Que recuerdo tan hermoso este.
Tenía 11, estaba acostada en mi cucheta, que era la de arriba, con la ventana abierta, cuando recién comenzaba el ocaso. El viento era poco pero muy agradable, sentí eso que siempre siento cuando estoy por terminar un libro; terminó, me tuve que sentar en la cama a reflexionar. Fue genial, supe que era porque tenía once años, y que era porque todavía no había prestado suficiente atención a la vida para saber cómo era experimentar las cosas que pasan en el libro. Fue genial.