Trece, del escritor salvadoreño Rafael Menjívar Ochoa, es un estudio minucioso, lúcido y a veces cruel acerca de los límites entre la vida y la fantasía, entre la muerte y la realidad cotidiana, entre lo cotidiano y la nada. Un hombre despierta una mañana y decide suicidarse trece días después. En el registro de sus últimos días va encontrando razones para vivir como la escritura misma, que son también razones para cumplir con el plazo de su muerte: si continúa viviendo, el mundo volverá a ser gris, lleno de recuerdos tristes o, peor aún, previsible.
En una implacable cuenta regresiva, que es a la vez una cuenta progresiva, el antihéroe anónimo de Trece va haciendo cómplice al lector de su muerte cada vez más cercana. Pone sobre la mesa su vida el simple hecho de estar vivo como el único motivo para matarse, y es bastante probable que la suya sea una vida similar, o idéntica, a la de quien se arriesgue a transitar estas páginas. Anoche acabé con el mundo como lo hacen los suicidas todos los días de todos los años. Algo me diferencia de ellos: tengo la posibilidad de comenzar de nuevo, igual que un jugador de ajedrez. [...] Los suicidas que triunfaron obtuvieron su recompensa, pero no la disfrutan. Porque nadie presencia su propia muerte: nadie que se mate deja de ser un actor, su cabeza perforada el escenario. El que muere está en un escenario; los otros, a veces, le aplauden.
Escritor, periodista, traductor salvadoreño. Su padre, el economista Rafael Menjívar Larín, era rector de la Universidad de El Salvador cuando el ejército la ocupó en 1972 y lo exilió hacia Nicaragua. El resto de la familia abandonó el país en enero de 1973 hacia Costa Rica, donde se reunió con el padre. En 1976 se instalaron en México, donde Menjívar Ochoa vivió durante veintitrés años. Estudió música, teatro y letras inglesas. En 1999 se instaló en El Salvador, donde en 2001 se convirtió en Coordinador de Letras (director de literatura) y en 2001 fundó La Casa del Escritor, proyecto para la formación de escritores jóvenes, ubicado en la que fuera casa de Salvador Salazar Arrué (Salarrué). Pertenece a la llamada "Generación del Cinismo" o "Generación del Desencanto", junto con Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos y Miguel Huezo Mixco, entre otros que comenzaron su producción literaria en la época de la guerra. Fue compañero de vida de la poeta salvadoreña Krisma Mancía.
Describir este libro, es una de las cosas más complicadas que he tenido que hacer. Debo admitir que, mientras pasaba las páginas, desarrollé una intensa relación de amor y odio con el personaje principal; quien, al mismo tiempo que se mantiene anónimo, es el villano principal de la historia. Trece es un libro que cuenta la historia de un joven que se quiere suicidar. Cuando finalmente toma la decisión, fija una fecha: le quedan únicamente trece días.
Mientras pasan los días, y pasa tiempo con su familia y amigos, encuentra tantas razones para suicidarse, como para continuar viviendo.
La parte más intensa del libro, es el décimo tercer día (o día uno, considerando que es una cuenta regresiva), pues el narrador no se despide, pero tampoco se arrepiente. ¿Vivirá, o cumplirá su propósito y acabará con su vida?
Lleno de frases ingeniosas que te hacen refelxionar, el conteo del final de los días de este protagonista es el gancho que mantiene la tensión y el interés de la historia. No estoy seguro de haber entendido lo que ocurre en el día uno. Aún así, disfruté de esta novela corta. Autor salvadoreño.
“Las caras desaparecen después de que su propietario muere; las almas quedan atrapadas en el corazón de los que han sobrevivido”
Un libro lleno de pensamientos sombríos de un hombre que esta enamorado de la idea de morir. Que toda su vida se ha desarrollado de eventos que lo han llevado a ser alguien que no disfruta de la vida si no que quiere disfrutar de la muerte. Al decidir que el plazo de su vida esta llegando a su fin cada uno de los días que le quedan esta buscando disfrutar de la vida y tal vez inconscientemente una excusa para no morir.
Es una narración entretenida. Cuenta con elementos muy interesantes: a ratos de terror, a ratos de misterio. El protagonista afronta el hecho de la muerte de manera sorprendente. La estructura del libro es muy interesante, porque inicia por el capítulo XIII. Y pareciera al final, la lectura se realizara de forma cíclica y no lineal.