Presa de una extraña enfermedad, consumida en un delirio agónico, Julia pasa incontables días y noches sin salir de su departamento, encerrada con un desconocido. El extraño, ignorando la debilidad de Julia, la seduce una y otra vez, sin tregua, como si le hiciese recobrar la vida que al mismo tiempo le va quitando.
Julia no sabe si el extraño es el ángel del amor o el ángel de la muerte pero se aferra a la vitalidad con la que su disminuido cuerpo se entrega a esa pasión, antes de cruzar el Puente del cielo.
Escrita por la mexicana Adriana Díaz Enciso, la novela, desde mi interpretación representa la transición entre la vida y la muerte, al estar plagada de simbolismos a lo largo de todo el relato, en el que se deja en claro que Julian no es un hombre común y tiene cualidades sobre humanas, aunque no queda claro si es un angel o un demonio, ya que su final es uno de los finales más sombrios que he podido leer, al hacer que nuestra protagonista quede en un estado vegetativo, solo observando una mancha.
Me parece que es un buen libro, pero peca un poco de ser pretencioso y depender demasiado de la interpretación de cada persona para su entendimiento.