5/5⭐
"no deja de sorprenderme cómo con frecuencia la literatura se adelanta a la realidad de maneras misteriosas."
Espectacular. Una vez más enamorada de éste segundo libro de la trilogía “historia de los libros”, ésta vez con bastante humor, mucha tragedia y cuánta pasión, madre mía. La prosa, el estilo de narración es para devorar estos libros. ¿Así está escrita la trilogía Trajano? (diganmelo por favor) Porque éste autor español escribe GENIAL.
"hay literatura más allá de la muerte."
La Sangre de los libros NO es una novela, sino un ensayo, que al igual que el primero, nos narra el detrás de los autores, el detrás de las publicaciones que hoy son clásicos de la literatura. O sea, la parte secreta de las historias esas que yo -la mayoría- desconocia.
Leer éste libro es empezar y no soltarlo. Lo empecé a leer el viernes por la noche, luego el sábado a la mañana un poco más y me recuerdo almorzando y diciéndome en voz alta varias veces: “dios mío el libro que estoy leyendo”; No me lo podía sacar de la cabeza. Mi madre y mi hermano ya ni me escuchan, están acostumbrados a mi locura. Lavaba los platos y seguía impresionada con lo que estaba leyendo.
Con la sangre de los libros se aprende mucho y TE ENSEÑA MUCHO. Santiago nos habla de asesinatos, duelos en donde uno de los dos es un escritor, condenas a muerte, juicios, casos inconclusos y de lo loco que puede ser la muerte de algunos autores. Es “todo el detrás de…” lo que no sabíamos de las historias y por todo lo que tuvieron que pasar los autores hoy clásicos para poder ser publicados. Muchos de ellos, fallecen sin ver sus obras publicadas.
"La población que no sabe reconocer el genio de alguien y lo exilia no merece llevarse luego su memoria."
También cuenta cómo se salvaron algunos libros de ser quemados (es el caso de la Divina Comedia) que yo leí y me quedé: guau.
La sangre de los libros parte desde el año 62 a.c, pasando por premios nobeles hasta llegar al 2008. Todo empieza con los discursos de Ciceron, Virgilio (y el entierro de una mosca), Dante Alighieri y la extraña desaparición de unos últimos cantos, cuya anécdota es originaria del biógrafo de Dante, el también gran escritor Boccaccio.
Por supuesto, no podía faltar la imprenta que inventó el testarudo de Johannes Gutenberg y otros tantos que yo leí sus apellidos de cruce cruce como el caso de Félix Lope de Vega y Carpio o de Don Pedro Calderón de la Barca. Es muy HERMOSO éste libro.
"Leer a Emily Dickinson es mirar muy dentro de uno mismo. A veces puede dar vértigo."
La manera de escribir de Santiago Posteguillo es alucinante porque te va narrando una historia y no te dice a qué autor pertenece pero una vez llegado el momento (en algunas adiviné, como el caso de Charlotte Brontë) me quedé… pasmada. Un ejemplo de ello es el de Gustavo Adolfo Bécquer. No es spoiler pero éste hombre falleció sin ver sus obras publicadas. Y me quedé…. what? Y como éste miles de historias más. Pero las que me pusieron la piel de gallina fue la referida a Victor Hugo (que sufre al ver cómo se destruye la iglesia Nuestra Señora de París), la de Emily Dickinson que sufría de agorafobia y la de Ángeles Mastretta.
También está mencionado Dracula, Agatha Christie, D.H. Lawrence quien hizo temblar los cómodos cimientos de la novela inglesa.
En fin. RECOMENDADO. LEAN EL PRIMERO Y LEAN ÉSTE. Son libros para curiosos y amantes justamente de los libros.