Antibi hace en este libro un alegato en favor de los alumnos, pero también de los profesores, pues sitúa el problema de la 'constante macabra' en la sociedad, más que en el colectivo del profesorado. Su pretensión es la de reivindicar la función formadora de los docentes y criticar el papel de seleccionadores que en parte han venido a ocupar.
También es cierto que en varias ocasiones aclara que esta situación no se da ni en todos los niveles ni en todos los países, ni siquiera en todas las materias. Pero en lo que a él concierne sí está presente: en Francia y fundamentalmente a partir de secundaria. Por lo que leo, en España estamos más o menos igual en lo relativo a este aspecto, o por lo menos todo lo que dice en este libro es aplicable también en España.
La 'constante macabra' se resume en la tendencia a repartir las notas de un grupo en, aproximadamente, un tercio de buenas, un tercio de regulares y un tercio de malas. Esto, sean cuales sean las condiciones del programa, el grupo o el profesor. Mi opinión personal es que una distribución parecida a esa, normal o gaussiana, es inherente a las capacidades humanas y por tanto aparecerá siempre con muestras de tamaño elevado. No debería ocurrir, sin embargo, cuando hablamos de grupos pequeños que resultan no representativos. Puede suceder perfectamente el encontrarnos un grupo en que todo son buenas notas, o en el que todo son malas notas. Antibi lo que denuncia es que, inconscientemente a partir de una serie de normas no escritas impuestas por la sociedad, los profesores tienden a modificar su exigencia para que las notas finales se adapten a la distribución antes citada.
Como profesor creo que, como decía, en grupos pequeños no mantengo la 'constante macabra', pues los he tenido con muy variados resultados, pero sí es cierto que a largo plazo los datos totales sí se distribuyen normalmente. De todas formas, el punto en que más de acuerdo me muestro con el profesor Antibi es el que remarca que debemos formar, no seleccionar, y que en la educación secundaria obligatoria no debería suceder, por regla general, que un alumno motivado y trabajador obtenga notas insuficientes.
El libro está fundamentado en una buena cantidad de impresiones y opiniones reales de profesores, padres, alumnos y personas fuera del sistema educativo, todas ellas recabadas por Antibi en distintas entrevistas, encuentros o foros. He de reconocer que me han sorprendido negativamente muchas de las citas de mis colegas, que explicarían totalmente la existencia perenne de esta 'constante macabra' pero que afortunadamente no se reproducen en una amplia mayoría de los profesores con los que yo trato habitualmente.
Por último, aclarar que André Antibi es profesor de matemáticas, y esto hace que centre el libro precisamente en dicha materia, aunque dice que es extensible a muchas otras áreas. Curiosamente no aparece en algunas consideradas como poco importantes, normalmente materias optativas, lo cual le lleva a afirmar que la 'constante macabra' no es inherente al sistema educativo, ni siquiera a la materia o al profesor, y que todos podríamos, y deberíamos, trabajar en eliminarla.
Este librito, rápido de leer, llegó a mi por casualidad, y me sorprendió mucho! Básicamente habla de ese concepto clásico de “si todos aprueban algo has hecho mal”. Argumenta, ejemplifica y pone de manifiesto que hay prácticas educativas que mantienen un porcentaje de suspensos para corroborar que se ha llevado a cabo el proceso de enseñanza (obviamente no de aprendizaje) perfectamente. Si no eres amiga de los exámenes crueles, léelo.