A lo largo y ancho del evangelio, Jesús nos dice con claridad que Dios es un Padre que hace salir su sol sobre buenos y malos, que cuida de nosotros amorosamente, que nos da siempre lo mejor, y que nos ama hasta el extremo. Pero en ningún lugar Jesús nos habla tan nítidamente de Dios como en la parábola del hijo pró de la pasión que este Padre siente por nosotros, de su amor incondicional, de su inquietud permanente por tenernos junto a Él, de su ternura infinita, de su acogida, de su generosidad, y de su mano tendida para darnos siempre su amor y su perdón. Considerada como la perla entre todas las parábolas de Jesús, incluso el texto más bello e impactante de todo el Evangelio, esta parábola ha interpelado a multitud de personas a lo largo de la historia, y sigue tocando fuertemente a los hombres y mujeres de hoy. Y, con la esperanza de tocar el corazón de los lectores, ofrecemos desde SerCreyente.com esta publicación.