Fue muy fácil darle cinco estrellas a este libro. Me fue conquistando lentamente, no me di cuenta de lo mucho que estaba amando todo hasta casi llegar al inminente final, y una vez terminado, supe al instante que no solo se convertiría en mi nuevo libro favorito (de la autora), sino también en una de mis mejores lecturas de este año (2024).
A ver, la historia es sencilla, pero mágica: Mac(kenzie) Austin es una mujer que fue criada no solo para que le tuviera alergia a las relaciones o al compromiso, sino también para vivir una vida espontánea y romper con la estructura aburrida de los planes (y cualquier expectativa que pudiese venir con estos) convencionales. Es así como su vida neoyorkina funciona: trabaja en el departamento de diseño/marketing de una marca de joyería costosa, disfruta de los fines de semana junto con sus amigas bebiendo, y cuando requiere de compañía masculina, tiene su app de citas de confianza a la que puede recurrir para conseguir chicos que están en la misma sintonía que ella: rollos —agradables y placenteros— de una noche. Eso le suele funcionar muy bien, hasta que una noche es plantada en un bar por una de sus citas, y en vez de sentirse mal por eso, decide entrar nuevamente en la app de citas para conseguir una nueva distracción. Sin embargo, todo da un giro cuando ella rechaza a un hombre que tenía la palabra aburrido tatuada en la frente y lucía un traje extra corporativo que era todo lo contrario a su tipo, ¿Que más iba a hacer? Ella jamás se le cruzó por la cabeza que aquel hombre pudiese estar sentado a su lado y hubiese visto como lo rechazó en primera fila. Y cuando crean que nada podría ser peor que eso, el destino hará una de las suyas y Mac tendrá que enfrentarse otra vez con aquel hombre que parece juzgarla de pies a cabeza con su mirada.
Partiendo de ahí, Mac y Thomas son un excelente ejemplo de opposites attract. Mac es la anti-relaciones, caótica, sin ningún plan claro más que divertirse mientras navega por la vida (pero sin olvidar sus responsabilidades). Thomas es reservado, tímido, un hombre de placeres sencillos, que hace planes para todo porque tiene múltiples objetivos que lograr, y efectivamente tiene la palabra compromiso tatuada en la frente.
Más allá de eso, tengo que decir una vez más que I'm just a girl y que me planteen una historia de amor ligada con el concepto de serendipia es mi gran debilidad. Así que... no negaré que Mac y Thomas coincidiendo múltiples veces hasta que ambos entendieron que eran la persona correcta del otro me hizo extremadamente feliz.
También debo reconocer que la autora no solo se centra únicamente en la historia de amor de esos dos, sino que también le gusta enfocarse en el desarrollo y evolución de sus protagonistas femeninas y este libro no fue la excepción. Mac pasó de intentar replicar el estilo de vida de su madre a pensar de forma diferente y aceptar que sus deseos de vida no eran los mismos que hace un par de años atrás, y que estaba bien querer cosas totalmente distintas a sus viejas creencias. Ella lidiaba con esta continua necesidad de cambiar su vida, y a pesar de que amara su trabajo y su apartamento, ella se sentía estancada por no estar en un lugar diferente con cada año que pasaba, y justo ese sentimiento de inquietud la hacía sentir estancada, y me sentí tan comprendida por eso, y más cuando ella experimentaba con su cabello para sentir un poquito de esa sensación de espontaneidad que tanto anhelaba. Siento que es un personaje que puede ser material odiable para algunos lectores o exasperar a otros, pero ciertamente la entendí y (sin duda) me vi reflejada en sus dudas y miedos, pero más que nada, en sus dilemas y contradicciones. Y fue muy satisfactorio leer como equilibró su espontaneidad con sus deseos de ser un "nosotros" en vez de limitarse a ser un "yo".
Hay dos cosas que no esperaba de esta lectura:
1) Que hubiera escenas spicy (a mitad del libro). Entre olvidar por completo el concepto de slow burn y omitir las escenas con fundido a negro, me sorprendió para bien ver otra faceta de la autora al momento de contar una historia. Y me atrevo a decir que fueron buenas escenas que no solo transmitían la química de los personajes, sino también sus sentimientos —contradictorios—.
2) Que me diera un POV del interés amoroso. Thomas fue muy mastermind, me cayó demasiado bien; pero quedé de una pieza cuando leí sus pensamientos porque... qué hombre. Fue algo corto, pero muy significativo.
Mención honorífica a Stephanie. Un personaje secundario que aportó muchísimo para la historia (y que sentí que fue más amiga para la FMC, que la propia mejor amiga de esta). Y hago una pequeña mención de la amistad inesperada entre Mary y Annett.