La historiadora Déborah García Sánchez-Marín disecciona el pasado de España, el lugar en el que buscamos respuestas más que nunca en tiempos de crisis. La historia es aquello que necesitamos conocer para comprender el presente. Pero, ¿qué ocurre cuando sentimos que hay partes del relato que aún se nos escapan? ¿Cómo entender lo que somos sin poder explorar todo lo que fuimos? En España es esto y todo lo contrario , la historiadora Deborah García Sánchez-Marín revisa el discurso hegemónico que fue durante años la única versión de la historia del país que somos hoy. A través de fechas clave para entender la construcción de la idea de España, recupera visiones y versiones de lo no contado y los no nombrados para sumar aristas y detalles a relatos como la coronación negada a Juana I como reina de Castilla, la Gran Redada, el fin de la Guerra de Sucesión o la expulsión de los moriscos del territorio peninsular. Con todas ellas logra crear un reflejo completo de los años que configuraron el país actual, porque incluso lo que desconocemos representa lo que somos.
Déborah García Sánchez-Marín es historiadora, apasionada del mundo audiovisual y nómada. Desde esa periferia, de padrón y de espíritu, busca completar los huecos de la historia oficial y escribir sobre las voces que no encontraron su espacio a través de los siglos. Es también cofundadora de Visual404, un espacio digital de contracrítica que libera las formas tradicionales del audiovisual, y ha colaborado con medios como El País y El Salto Diario.
El presente tiene algo de inmovilidad que es frustrante, desolador, y lo hace más difícil de entender que el pasado. La historia sirve para tanto que es imposible resumirla en un libro, en una review. La historia se escapa en cada momento, en cada día que pasó, en cada página, huye y nos devuelve un relato que jamás será completo. La historia requiere un ejercicio constante de desciframiento, de empatía abismal, de lectura y relectura, de aprendizaje... y hacer todo eso con el presente es imposible, sobre todo porque más que nunca lo tienen que hacer unos y a su vez llega la visión de todos. Desesperante y necesario, impotencia y posibilidad. Y qué decir del futuro. El futuro sigue siendo algo nuevo y tratado de segundas, cuando todo nuestro foco debería estar en él. Dado por seguro, garantizado, y va a ser de todo eso lo contrario.
En general, es un libro interesante con una perspectiva necesaria y enriquecedora. Para mi gusto, hay episodios en los que se echa de menos una mayor profundidad y extensión en esa España de "todo lo contrario". Habría leído más y me ha dejado con ganas de saber, cosa que agradezco. Sin embargo, es una pena que esté tan mal escrito. No hablo del estilo de la autora, con el tampoco conecto del todo, sino de faltas de ortografía, especialmente de puntuación. En este sentido, supongo que la editorial tendrá mucho que ver.
Un libro muy disfruton, pero no solo para entretener o aprender. Aquí puedes reflexionar y ampliar tu visión. Tal es así que he ido ralentizando el ritmo de lectura por la necesidad de reflexionar que te va creando. He descubierto una mirada de la historia en base a lo que no nos han contado , en las voces calladas en contraposición a la historia oficial. Recomiendo su lectura para disfrutar aprendiendo nuevos enfoques.
4'5 en realidad. Me ha parecido muy buen relato, hilando esas fechas tan señaladas y recalcadas que han sido ese relato hegemónico de España,con pedazos de historia que no se han contado, o se han contado con la boca pequeña, que se nos han negado, especialmente a las mujeres, y a la "otredad". Un libro para verse representadas en la historia.
Hacía mucho que quería leer este libro y me ha encantado conocer las otras historias de España. Me hubieran gustado más explicaciones sobre algunos de los acontecimientos que se pasan muy de puntillas. Aun así he aprendido muchísimo.
Si Déborah hubiera sido mi profesora de historia en la escuela, no tengo dudas que hoy sería historiadora. Te demuestra la importancia de contar las cosas con perspectiva de género de una forma increíble. No puedo parar de recomendar este libro. Me quedé con ganas de más.