Una adolescente desaparece el último sábado de agosto en un pueblo de la Sierra de Madrid, situado junto a la orilla de un embalse. Esa misma noche se desata una fuerte tormenta que anegará toda la zona. Después de una multitudinaria búsqueda, el cuerpo de la muchacha es encontrado flotando en las aguas. La autopsia revelará que lo que parecía un mero accidente, un ahogamiento fortuito, es en realidad una muerte violenta. Pero la tormenta hizo subir el nivel del embalse y borró todas las posibles pruebas. Un mes después, la investigación de la Policía Judicial está en un callejón sin los culpables no han sido atrapados y los medios de comunicación han perdido el interés en la chica muerta del embalse. Es entonces cuando en el pequeño pueblo se instala un discreto y misterioso hombre. ¿Tendrá algo que ver con la investigación? ¿Será el último cartucho de la policía antes de darse por vencida?
No está mal. Tiene cosas muy acertadas, el ambiente del pueblo, el detalle de la investigación... y otras que, sin embargo, no pegan. Así, la vida sentimental del protagonista aporta poco y no está bien explicada y la apresurada y absurda resolución final empañan una novela que me ha tenido bastante absorbida.
Lo he intentado pero se me ha hecho imposible leerlo... Muy lento, demasiado descriptivo, no ha conseguido engancharme. De momento lo he dejado, igual algún día le doy otra oportunidad, pero tengo otras muchas lecturas que me llaman más que esta.