Yoshihiro Tatsumi es una figura seminal en la historia del cómic japonés, cuya obra goza de reconocimiento mundial. Es el padre del gekiga, un tipo de cómic diferente, más culto y literario que la mayoría de los manga de su época, y que puede considerarse el equivalente de la actual novela gráfica. Una vida errante ofrece un relato en dos tomos en primera persona de la evolución del manga desde que era considerado una “cosa de niños” hasta que se convierte en una parte vital del paisaje cultural japonés.
Tatsumi invirtió once años de su vida en la elaboración de esta monumental obra autobiográfica (los dos volúmenes suman 850 páginas en total), comenzando por sus experiencias infantiles en Osaka y pasando por su adolescencia y juventud en un Japón abrumado por las sombras de la segunda guerra mundial.
A través de su álter ego, Hiroshi, Tatsumi muestra el deteriorado matrimonio de sus padres, la frágil salud de su celoso hermano y las numerosas trampas a las que debe enfrentarse en el competitivo mundo del mercado del manga en el Japón de mediados del siglo XX. Una vida errante es un libro personal y apasionado, pero también es una obra ambiciosa sobre una persona y un país en transición.
Yoshihiro Tatsumi (辰巳 ヨシヒロ Tatsumi Yoshihiro, June 10, 1935 in Tennōji-ku, Osaka) was a Japanese manga artist who was widely credited with starting the gekiga style of alternative comics in Japan, having allegedly coined the term in 1957.
His work has been translated into many languages, and Canadian publisher Drawn and Quarterly have embarked on a project to publish an annual compendium of his works focusing each on the highlights of one year of his work (beginning with 1969), edited by American cartoonist Adrian Tomine. This is one event in a seemingly coincidental rise to worldwide popularity that Tomine relates to in his introduction to the first volume of the aforementioned series. Tatsumi received the Japan Cartoonists Association Award in 1972. In 2009, he was awarded the Tezuka Osamu Cultural Prize for his autobiography, A Drifting Life. The same work garnered him multiple Eisner awards (Best Reality-Based Work and Best U.S. Edition of International Material–Asia) in 2010 and the regards sur le monde award in Angoulême International Comics Festival in 2012.
A full-length animated feature on the life and short stories of Yoshihiro Tatsumi was released in 2011. The film, Tatsumi, is directed by Eric Khoo.
Suite du tome 1qui raconte l'évolution du manga depuis la fin de la guerre jusqu'à nos jours, comment cet art est parti de publication format carte postale ou 4 images à prédominance humoristique pour en arriver aux publications actuelles, en plusieurs tomes, avec une recherche esthétique et intrigues construites et complexes dans des styles aussi nombreux que variés jusqu'à devenir un mode d'expression mondialement réputé et imité !
Volumen 2. En 1956 oficialmente Japón salió de la postguerra y empezaba a mostrar un acelerado crecimiento económico, es decir, se pasó de la recuperación a un crecimiento, y ese ritmo es en gran medida el ritmo del manga, se empezaba a entrar a una mayoría de edad. La publicación Sombras de la editorial Hinomaru sigue vigente, pero con problemas. Los movimientos de Tokio y Osaka eran muy disimiles en fondo y público. Mientras la casa Suzume, en Osaka, alojaba a los tres mangakas Matsumoto, Saito y Tatsumi, los apartamentos Tokiwa-so en Tokio alojaba a mangakas tales como Osamu Tezuka, Ishiro Ishinomori, Fujio Akatsuka, entre muchos otros. Hiroshi continuaba pensando y repensando la forma de contar historias. Analizaba el dibujo y su disposición, el número de globos de diálogos y viñetas, hasta llegar al nombre Gekiga, que significa dibujo dramático.
Todo lo que prometía la primera parte, se desinfla en la segunda.
El concepto de “gekiga”, que supuestamente es un género reconocido, documentado y fácilmente ilustrable, acaba siendo el macguffin de esta historia, y se queda en poco más que eso, un concepto. Ver cómo en sólo 3 capítulos hay un movimiento que nace, se autodefine y se corrompe, sin apenas poder “palparlo”, deprisa y corriendo, casi me parece un engaño al lector.
La parte más o menos buena es ver cómo se pinta a la industria del manga como si fuera una empresa tradicional japonesa, de las de traje y corbata, con sus jerarquías, sus rituales, sus manías y un sentido del deber más que cuestionable. Todo el sistema de dibujantes que trabajan como –falsos– autónomos es de lo más disfrutable. Cualquier dibujante o diseñador freelance se sentiría identificado. Si me hubieran dicho que este cómic iba de eso, lo habría valorado diferente, seguro.
La continuación de Una vida errante es tan buena como la obra predecesora, como todo buen manga me ha dejado con ganas de más y con la sensación de que nada que lea después podrá gustarme tanto.
Si quieres saber algo más sobre el gekiga, un estilo de historieta alternativo de Japón, aprender un montón de cosas del Japón de la postguerra o saber más de los inicios de este autor ganador de los prestigiosos premios Eisner y Harvey échale un vistazo. Estupendo y muy fresco.
Empecé con este tomo. Es una buena historia que te atrapa. Personajes entrañables y humanos, con sus cualidades y defectos. Bastantes valores de la ética del trabajo japonés. Recomendado.
Muy buen libro, y una historia fascinante que pasa por el inicio de la maduración del manga, y por los pormenores de la publicación y el negocio del comic en osaka y tokio. Lamentablemente, como siempre, la traducción de Astiberri es mala y se nota que es traducida del inglés al español y no del idioma original.
Tengo leída la primera mitad de este tomo en la edición española de Astiberri. Me gustó bastante pero ahora que me doy cuenta ya hace más de un años que la dejé colgada :S