Peregrinos de Aztlán es una de las novelas chicanas mas reconocidas; ha servido como fuente para una veintena de tesis doctores en los Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y México. La Bilingual Press/Editorial Bilingue se complace en presentar esta edición definitiva como parte de nuestra Clásico Chicanos. Como muchos críticos han afirmado, Peregrinos de Aztlán es una de las novelas claves de la literatura chicana. Sin embargo, esta obra ha sufrido la trayectoria editorial penosa que caracteriza casi toda nuestra literatura. Escrita por el autodidacta y ahora profesor distinguido de la Universidad de Arizona Miguel Méndez, la novela fue publicada por el mismo autor en 1974 y por varios años distribuida desde su casa. A pesar de su nacimiento singular, Peregrinos de Aztlán se ha mostrado extraordinariamente duradera y ha sido sumamente bien recibida por lectores y críticos. Con un sentimiento de gran reverencia nos complacemos en facilitar un hogar permanente a esta obra errante pero imprescindible para comprender la literatura y cultura chicanas. Ahora, seguros de su perpetuación en papel y tinta, se les permite a los personajes de esta hermosa épica el privilegio de un peregrinaje eterno en el mundo de la creación.
Las historias estuvieron bien planteadas, aunque me hubiera gustado ver más historias de mujeres protagonistas. Un poco lento de leer debido a que las historias son varias, 12 más o menos y no son lineales, hay flashbacks.
A comparación de las otras novelas y cuentarios que últimamente he leído, me gustó, pero no me encantó, la pondría en un punto medio llegando a positivo. Aunque eso sí, es un clásico de la literatura chicana. EDIT: al reflexionar me arrepiento totalmente, realmente me fascinó y necesitaba dejar descansar mi mente para valorarlo. Todo está bien contado y todas sus historias están conectadas por ser parte de una cultura que ese entonces se estaba creando: una combinación de Estados Unidos con México; en sus respectivas ciudades cerca de la frontera, y eso lo noto especialmente como mexicana que vive en el norte de México.
You want to like this novel, but the prose does not live up to its thematic and structural aspirations. A series of voices, coming through in fragments, make up the form of the novel. In all, the protagonist becomes the collective Chicano conscious as it strives to affirm an identity. The treatment of space is interesting: taking place entirely in the U.S./Mexican borderlands, we are never sure what side of the border these voices speak from. Its lyrical description of the desert (one of the novel's highlights) situates that site as the sacred space of Aztlan. While a must-read in terms of Chicano literature and important to teach in dealing with border-spaces, its fascinating allegory is unfortunately held up by fragments and characters that lack a definitive brilliance.