¡Novela magna! No, hombre, la mejor novela guatemalteca, un p*to parteaguas de la literatura nacional. Ciertamente varias novela posteriores tratan de emular el tono, temática y/o estilo de Los Compañeros, pero ni de chiste le igualan.
Ronald Flores, Javier Payeras, y demás tratan de construir ese tono del Bolo, cínico y sincero, pícaro e inocente, demasiado pobres para ser ricos, demasiado ricos para ser pobres: la pequeñoburguesía verdadera. Varias secciones del libro merecen ser leídas en voz alta. Es un diluvio de imágenes a ratos, verborrea, saltos espacio-temporales, tal cual como funciona nuestro cerebro cuando nos ponemos a recordar.
Esta es la 3a vez que leo la novela. Muchas cosas las entiendo y siento mejor 10 años después. La leí por primera vez a los 15 (¿o 14?) y me fascinó por su irreverencia. A los 25, la irreverencia sigue siendo magnífica, pero hay más. No sólo es cinismo, también es un grito de desesperación sincero. Supongo que en cierto modo sigo los pasos del Bolo, primero a México y luego fuera de México.
Si termino viviendo una temporada en Europa, debo volver a leer este libro. Además, ahora entiendo mejor varias referencias y modismos mexicanos que pasaron desapercibidos la primera lectura. El Bolo, El Rata, El Patojo, Chucha Flaca. Los Compañeros, Los Bois. Y los personajes secundarios recurrentes, El Bestiario según Chucha Flaca: Tatiana, Efi, Cabezotas, El Chino.