En 1937, España luchaba su guerra civil (1936-1939). Eran tiempos peligrosos para visitar tierras ibéricas. Sin embargo, entre el 4 y el 17 de julio, se llevó a cabo el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en Valencia, Madrid y Barcelona. Elena Garro tenía veinte años y Octavio Paz, invitado a participar en el Congreso, veintitrés. Estaban casados y fueron parte de un grupo de personas que protagonizan estas páginas entre los que también se encuentran León Felipe, Silvestre Revueltas, Pascual Pla y Beltrán, Nicolás Guillén, Rafael Alberti, André Malraux y muchos más, todos ellos pilares de la cultura del siglo XX. Elena escribió en diarios y libretas sus experiencias del viaje, las cuales utilizó décadas más tarde para escribir este libro, que conjuga las memorias de una época, el nacimiento de una clase intelectual, luchas de poder, las pasiones y dificultades que atraviesan quienes se dedican a la cultura, y los recuerdos de una aventura en la que incluso estuvieron a punto de encontrar la muerte más de una ocasión. Memorias narradas desde una voz ingenua y profunda a la vez, nostálgica y melancólica, pero también con la inteligencia y la fuerza de la pluma de una de las autoras más portentosas de la literatura mexicana.
Elena Garro was a Mexican author, playwright, screenwriter, journalist, short story writer, and novelist. She has been described as one of the pioneers and an early leading figure of the Magical Realism movement, though she rejected this affiliation. Alongside the works of Juan Rulfo, her first three books: Un hogar sólido (1958), Los Recuerdos del Porvenir (1963), and La Semana de Colores (1964), are considered to be among the earliest examples of Magical Realism in Latin American literature. Garro's writing, despite being mostly fictional prose, borrowed heavily from poetry and its literary elements. Author and biographer Patricia Rosas Lopategui has described Garro's style as "an attempt to rescue the use of everyday language in the form of poetry". Her style has also been compared to that of french writers like Georges Schehadé, Jean Genet, as well as Romanian-French playwright Eugène Ionesco, due to the surreal nature of her stories. A close friend of Albert Camus, her works were also heavily influenced by his style and philosophy. She was the recipient of the Sor Juana Inés de la Cruz Prize in 1996. Her tumultuos marriage with writer Octavio Paz, winner of the 1990 Nobel Prize in Literature, has been the subject of much scrutiny. Garro herself would describe the relationship as "filled with forbiddance, resentments, and rancour for not making each other happy". Despite the hostilities, they are considered among the most talented couple of writers to emerge during the Latin American literary boom of the twentieth century. Garro is seen as one of the unsung figures of the boom; her legacy was influenced, in part, by her rejection of Magical Realism as she considered the term "a cheap marketing label". Contemporary historians and literary biographers consider her work as seminal and view her as having been as important as figures like Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, and others.
Una maravilla de principio a fin. Poetas y guerra, qué combinación! prometo no quedarme en este comentario tan superficial, en otro momento cuento más, pero no se lo pierdan, es tremendo. Con cameos de Octavio Paz, Carlos Pellicer, Neruda, Vallejo, Silvestre Revueltas, Alejo Carpentier, David Alfaro Siqueiros, Antonio Machado, y geniales etcéteras.
Empecé esta reseña pensando que la memoria es un poco como la reescritura: al repasar o revivir recuerdos los desgastamos, es decir, los vamos puliendo, vamos creando una historia que poco a poco se convertirá en la oficial o definitiva sobre algún acontecimiento o experiencia. Pero, pensándolo bien, la memoria es un proceso y un modo de reescritura.
Como prueba, este libro de Elena Garro, que recoge por un lado, escenas de su vida en 1937, poco después de haberse casado con Paz —a quien ese año acompañó al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en España, en plena Guerra Civil—; pero por otro, al ser reescrito para su publicación en 1987 —aunque terminara publicándose hasta 1992, pues en el primer intento Paz amenazó con demandar a la editorial—, también contiene una nueva mirada a esas escenas, con la perspectiva que le dieron los casi 50 años entre una y otra reescritura. Por esto, no es un relato cronológico, ni quizá fiel más que a su propia autora, quien intercala en el texto experiencias y reflexiones de uno y otro momento casi sin que nos demos cuenta. Al final, es como si todo sucediera en un mismo instante: el de la lectura.
Mi primer acercamiento al libro fue un fragmento suelto en el que Elena se burla veladamente de otros invitados latinoamericanos al Congreso —aunque siempre con nombre y apellido—. Y sí, en general, en estas Memorias abundan las críticas sobre el comportamiento absurdo de "los intelectuales" de la época. En especial, me gusta que la primera frase del libro es "Yo nunca había oído hablar de Karl Marx" y hacia la mitad, después de por orgullo propio haber ido a las fuentes a ver si todo lo que le habían dicho sobre la revolución rusa, la guerra civil y lo que vino después era como estos intelectuales le sermoneaban, dice "también descubrí que los marxistas no han leído a Marx, ni a los marxistas". Sirva esto además como ejemplo del tratamiento que de esta experiencia hicieron "los intelectuales" en sus obras o memorias sobre la Guerra Civil Española, contra lo que esta mujer observadora y llena de sinceras opiniones escandalosas e imprudentes, revive aquí.
Pero también es cierto que este relato contiene crónicas y viñetas tristísimas sobre la desconfianza en el otro, el hambre, el miedo, la podredumbre, la pobreza y la muerte —todo esto propio de la guerra que sucedía a veces de fondo, a veces muy de frente—, en la que estos intelectuales no podían pensar, ni crear y a los que a veces Elena tenía que vigilar para que lograran trabajar, a pesar de que ella estuviera allí "sin saber cómo ni porqué, iba a un Congreso de Intelectuales Antifascistas, aunque yo no era anti nada, ni intelectual tampoco” y de que siempre se le tratara con condescendencia por güerita, mocosa, rubita, niñita, camaradita, taruga, mocosa pendeja o esposa. Somos testigos tanto de la relación horrenda que sostiene con Paz, como de la juguetona que tiene con Juan de la Cabada; de los abusos de poder del coronel Adalberto Tejeda, entonces embajador en Francia —quien, entre otros atropellos, dejó en total desamparo a un Revueltas alcohólico, necio y muy pobre—; de la desmitificación de los "grandes creadores" a los que no asiste ninguna musa cuando se las necesita; y, claro, de cómo Elena comenzó a hacerse de esa reputación de personaje "complejo" e incómodo dentro de la historia de las letras hispanoamericanas.
Con todo, tengo la sensación de que me faltó entender mucho del fondo de sus piensos: a veces no distingo si el personaje está pecando de ingenuo o de malicioso, o si Elena se esconde más de lo que se expone en estas Memorias —¿tal vez lo necesario para que se le permitiera publicarlas?—. Ya vendrá la relectura. Por ahora, esta línea que me parece contundente: "Si alguna imagen me quedó de España fue la imagen de la madre de Machado, de pie en aquel comedor por el que zumbaban moscas…"
Creo que pocas veces me he divertido tanto como con estas memorias. Sobre todo porque Garro se muestra a sí misma como un personaje complejo, con opiniones escandalosas y acertadas sobre aquellos intelectuales que se acercan al comunismo. Pero lo más interesante esa sutil ironía, en la que en apariencia se pendejeaba a sí misma pero en realidad eran pedradas a Octavio o a sus compañeros. Es uno de los primeros libros que leo completos de Garro y desde ya entra en mis favoritos del año.
Un grupo de intelectuales que visitan España durante la guerra civil, París en las vísperas de la guerra, una travesía por el Atlántico en un barco alemán y una abrupta visita a La Habana son las memorias que con gran maestría y sencillez cuenta Elena Garro en menos de 187 páginas.
Este libro es la sincera impresión de lo que vivió y sintió su joven protagonista durante una muy difícil, pero interesante y bohemia época. Es una ventana para observar desde dentro la vida de la “intelectualidad burguesa-comunista” de aquellos días. Es un retrato que, entre otras cosas (y con justa razón), nos invita a despreciar a Paz. Es una aventura que vale la pena leer, conocer y disfrutar.
Una de las características principales en la obra de Elena Garro es el trabajo con la memoria. Desde su primera novela, Los recuerdos del porvenir (1963) sus recuerdos de la niñez se transforman en un texto donde la memoria es el espacio onírico y mágico en que residen todos los tiempos, hasta Memorias de España 1937 (1992) donde la experiencia autobiográfica se hace más notoria y el trabajo de memoria se encuentra en plasmar en primera persona un contexto histórico específico, intelectual y violento como lo fue La Guerra Civil Española “en Memorias reconstruye el pasado con varios recuerdos privados que tienen la misión de poner añadiduras y corregir la historia "oficial" con la memoria subjetiva de un "yo" presente” (Gilabert, 1997).
Un recuento de un viaje lleno de experiencias de una joven Elena mezclado con las reflexiones de una Elena más madura, al ser editado años después que nos regala una visión externa pero de primera mano de un conflicto vivido por intelectuales extranjeros en una España en guerra. Cotidianeidades, diferencias y carencias que humanizan a grandes nombres de la literatura latinoamericana vistos con la frescura e incluso inocencia de una joven de veinte años "yo, sin saber cómo ni por qué, iba a un Congreso de Intelectuales Antifascistas, aunque yo no era anti nada, ni intelectual tampoco, sólo era estudiante y coreógrafa universitaria".
El primer libro de Elena Garro que termino. Una crónica deliciosa con toques de ironía y comentarios un tanto inocentes, pero que muestran unos días muy duros, sobre todo para la España sumida en la guerra.
Me ha resultado súper interesante conocer las vivencias de la Garro en la España de la guerra civil. Es un retrato subjetivo (no dejan de ser memorias) y se deja ver el paso del tiempo desde que lo vivió hasta que lo escribe, pero da cuenta de una realidad aterradora. Se deja ver ya desde entonces la relación tan problemática que tenía con Paz y con otros intelectuales de la época (bastante paternalistas, por cierto). Lo más interesante para mí quizá ha sido ver la evolución entre la poca conciencia política que tenía entonces y lo mucho que cambió después en su defensa por los más desfavorecidos. Fue una escritora fascinante y solo por eso lo recomiendo, aunque no como primera lectura de la autora.
Al principio me sentí un poco frustrada al leer como Elena se menosprecia frente al grupo de "intelectuales" con el que viaja a España, pero afortunadamente, pronto cambia el tono con el cual se relaciona con ellos, para dar paso a una visión sarcástica que crítica la ideología de "segunda mano" que manejaba el LEAR, en dónde ninguno de ellos tenía convicciones políticas bien sustentadas, solo eran parte de la ola producida por los conflictos entre las diferentes facciones políticas del momento. Mención aparte merece el retrato que elabora sobre la España franquista, la violencia y el conflicto armado, imágenes crudas que se consolidan en la visita al hogar de Antonio Machado y su madre, arrastrados a huir por una guerra sin sentido. Otra cosa que me saco de quicio fue el trato que la mayoría de las figuras masculinas le dan a Elena, condescendientes, como si fuera una niña a la que hay que explicar cómo "funciona" el mundo, cuando en realidad es la única que ve las cosas sin soberbia, pero encontrando lo absurdo en toda la violencia desatada en España. Garro nos da una visión del mundo machista en el que se desenvolvió, una mirada que nos deja claro porque es importante seguir difundiendo la obra de autoras tan maravillosas como ella lo fue en su momento. Este libro es ideal como un primer acercamiento al trabajo de la autora, lo recomiendo ampliamente.
Disfruté mucho el libro, definitivamente no era lo que esperaba y me sorprendió para bien. Fue todo un viaje lleno de aventuras y personajes. Conocer ese hecho histórico desde la perspectiva de Elena de verdad fue muy interesante. La manera en la que Garro narra los hechos mezclando las distintas épocas en donde va conociendo o recordando a las demás personas deja con un sentimiento de satisfacción y en algunos casos de tristeza por no dejar detalles sin contar.
También podemos conocer de primera mano a Elena Garro y la manera en la que era tratada por las demás personas que la acompañaron durante el viaje, quienes en su mayoría sólo la veían como la compañera de Paz y por lo tanto la subestimaban. Sus relatos más que describir a los demás intelectuales en muchos casos sólo nos deja ver sus incómodas personalidades.
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Hermoso libro. Tiene a Elena Garro como principal personaje de sus memorias en 1937. Esta en una oscura España rodeada de personajes importantes como Pellicer, Altolaguirre, Paz y hasta Silvestre Revueltas. Es precioso poder conocer a grandes figuras mexicanas. Elena es en este libro, ella misma, una mujer llena de matices y de pensamientos trasgresores en su época. Es la escritora que años después cautivaría al mundo con la narrativa más real y mágica, nunca antes vista.
Después de leer los Recuerdos del Porvenir me quedé tan impresionada que necesito leer todo lo que haya publicado Doña Elena Garro. Memorias de España no me decepcionó, me hubiese encantado leerlo antes. No dejaba de pensar que quizás no era real que había cosas que por fuerza tenían que estar romantizadas, pero elijo creer. He decido que Elena Garro será mi heroína. Y otra cosa este libro confirmó por enésima vez algo que ya sabía, Pablo Neruda: poeta bueno, persona horrible.
¿Qué podría no decirse de este libro? Chismecito literario de altura. Retrato de las clases intelectuales de una época, despojándolas del aura casi mística que el tiempo y sus obras les han dado (Siqueiros era un estrafalario egocéntrico y violento, Silvestre Revueltas un borracho al que debían vigilar para que trabajara, Antonio Machado un poeta en la pobreza al que de nada le sirve su fama mientras su madre está rodeada de moscas, etc). Todo a través de los ojos de Elena, o más de dos Elenas, la chica de 20 años que vivió aquello y la anciana que escribe este libro re visitando sus memorias, mencionando la suerte de tal o cual persona luego de sus encuentros. Y, por supuesto, un retrato de la misma Elena quien detrás de una aparente ingenuidad, desprovista de un interés militante y por ende sin interés en mostrar una imagen de “autora comprometidas”, re ela una visión ácida y burlona de esa clase intelectual: como menciona otra reseña inicia diciendo que nunca leyó a Marx y más adelante en el libro dice que tampoco los marxistas habían leído a Marx ni a otros marxistas. E imágenes así hay bastantes. Y por supuesto, Paz siendo un absoluto s0rete insoportable cada vez que aparece.
no puedo evaluar este libro. la historia es curiosa: hace un par de años mis amigas me regalaron “punto de cruz” de Jazmina Berrara. Lo leí y disfruté mucho. El verano pasado en una librería vi un libro llamado “la reina de espadas” de la misma autora y, sin leer de qué iba, lo compré inmediatamente por confiar en Berrara. Lo leí y disfruté mucho también. Conocí al personaje de Elena Garro, me sorprendió, la admiré y la detesté al mismo tiempo. Hace unos meses, en una librería muy quería, encontré este libro y cuando leí la autora no lo pensé, lo compré inmediatamente. Lo he leído rápido, pero he pensado mucho en Jazmina Berrara y en la relación parasocial que desarrolló con Elena Garro y de pronto la comprendí más aún de lo que hice cuando leí “La reina de espadas”. La he amado y odiado a la vez, me ha levantado todo tipo de pasiones, he tenido momentos de querer enmarcar el libro y he tenido momentos de querer tirarlo por una ventana. Pocas autoras creo que puedan despertar tanta pasión. Pero también he pensado en la guerra civil, en mi abuela, en nuestros espacios de militancia heredados de las diferentes culturas militantes, en la lucha en españa… y no podía evitar pensar que “por mucho que lo intentes, no lo vas a poder entender nunca”
Muy buenas memorias. Narradas con dolor, nostalgia, coraje, ironía y con espontáneos toques de humor e inocencia... Disfruté mucho de algunas divertidas anécdotas como el poema escrito sobre las rodillas con Juan de la Cabada en el trayecto a Campo de Criptana: "El romance del queso de bola que rueda por la Mancha"; la custodia de Revueltas para presionarlo a escribir el Himno prometido; la compra de las capas españolas... pero también percibí su sensibilidad y dolor ante el sufrimiento del pueblo español. El miedo ante ciertas situaciones peligrosas y su imprudencia en otras de mayor riesgo. Son geniales las descripciones de Neruda, Pellicer, Siqueiros, Revueltas, así como la rudeza de Paz y otros personajes. Un texto que vale mucho la pena. Lo recomiendo ampliamente...
El Congreso se abrió en Madrid en el auditorio de la residencia estudiantil. Había muchas cámaras de cine, y Gerda y Capa tomaban fotos a gran velocidad. La mañana era radiante y en el bar instalado en el patio del local se agolpaban durante los descansos los escritores, los fotógrafos y algunos ministros. Por ahí andaba Jesús Hernández, que no tenía cara de ministro de Educación, o al menos así me pareció. Vicente Huidobro estaba preocupado porque Pablo Neruda había prohibido dirigirle la palabra y, solo de escuchar su nombre, Pablo vomitaba fuego. Huidobro era amable, de maneras fáciles y conversación brillante, pero era chileno y las rivalidades son terribles. Lo encontré varias veces paseando solo por Madrid. Conversaba mucho con Carlos Pellicer, que lo llamaba “el Gran Huidobro”…
Una peculiar remembranza de un viaje a la España de la Guerra civil 1936-1939
Memorias de España 1937, libro de recuerdos de Elena Garro referido a su viaje a España en 1937 acompañando a su esposo, Octavio Paz para participar en el II Congreso internacional de escritores para la defensa de la cultura, ya en el marco de la Guerra Civil Española. La obra se basa en notas de la época retrabajadas muchos años después. Un testimonio del momento escrito con cadencia, desenfado, algo de ingenuidad y mucha animosidad hacia Paz, de quien la autora se divorció a finales de los cincuenta.
Recomiendo si eres fan de Elena Garro y/o de su obra, si no es así no le veo caso que leas sus memorias.
Me gusto aunque mucho tiempo me sentía completamente pérdida porque no conocía al 99% de las personas que mencionaba Elena, básicamente solo ubicaba a Paz 🙄 con quien hacia corajes todo el tiempo por sus malos tratos hacia Elena. Como digo me gustó porque pude conocer a nivel personal un período de la juventud de una de mis autoras favoritas.
me parece interesantísimo que este sea un libro que garro escribe ya mucho mucho después de lo que sucedió en españa. ¿ahí hay tema para alguna hipótesis sobre la memoria en la escritura? por otro lado, qué complejo y luminoso me fue conocer esa fase más desenfadada, volátil y mordaz de elena. me divertí mucho leyéndola y me divertí más porque casi todo es chisme muy bien escrito.
La voz de Elena a veces me suena infantil. Sin embargo, conforme avanza la obra, resuena un eco grave en sus explicaciones, en sus quejas, en las idas y venidas con Paz. Contexto histórico con unos detalles exquisitos y pavorosos.
Una visión que no conocía de la guerra civil española. Hace un buen repaso de cómo fue para la cúpula cultural de la república el paso de esos días, pero siempre desde una visión muy particular, la de una muchacha joven de México que no tiene del todo claro qué hace en España.
Excelente manera de aderentarte por los pasajes de las memorias de la gran escritora Elena. La forma que detalla sus días durante la guerra civil española es increíble. Una forma tan íntima que relata la manera de ser de mucho escritores como Paz, Neruda, Juan José Arreola, Juan de la Cabada, etc. Las memorias, a veces parecen, que te sientes en una tertulia, tomando un café con estos grandes personajes. Pero lo más increíble, es la forma en la que ella se retrata como una joven sumisa e ingenua, ante los personajes que salen en su libro; así como la intimidad de sus sentimientos ante la respuesta de estos bohemios, de la desilusión y desamor. Donde ella explica ni sabía qué era el comunismo. Pero con gran valentía ella sigue firme ante seguirles el camino, aunque en verdad esto era peligroso...
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Divertida crónica, quizá por estrambótica, de unas "memorias" escritas casi cincuenta años después de que los sucesos que se recuerdan, ocurrieron. El aparente desenfado, el desacralizar personajes relevantes, y la supuesta ignorancia, si bien no dejan de causar simpatía, perfilan una especie de "revancha" histórica.