En la introducción de Odio lo que odio, rabio como rabio, el mismo Armando Uribe se encarga de presentar este poemario: "Este libro es como si fuera póstumo. Es como si. Que en paz no descansemos. Son trozos de un espejo quebrado en más de mil partes. Quedaron unos ciento cincuenta hechas pedazos irregularísimos y montones de polvo cortante de vidrio molido. Demolición de un humano. (...) El libro dice No más y nada y nadie. Basta ya. La muerte gesticula. La poesía se arranca los cabellos a puñadas. La rabia levanta al cielo su garrote. El odio se come las uñas de raíz. El vino atora y se trapica".
Armando Uribe resulta ser, para el observador de la sociedad chilena surgida después de la dictadura militar, un ave rara. Y es que este jurista, ex diplomático, poeta y ensayista se ha convertido en una suerte de vigía de la conciencia nacional, disparando sus dardos sobre la hipocresía y la injusticia que, según él, campea en nuestro país. Célebres han sido en este sentido sus cartas abiertas a personajes de la vida pública, y lo mismo sucedió con El accidente Pinochet, diálogo que el poeta mantuvo con el filósofo Miguel Vicuña durante el proceso que el general sufrió en Londres.
Para Uribe Arce la rabia es el motor de una actitud vital que no deja de indignarse ante el estado de cosas que le tocó vivir, y que se expresa con potencia tanto en sus ensayos como en su poesía. En esta última, la voz de Armando Uribe se vuelve un desgarro para enfrentar las constantes de su obra poética: el dolor, la persistencia de la muerte, el asombro ante la divinidad. De esta madera están hechos libros como Odio lo que odio, rabio como rabio (1998), el volumen doble que contiene Los ataúdes y Las erratas (1999), y Contra la voluntad (2000), dentro de su producción más reciente, y los poemarios Transeúnte pálido (1954), El engañoso laúd (1956) y No hay lugar (1970), libro de amor y angustias dedicado a quien fue su musa y compañera durante largos años, su esposa Cecilia Echeverría. Destacan tambien: Pound (1963), Por ser vos quien sois (1989), Las críticas de Chile (1999) y El fantasma de la sinrazón & El secreto de la poesía (2001).
En la vida de Armando Uribe, quien nació el 28 de octubre de 1933, las letras han sido una constante, ya sea a través de su obra poética, de sus ensayos políticos y literarios -como Léautaud y el otro- o de sus escritos jurídicos e históricos, entre los cuales destaca El libro negro de la intervención norteamericana en Chile (1974), publicado originalmente durante su exilio en Francia y que estuvo durante largos años prohibido en nuestro país.
Armando Uribe, de quien él mismo ha escrito que "nació en Santiago hace más años de lo necesario", utiliza el sarcasmo como arma de ataque y defensa en un mundo que se le ha vuelto ajeno, incomprensible para su estampa quijotesca y refinadamente culta. Hombre de principios firmes, la trayectoria de Uribe Arce ha resultado impecable en prácticamente todos los ámbitos en que se ha desempeñado, desde la docencia a la poesía, de la diplomacia hasta la jurisprudencia.
Es por eso que este poeta y ex embajador del gobierno de Salvador Allende en China, ha despertado un abierto interés tanto por su obra como por su opinión, lo que se ha expresado en numerosos comentarios críticos, entrevistas y notas de prensa. Y es así como Uribe, citando al escritor Pablo Azócar, se ha convertido en "un imprescindible en este país de pesos ligeros e intelectuales que se llenaron de telarañas en una carrera sorda de dinero y fama y poder", llegando a ser distinguido el 30 de agosto de 2004, con el Premio Nacional de Literatura.
Cuando Armando Uribe escribe: Ahora tengo miedo de la eterna/ mujer llamada muerte con encajes negros y manos macilentas./ No me cierra los ojos, se sienta/ en una silla y me teje y desteje., no puedo dejar de ver este libro como un corolario que da cuenta de su visión de la muerte: una presencia ineludible e íntima que lo acecha, observante. Y así en todos los poemas. Lo hallé brutal.
*Idéntico a mi verso, Armando Uribe e ilustraciones de Pedro Uribe Echeverría. Ediciones Ekaré Sur.
no está en goodreads así que agregue este considerando que tiene casi la misma cantidad de páginas y algunos de estos poemas se encuentran en esta antología.
"No trabajo en la luz, en las cenizas sudo, lloro (sufrí) sobre cenizas chirriantes y ese ruido es lo que llamo poesía. No tiene llamas; no echa calor, no hechiza, cuando más pelecha."