Este libro es obra de un depravado.
La verdad es que las historias presentadas aquí son de mucho más bajo perfil que las cosas que el Marqués publicó como novelas. En su mayoría son historias breves, alguna de poco más de una página en la que sólo ocurre algún tipo de giro sorpresa, mientras que otras son más elaboradas. Dos cuentos son más largos, uno de ellos lo bastante como para calificar como noveleta.
Sade dice que son fábulas, y trata de meterle alguna clase de moraleja para que parezca como que algo se aprende, pero es muy obvio que él sólo escribe por su propio placer y las "moralejas" son excusa. Y por cierto, ¿qué clase de moralejas son ésas? La mayoría de las historias son sobre gente mala que le hace cosas malas a otras personas... que en su mayoría también son malas. Los protagonistas son nobleza o comerciantes, pero la clase baja rara vez sale bien parada de las historias también... para qué hablar de los personajes eclesiásticos, que NUNCA salen bien parados (el ateísmo/anti-teísmo de Sade era bien conocido entonces, considerando que durante la primera etapa de la Revolución Francesa él estaba en el congreso representando a la extrema izquierda).
Dos de las historietas, o cuentos (no estoy muy seguro de a cuál corresponden) están repetidos: son la misma historia con nombres distintos. Favor recordar que estos cuentos los escribió durante su estadía en la Bastilla, por lo que probablemente no se estaba preocupando mucho de si una historia ya la había contado o no.
Con respecto a las mujeres... Sade trae a colación varias veces el doble estándar sexual de que a las mujeres se les condene más que a los hombres por hacer lo mismo. En esas historias, por lo general el protagonista están vengando a una mujer despechada o abusada por otro individuo. Sin embargo, la gran mayoría de las historias aún tratan sobre mujeres de las que se aprovechan (nueve de diez veces sexualmente) y ellas sólo tienen que agachar la cabeza y "aprender la lección" de la historia en particular.
Para ser justos, las historias sí son divertidas. Tienen un estilo muy irónico, burlesco, tipo pornografía softcore en donde un personaje tiende a pagar el precio por dejarse llevar por sus impulsos. Eso es algo extraño, ya que la filosofía del Marqués era precisamente ésa, y las historias, además de las "moralejas", tratan de vender la idea de libertad absoluta, sin limitaciones religiosas o de moral. Sólo digamos que el mundo de Sade era un lugar muy extraño, en ocasiones inhóspito.
Sus novelas son mejores, y tienen más espacio para desarrollar su filosofía. Estos cuentos, por otro lado, son más accesibles: uno no sale tan asqueado con el sadismo y la bajeza humanas tras leerlo.