Los griegos siempre vieron misteriosos a los laberintos, pero ninguno lo fue tanto como el de Dédalo, donde moraba el Minotauro. Laberintos se concibe como un entramado infernal que va de lo borroso a lo nítido, del caos al orden, del engaño a la verdad. Pero la verdad suele ser dolorosa cuando se la niega. Y lo es más aún cuando se la pervierte.“Pytrell nos recuerda que lo trágico no debe necesariamente ir vinculado a la muerte. Se trata de que el relato sirva para vehiculizar el contenido de lo trágico y apuntar hacia el misterio. En este punto, se nos torna comprensible que el arte trágico pueda desprenderse de la sangre y de la muerte y, no obstante, no pueda nunca separarse de la belleza y el dolor.”J. A. Georgalis | Lic. en Filosofía, Universidad de Buenos AiresObra teatral estrenada en 2012 con el auspicio de la Fundación Helénica en Argentina.El libro Análisis de la obra por J. A. Georgalis | Introducción, estudio posliminar y notas por el autor.