Cristiano atipico francotirador del disconformismo Saenz dice que su arte se nutre de la injusticia y de la queja y que en un mundo feliz no existirian los escritores. En Setenta veces siete el autor despliega su caracter de observador profundo retratando criaturas solitarias violentas necesitadas de amor desconcertadas frente a la injusticia y cautivas de la fatalidad. El amor y el odio en sus manifestaciones mas extremas habitan estos cuentos escritos en una prosa seca filosa de palabras justas que les confieren una inconfundible identidad. El protagonista de este libro heretico y violento nos dice el autor es Dios. Y esta dedicado a los que necesitan de su ausencia para confirmar su existencia . Para esos seres tristes y despojados son las palabras evangelicas. Pedro ha Cuantas veces pecara mi hermano contra mi y le perdonare? y Jesus No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete .
"-Es un buen hombre -dijo Salso-. Casi todos los curas lo son, lo que pasa es que son gente mediocre que necesita la justificación de un Dios para obrar decentemente."
"Fue hace mucho, sí. Hace muchos años; forma parte de ese tiempo que se mide por recuerdos, como el diario de una mujer joven, o como el tiempo de los viejos que están por entrar en el tiempo, al convertirse en recuerdos."
Setenta Veces Siete es una antología de relatos escritos por el autor argentino Dalmiro Sáenz (1926-2016) y fue publicado originalmente en el año 1956. El libro fue ganador del Premio Editorial Emecé. La edición acá comentada pertenece a la editorial Alto Pogo. Dos de los cuentos se unieron en la adaptación cinematográfica de 1962, dirigida por Leopoldo Torres Nilson, protagonizada por Isabel Sarli y el mismo Sáenz colaborando en el guión. Un dato anecdótico de esta cinta es que para comercializarla en Estados Unidos le agregaron una escena de sexo que no estaba contemplada y al director le cambiaron el nombre por Leo Tower… todo sea por vender.
La antología incluye 10 cuentos en los que Sáenz crítica a la sociedad de sus años, retratandola con violencia y sordidez, aunque también hay espacio para el humor, el sexo, y su particular forma de creer en Dios, justamente cuando se nota su ausencia en ciertos lugares.
Aunque los 10 relatos incluidos son excelentes, hay algunos que tienen una gran particularidad: es común que en los cuentos las cosas se resuelvan en la última oración, lo especial que nos brinda el gran Dalmiro es que esa oración pone patas arriba todo lo leído antes, dándole un nuevo sentido a la historia, incluso cambiando el tópico que parecía tratar. Ejemplo de esto es el magistral Yo, Ustedes y Yo; excelente cuento narrado en segunda persona con un doble final para enmarcar.
Como pequeños relatos sobre los siete pecados esta bueno, hay algunos que me encantaron cuando los leí pero con el tiempo uno se los olvida, no tienen la fuerza suficiente como para recordarlos años después.