VALIJERO: Pues déjame acabar, que quizá en Roma no podríades encontrar con hombre que mejor sepa el modo de cuántas putas hay, con manta o sin manta. Mirá, hay putas graciosas más que hermosas, y putas que son putas antes que mochachas. Hay putas apasionadas, putas estregadas, afeitadas, putas esclarecidas, putas reputadas, reprobadas. Hay putas mozárabes de Zocodover, putas cárcavas. Hay putas de cabo ed ronda, putas ursinas, putas güelfas, gibelinas, putas injuínas, putas de Rapalo rapaínas. Hay putas de simiente, putas de botón giriñimón, nocturnas, diurnas, putas de cintura y de marca mayor. Hay putas orilladas, abigarradas, putas combatidas, vencidas y no acabadas, putas devotas y reprochadas de Oriente a Poniente y Setentrión; putas convertidas, repentidas, putas viejas, lavanderas porfiadas, que siempre han quince años como Elena; putas meridianas, ocidentales, putas máscaras enmascaradas, putas trincadas, putas calladas, putas antes de su madre y después de su tía, putas de subientes o decendientes, putas con virgo, putas sin virgo, putas el día del domingo, putas que guardan el sábado hasta que han jabonado, putas feriales, putas a la candela, putas reformadas, putas jaqueadas, travestidas, formadas, estrionas de Tesalia. Putas abispadas, putas tercerolas, aseadas, apuradas, gloriosas, putas buenas y putas malas, y malas putas. pg 101
“Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive”, porque quien muncho vive cada día oye cosas nuevas, y quien mucho anda, ve lo que ha de oír.
LOZANA. Señor Salomón, sabé que cuatro cosas no valen nada si no son participadas o comunicadas a menudo: el placer, y el saber, y el dinero, y el coño de la mujer, el cual no debe estar vacuo, según la filosofía natural. Decíme, ¿qué le valdría a l Jerezana su galantería si no la participase? ¿Ni a la montesina su hermosura, aunque la guardase otros sesenta años, que jamás muriese, si tuviese su coño puesto en la guardarropa? [...]
MÉDICO. No puedo pensar qué remedio tener para cabalgar una mi vicina lombarda, porque es casada y está preñada.
LOZANA. Dejá hacer a mí.
MÉDICO. Si hacés como a la otra, mejor os pagaré.
LOZANA. Esto será más fácil cosa de hacer, porque diré que la criatura le faltan los dedos y que vuestra merced los hará.
MÉDICO. Yo lo doy por hecho, que no es ésta la primera que vos sabés hacer.
LOZANA. Yo’s diré: son lombardas de de buena pasta; fuime esta semana a una, y díjele: “¿Cuándo viene vuestro marido, mi compadre?” Dice: “Mañana”. Digo yo: ¿Por qué no’s is al baño y acompañaros he yo?”. Fue, y como era novicia, apañéle los anillos, y dile a entender que l’eran entrados en el cuerpo. Fuime a un mi compadre, que no deseaba otra cosa, y dile los anillos, y di orden que se los sacase uno a uno. Cuando fue al último, ella le rogaba que le sacase también un caldero que le había caído en el pozo; y en esto, el marido llamó. Dijo ella al marido: “En toda mi vida me sacastes una cosa que perdiese, como ha hecho vuestro compadre, que si no viniérades, me sacara el caldero y la cadena que se cayó el otro día al pozo”. El, que consideró que yo habría tramado la cosa, amenazome si no le hacía cabalgar la mujer del otro.