Es un libro bastante denso, que hay que ir desgranando poco a poco, conforme uno avanza en el conocimiento del apasionante mundo del vino “auténtico” o como comercialmente se ha impuesto “natural” y toda la alquimia y filosofía que lo acompaña. Este libro es una auténtica obra de conocimiento fundamentado, el cual no alcanzo a canalizar siquiera un pequeño porcentaje. Sin embargo ello no impide que lo haya disfrutado, a pesar de que haya echado de menos más referencias europeas de este nuestro “Viejo Mundo”.
Leído con un lápiz en la mano, subrayando todo aquello que me ha parecido interesante, con el objetivo de ojearlo en un futuro, cuando mi bagaje haya aumentado en peso tanto de conocimiento teórico como práctico así como en experiencias.