel acariciador … en fin, experiencias luminosas que demostrarían la existencia de “algo viviente y trascendente, algo que implicaba una multidimensionalidad del universo”, o lo que algunos habían empezado a pensar, que era un loco (“mi auténtica función social es la locura”)… o, quizá, sólo quizá, su inmenso miedo a la muerte que le predisponía a encontrar trascendencia por todas partes, que le puso en la situación adecuada para sentir, a sus treinta y seis años, que había sido tocado por la Gracia y que le dotó de una intensidad que se siente plenamente en el relato que es “La novela luminosa”.
“Y estas adicciones que me perturban actualmente no son otra cosa que adicciones al estado de trance; un medio de abreviar el tiempo, de que el tiempo pase sin que yo sienta dolor. Pero así también es cómo se me va la vida, cómo mi tiempo de vida se transforma en tiempo de nada, un tiempo cero.”Una «angustia difusa», un miedo a la muerte que se manifiesta en el texto de diversas formas: sus problemas de salud, no siempre reales, la continua descomposición del cadáver de una paloma que observa desde su ventana, la muerte de varios amigos, el desmoronamiento de la relación sentimental que mantiene con una mujer a la que llama Chl, y, sobre todo, la cada vez más segura muerte de su espíritu que ningún esfuerzo consciente podrá resucitar.