Desde siempre, el temor a una catástrofe global ha perseguido al ser humano. Hoy estamos escribiendoun capítulo clave para el futuro de nuestro planeta. ¿Cabe algún espacio para el optimismo? «Los signos del calentamiento global están en todas partes y son mucho más complejos que el incremento de la temperatura global. El aumento del nivel del mar y eventos de calor extremo, la pérdida de hábitats y el desplazamiento de grandes masas humanas, son fenómenos que están cambiando el mundo. Sin embargo, todo ello es solo una de entre las muchas formas en que los seres humanos estamos afectando el planeta. La contaminación de distinto tipo, la transformación de la superficie terrestre, la nueva extinción de especies y el excesivo nivel de consumo generan un estrés sobre el planeta que difícilmente reconocemos en su real magnitud. »En un libro notable -no solo por lo interesante y atingente de su contenido, sino por su estructura lógica-, Fernando Acosta nos invita a revisar antecedentes del pasado, a reparar sobre lo que ocurre en el presente y a meditar sobre el futuro, conformando una historia que nos permite repensar el destino de la Tierra. Junto a esto, su valor también reside en que presenta cada uno de los temas de forma amena, con argumentos y contraargumentos, respaldado por una gran evidencia científica y con constantes referencias a grandes escritores e historiadores, construyendo un relato accesible para cualquier persona interesada en el futuro de nuestro pequeño hábitat cósmico y que esté abierta a cuestionar sus propias decisiones de vida. Todo, en momentos en que la supervivencia tanto de la humanidad como de otras especies parece más incierta que nunca.» Gabriel País, Director Ejecutivo de Axion Reseñ «Un libro ambicioso, informativo y de gran alcance que entrega una visión crítica y excelentemente documentada acerca de la relación del ser humano con la naturaleza, que cubre el pasado y el presente de las sociedades y que reflexiona sobre algunos de los potenciales impactos futuros de las actividades antrópicas. Todos temas trascendentales para la supervivencia de la vida en el planeta tal como la conocemos.» AMBIENTUM (España) «Minucioso recorrido por nuestra atribulada historia como humanidad, poniendo en perspectiva este presente de crisis ambiental. Muy bien documentado y de lectura amena, recorre el camino del hombre y las decisiones que fueron signando el camino hacia la situación crítica en que estamos viviendo.» ECOS (Argentina) «Este texto nos deja tremendamente impresionados. Es un trabajo hermoso donde hay una línea de tiempo estructurada desde el comienzo de los tiempos hasta las experiencias que tenemos en los tiempos actuales. Su fluidez hace que sea muy fácil de leer y por consecuencia de entender. Un libro que debería estar incorporado dentro del currículum de la enseñanza escolar y universitaria. Aquí están los contenidos que necesitamos que sean vistos para impedir la destrucción del medio ambiente.» Sergio Campos, Radio Cooperativa (Chile) «Es impresionante la cantidad de información y la capacidad de mostrar el panorama general que necesitamos hoy día. Es un libro asombrosamente bien fundamentado muy ameno de leer. Como bien señala el título, "la forma en que vivimos" es lo que ha provocado los problemas que estamos sufriendo y es el punto de vista desde el cual debemos entender, mirar y enfrentar los desafíos del siglo XXI.» Anahí Urquiza, FACSO, Universidad de Chile «La manera en que el libro aborda la problemática actual de la humanidad y cómo interactuamos con la naturaleza y el mundo hace que este libro sea imperdible y de un tremendo valor. La humanidad solo se salva cuando todos tengamos la conciencia del daño que hemos provocado al medio ambiente. Un libro magistral que nadie puede dejar de leer.» Sergio Hernández, APRIMIN
Fernando Acosta is a mining and industrial engineer, economist, and writer with a passion for exploring how the natural world—especially metals and minerals—has shaped human history, from deep geological time to the urgent demands of today’s energy transition.
Born in Chile, Fernando has spent the past two decades working at the crossroads of mining, finance, public policy, and sustainability. He currently serves as Director of Economics and Environment at the International Copper Study Group, supporting 26 countries and the European Union as they navigate the evolving dynamics of the global metals market. His writing seeks to make complex issues accessible to curious minds interested in geology, climate, and our shared future.
A lifelong sports enthusiast, Fernando loves football, rugby, and being outdoors. He’s an avid traveller who thrives on learning from different cultures, a devoted animal lover, and a wide-ranging reader—drawn to everything from Kafka to Jared Diamond and Rachel Carson. His dog is his best friend and most loyal editor.
En los últimos años he leído distintos libros sobre astronomía, geología, naturaleza e historia, y este es uno de los mejores. Está escrito en un estilo ágil que no causa ni aburre al lector con términos complejos ni lenguaje rebuscado, por lo que es sumamente fácil de seguir a pesar de que cubre algunos conceptos bastante complejos (algo que lo diferencia de otros libros de estilo científico). En ello contribuyen las notables figuras y gráficos a color (lo que también lo diferencia de otros libros que en general se imprimen en blanco y negro). El autor aborda muchos temas históricos que vistos desde una perspectiva mayor construyen un relato coherente que explica muchos fenómenos que suceden en la actualidad. Esto es algo que han destacado otros comentarios, pero el libro también dedica un capítulo completo a las “lecciones de paleoclima” para hechos que ocurrieron hace cientos de millones de años, mucho antes de que el ser humano pusiera un pie sobre el planeta, antecedentes que dejan en claro cómo el carbono y el clima han afectado fuertemente la vida en la Tierra. Ello nos muestra que mirar al pasado nos puede dar una ayuda para superar los problemas medioambientales que enfrentamos en el presente. Uno de los puntos más destacados es la forma en que expone cómo los seres humanos hemos provocado la fragmentación de los hábitats terrestres y hemos generado un nivel de contaminación de tal magnitud que ni siquiera las profundidades oceánicas están exentas. También se presentan hechos que nos hacen cuestionar nuestro trato con otros animales y cómo ello se remonta a miles de años atrás, incluso antes de la época romana. Hoy en día tenemos a nuestros parientes biológicos más cercanos sufriendo las consecuencias de nuestro crecimiento implacable. Pero los impactos de la actividad humana no son solo terrestres. Una de mis frases favoritas del texto muestra claramente la visión errada que usualmente tenemos para juzgar a otras especies: “cada año los seres humanos matan a cerca de cien millones de tiburones en todo el mundo. En comparación, los tiburones matan anualmente entre cinco y quince personas…¿Quién es, pues, el depredador más peligroso?” En general este libro es una enorme fuente de información y que se basa en hechos y estudios científicos, dejando de lado fanatismos y posiciones extremas que no nos llevan a ninguna parte. El planteamiento del autor es objetivo y se atiene a los hechos que se apoyan en evidencia concreta, lo que es muy destacable. En suma, es una excelente lectura para quien quiera enterarse del porqué de muchos de los desafíos que hoy enfrenta la humanidad y a quien le interese tener un documento al cual recurrir para buscar información relacionada.
De la alta gamma de información publicada, este libro sin duda explica de manera perfecta el paso avasallador del ser humano por el planeta tierra. Nos lleva constantemente a la reflexión con respecto a cómo hemos vivido y nos pone a pensar cuál será nuestra postura frente a los futuros sucesos. Recomiendo 100% este libro para tener una opinión fundamentada sobre este tema.
Acabo de terminar de leer este libro y creo que es un relato impresionante sobre cómo los seres humanos nos hemos convertido en verdaderos depredadores. Sin embargo, también rescato el llamado a la reflexión que hay en la obra para realmente darnos cuenta de lo que hemos generado y qué opciones tenemos antes de que como especie, literalmente, hayamos dilapidado la vida en el planeta tal cual la conocemos. Recomendado absolutamente.
Es una lectura 100% recomendada para cualquier persona, no solo para aquellas que se encuentren relacionadas con el movimiento ambientalista que se está desarrollando en gran parte del mundo, sino también para aquellos que deseen interiorizarse en este tema e ir más allá del simple concepto de calentamiento global, aprendiendo de nuestros procesos climáticos y ambientales. En comparación a diversos libros y estudios sobre los procesos de nuestro planeta y la humanidad que he podido estudiar, es un libro completo y sencillo, demuestra que fue escrito para que todos podamos acercarnos al conocimiento entendendiendo los complejos conceptos que incluyen los temas abordados y ser conscientes de la forma en que vivimos y cómo esta nos afecta. Del mismo modo, los temas históricos que aborda el autor complementan la lectura de manera positiva ya que ayuda a contextualizar de mejor forma los procesos en los que la Tierra junto a la humanidad se han visto afectadas de manera recíproca desde las primeras civilizaciones hasta los tiempos modernos.
Recomiendo este libro para personas de todas las edades que buscan comprender y profundizar el entendemiento sobre la yuxtaposición del ser humano con la madre naturaleza.
El libro es dinámico y contiene información útil y trascendental para generar discusión sobre los desafíos que debe enfrentar la civilización moderna.
Me ha gustado. Y me ha ayudado a reflexionar sobre el fenómeno del cambio climático. Te ayuda a entender muchos sucesos que se han desarrollado a lo largo de la historia de la planeta y nuestra influencia en el mundo.
Lo que más me ha asombrado de este libro es su holismo y completitud, la cantidad de temas que abarca. Me esperaba un libro principalmente enfocado hacia la cuestión del cambio climático, pero Acosta afronta muchos más asuntos que están interconectados, como la contaminación, el extractivismo minero, la producción masiva de residuos, las extinciones, la explotación humana forzada... Su bibliografía es extensísima, con casi 800 referencias, y los diversos capítulos están repletos de cuadros, gráficos, esquemas e ilustraciones que facilitan mucho la visualización de los datos, así como anécdotas y explicaciones complementarias muy interesantes. Ahora bien, es importante tener en cuenta que el escritor de este libro es un ingeniero. ¿Qué significa esto? Por el lado positivo, que su análisis sobre la cuestión de la energía es muy agudo y no se estanca en simplificaciones, sino que ilustra la complejidad y las ramificaciones del problema de su obtención y consumo, de sus diversas fuentes y de sus implicaciones. Por el lado negativo, considero que cojea en las conclusiones que extrae y en el enfoque de lo social y lo humano de todo este asunto. Su análisis es un tanto liberal, no llega a salir realmente del orden de cosas tal y como hoy están establecidas. Baraja como "soluciones" varias propuestas, casi todas de corte tecnológico, que al fin y al cabo no inciden del todo en lo que es realmente el corazón de la revolución industrial y del expolio masivo de recursos naturales: el capitalismo y la colonización. Ninguna de sus propuestas políticas pasan por cuestionar las categorías mismas de lo político y, de todos modos, él es el primero en problematizar todas las propuestas que se le ocurren. En consecuencia, a mí la lectura me ha dejado con un regusto de impotencia y desesperanza, más que nada. ¿Pero qué hay de los planteamientos de los ecosocialistas, de los decrecentistas? Probablemente estos podrían arrojar más luz en el asunto, pero no se les contempla. Acosta tampoco es filósofo, por lo que creo que el título no termina de adecuarse al contenido del libro. Me esperaba alguna indagación de corte filosófico o antropológico sobre la concepción del ser humano que domina sobre la naturaleza, sobre la oposición entre civilización y naturaleza... No hay nada o casi nada de esto en este libro, que es sobre todo expositivo y se mueve más en el ámbito de lo "científico". El autor intenta hacer algunas incursiones en el ámbito de la historia, pero para mí se quedan en el grado de tentativo porque se nota que no es el área que domina. Con todo, creo que este es un buen libro para informarse, puesto que en este sentido es completísimo. Para todos lo demás (comprender el origen de esta "ruptura" con nuestro medio, pensar nuevas lógicas de concebir la relación con la naturaleza, explorar modos de respuesta individual y colectiva al asunto...), seguramente sea mejor dirigirse a otros autores.
La mayor contribución de este libro es llevar al lector a la reflexión acerca del rol del ser humano en los cambios que sufre el planeta, los cuales han existido desde el inicio de la historia humana y que en las ultimas decadas se han agudizado hasta un punto insostenible. El autor se pasea por distintos tópicos de forma sencilla, para abordar desde distintas visiones cual es el impacto de nuestro vivir en el ecosistema, y cual es el camino que se debe seguir para revertir el daño causado. Abundan las citas cientificas para apoyar el relato y poder profundizar más en cada tema, por lo que es un libro totalmente recomendado incluso si no se conoce nada sobre temas medio ambientales.
Leer este libro es como recibir un bofetón en la cara. El autor realiza una descripción implacable de la enfermiza relación de nuestra especie con nuestro planeta, un recorrido inmisericorde por todas las tropelías que hemos cometido y seguimos cometiendo, una exposición pormenorizada de cómo hemos alterado nuestro entorno y nos hemos alterado a nosotros mismos en el proceso, y del punto de inflexión histórico al que todo ello nos ha conducido ante la indiferencia congénita de nuestras conciencias programadas, al parecer, para preocuparse solo por los efectos a corto plazo.
Escrito con un lenguaje rico pero en todo momento comprensible y ameno, el relato de nuestra aventura como especie resulta pesimista en su realismo, y está apoyado por la evidencia de una bibliografía abrumadora. El autor, además, tiene el acierto de dejar entrever algunas de las soluciones que nos sacarían del atolladero en el que, como animales irracionales y hambrientos, nos hemos metido nosotros mismos. Imprescindible.
En un lenguaje simple, pero directo, el autor enfatiza en varios aspectos que probablemente ya conocemos, pero que esta vez, es imposible obviar, ya que nos muestra cómo nuestras acciones ha impactado al planeta y cómo también, lo que vivimos, se puede comparar con catástrofes históricas. Debería estar en la biblioteca no solo de adultos, sino que también formar parte de la malla curricular de los jóvenes en materia de ciencias.
La forma en que vivimos, nos muestra una mirada actual de cómo está nuestro planeta hoy en día. Lo que me llamó profundamente la atención fue la visión que el libro plantea desde los orígenes hasta nuestra actualidad, sin dejar de lado una capacidad de redacción clara y fundamentada.
Cambio climático, la sexta extinción, la contaminación atmosférica, la contaminación en los océanos y la modificación de la superficie terrestre. Todos son temas que el autor utiliza para entregar un relato ordenado y sumamente interesante de cómo ahora somos una fuerza geológica. Destaca en particular la impresionante revisión bibliográfica. Después de leer esto es imposible negar el cambio climático y los variados impactos que hemos generado como especie.
La forma en que vivimos es una crítica al estilo de vida del ser humano, puesto que éste es el principal responsable de los diversos cambios que ha sufrido el clima del planeta. Además, indica que estamos en el momento límite para tomar una decisión que permita cambiar el rumbo que esto está llevando y expone gran variedad de alternativas que ayudarían a frenar los efectos del cambio climático.
Es un libro muy interesante, a medida que lo vas leyendo te empiezas a cuestionar si realmente quieres continuar viviendo como lo has estado haciendo hasta ahora, realizando actividades básicas del día a día que empeoran el cambio climático, te sientes culpable por la vida que llevarán las generaciones futuras por nuestro actuar irresponsable. Estamos matando nuestro planeta y es urgente que nos decidamos por el cambio.
Lo recomiendo 100%. Es un libro que expone el daño que está causando el ser humano en el planeta, a pesar de ser una de las especies más recientes en la Tierra. El autor intenta crear conciencia respecto de nuestro actuar y la forma en como tratamos el lugar que ha sido nuestro hogar desde hace unos 200 o 300 mil años ¿lograremos cambiar nuestros hábitos para frenar el cambio climático?
Este libro llamó profundamente mi atención, ya que toca una temática que hoy en día forma parte de discusiones diarias en nuestra sociedad. La forma en que vivimos, el ser humano, su ruptura con el medio ambiente y consigo mismo nos invita a leer una crónica cronológica acerca de lo que ha sucedido en nuestro planeta gracias a la acción del ser humano. Quedé maravillada con la narrativa y lo fácil que fue leerlo, sin duda una lectura que debe ser tanto para niños como para adultos.
Algo que todos sabemos, pero que pocos ponemos en practica. El calentamiento global es conocido por todos, sin embargo, seguimos realizando las mismas malas practicas que nos han llevado a este punto critico. Fernando Acosta, nos muestra como es el surgimiento de este lamentable suceso, como nosotros somos responsables de sucesos que hoy acontecen y que dejamos para las futuras generaciones. Utilizando una amplia bibliografía y llevado casi como una línea temporal, este libro muestra no solo los acontecimientos pasado y los que vendrán, sino que también entrega la sensación de que estamos a tiempo de poder cambiar. Nos enseña como las energía renovables son quizás la vía mas ventajosa tanto sustentablemente como económicamente. Un libro lleno de datos extravagantes, acontecimientos históricos y comentarios para reflexionar.
"La Forma en que Vivimos" es un libro imponente. Nos muestra un recorrido fascinante que resume brevemente la historia de la formación del universo, la creación de la Tierra y el nacimiento de la especie humana, hasta llegar a la situación crítica en la que hoy nos encontramos para profundizar en ella desde diferentes dimensiones y puntos de vista.
Al seguir sus páginas queda de manifiesto cómo, en apenas los casi 300 mil años que llevamos habitando un planeta de alrededor de 4.600 millones de años y que ha sido hogar de una infinidad de plantas y animales de los más variados tipos, los seres humanos hemos conseguido alzarnos como la especie más invasiva, depredadora y despiadada que alguna vez la Tierra haya albergado.
De manera excepcional y en breves capítulos que conforman una verdadera aventura de absorción de conocimientos, Fernando Acosta entrega detalles geniales y sumamente interesantes en los más variados ámbitos. Entre ellos, la importancia de la geología y las condiciones energéticas de la Tierra para permitir el afloramiento de la vida; cómo el clima literalmente ha decidido el destino de tantas especies que vivieron mucho antes que nosotros (ello obviamente por causas naturales y/o azares que tiene la vida); cómo los eventos meteorológicos han determinado también la suerte de las que en su minuto fueron grandes y majestuosas civilizaciones, y cómo hoy, acaso porque para algunos no es importante o porque aún no hemos tomado real conciencia de lo que estamos provocando, hemos generado las condiciones para eventos que ponen en jaque nuestro propio futuro.
El autor también expone cómo hemos estado aniquilando prácticamente todo lo que está a nuestro alcance. En la prehistoria por ejemplo (y muy posiblemente actuando en sociedad con el clima), fuimos causantes de la desaparición de grandes y maravillosos animales como los mamuts, los mastodontes y los perezosos gigantes, entre muchos otros; y hoy, 10 mil años después del fin de la Edad del Hielo, tenemos al borde del colapso a animales como las ballenas, los gorilas y los tigres. Por supuesto, hoy sabemos que nuestros ancestros cazaban sin saber las consecuencias que ello traería, pero hoy, pese a que contamos con tantas evidencias, parecemos no cambiar de rumbo. Junto al cambio climático de origen antropogénico, el exceso de consumo, la caza descontrolada y nuestro apetito insaciable de invasión territorial tienen a muchas especies con las que compartimos el planeta al borde de la extinción.
Pero el libro no se queda ahí, pues deja explícito cómo, junto con haber y continuar impactando la flora y fauna global, los seres humanos comúnmente (¿o más bien casi siempre?) obviamos los impactos que nuestras decisiones de estilo de vida afectan de manera brutal a otras personas, fundamentalmente a quienes viven en los países más pobres. Ello nos lleva, ineludiblemente, a reparar en que si no nos preocupamos por miembros de nuestra propia especie, difícilmente existan perspectivas de mejora para otros animales que nuestra visión antropogénica nos ha llevado a considerar como “inferiores”.
Una de las características más destacables del libro, es que en él se encuentran una variedad de recuadros y figuras con textos breves que complementan el mensaje de cada capítulo, y que junto con alivianar la lectura, entregan datos anecdóticos e información interesante siempre basada en hechos y en estudios respaldados por la ciencia. Por ejemplo: cómo se determinó la edad de la Tierra y del universo; cómo se han movido los continentes; el porqué alguna vez el homo sapiens estuvo al borde de la extinción; la posible relación entre el consumo de carne y la desigualdad de género; si acaso la contaminación por plomo fue responsable de la caída de los samurái; los terribles vejámenes que hoy ocurren en el Congo y que muchos de nosotros no sabemos; el nacimiento de una nueva carrera espacial impulsada por la búsqueda de elementos de interés en asteroides, y un largo etcétera de cosas que nos sirven para tener una idea más completa de nuestro pasado, presente y lo que podemos vislumbrar a futuro.
Finalmente, el libro hace una reflexión (de forma muy acertada a mi parecer), de algunas alternativas que la comunidad científica ha evaluado y que aparecen como los mejores caminos a seguir para combatir el desastre ambiental en el que hoy nos encontramos. También deja claro que ello tampoco está libre de impactos, por lo que al mismo tiempo que buscamos soluciones, debemos tener presente que hoy en día no existen alternativas libres de externalidades, y que a lo que debemos apuntar es a disminuir los efectos colaterales de los nuevos desarrollos tecnológicos. En particular aquellos relacionados con las tecnologías verdes.
Este enorme trabajo de investigación científica, histórica y periodística (el libro contiene una gigantesca bibliografía), creo que se puede considerar como una verdadera guía para los tiempos en que nos encontramos, donde un porcentaje cada vez más importante de personas se han unido en torno a la idea de que debemos ser responsables con nuestras decisiones para asegurar el futuro de la vida en la Tierra. Al ser una especie de compendio de las muchas maneras en que “la forma en que vivimos” ha y continúa impactando todas las dimensiones que son importantes para la vida, este trabajo cumple una labor brillante en entregar un relato contundente y claro sobre nuestro lugar espacio-temporal, que aún para una persona que no sea especialista en estas temáticas (entre las que me considero), no deja de sorprender.
Este libro es impresionante en su alcance y el escritor hace un excelente trabajo para lograr unir disciplinas que generalmente se consideran por separado, y con ello entregar una comprensión verdaderamente completa de nuestro lugar en la naturaleza (en "el aquí y el ahora", como el libro indica en relación a la astronomía y geología). Es un libro que recomendaría totalmente a quien esté interesado en saber un poco más acerca de la asombrosa evolución de nuestro planeta, de la vida y la humanidad, y comprender además cómo la vida misma se convirtió en un agente crítico en la configuración de la Tierra que hoy conocemos. El libro expone de forma contundente cómo los seres humanos nos hemos convertido en una fuerza brutal que es capaz de dar forma a la Tierra y modificar nuestro hábitat natural a un ritmo incomparable, pero al mismo tiempo entrega una lectura muy amena, incluso haciendo referencia a las obras de autores tan variados como Aristóteles, James Hutton, Lord Byron, Charles Dickens, Franz Kafka, Carl Sagan o Stephen Hawking. En resumen, un excelente libro con numerosas ideas claramente explicadas y que al lector lo hace entender realmente la responsabilidad del ser humano no solo con el planeta que habitamos, sino con nosotros mismos como especie.
Es relevante para esta reseña poder contar mi experiencia de como llegué a este libro. Trabajo en difusión de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de U de Chile, y me tocó trabajar en la inauguración de este libro. Al enterarme de su temática y escuchar los constantes halagos al libro decidí tomar uno en mis manos y revisar su prosa. Con un párrafo me bastó para saber que lo leería por completo. Gaste mi dinero del trabajo de ese día en el libro, fue el penúltimo del stock, pero en la actualidad puedo asegurarles que ha sido de mis mejores inversiones.
Comenzando ya mi análisis, quiero destacar puntos que hacen de este libro una puntuación máxima. Es un libro con mucha información por internalizar, toda excelentemente respaldada con una extensa bibliografía (está parte se agradece mucho y da mucha confiabilidad). La información está bien ordena y estructura con gráficos, ilustraciones y esquemas. La lectura se hace bastante ágil a pesar de toda la información.
Finalmente el autor aporte con conclusiones en base a su investigación proponiendo temas interesantes relacionadas con consecuencias climáticas en el pasado que quizás fueron obviadas, como también proponer consecuencias futuras si no nos detenemos a tomar conciencia, cuestionar nuestros comportamientos y actuar.
Pará concluir, este es un libro que puede ser convertido en una herramienta para transformar y ojalá llegue a muchos gente.
El libro es de lectura muy amena y logra entregar gran cantidad de datos contundentes de manera que no resulta aburrido, sino que te cautiva e incita a seguir leyendo y descubrir qué te contará en las páginas que siguen. Pareciera que el autor intenta plasmar el llamado de auxilio que está haciendo el planeta ante su situación actual respecto al cambio climático e invita a hacer un cambio en el comportamiento del ser humano.
Me encantó. Hay muchas cosas que conocía (pero sin un mayor entendimiento) mientras otras que son nuevas y de reveladoras (y tristes si se quiere, si se piensa que la mayoría son por nuestra culpa). Sólo por mencionar, cuál es la implicancia del clima en la migración, tanto ahora como en el pasado; o cómo ha jugado un papel casi fundamental en la caída y nacimiento de imperios. Nunca es tarde para mirar lo que hemos hecho y lo que seguimos haciendo, para tomar acción y salvar el planeta.
Un libro genial, con una escritura maravillosa pese a la temática tan problemática que aborda. Me gustaría además agradecer a Juan Herranz y su blog, pues gracias a a su reseña decidí darle una oportunidad a este trabajo y la verdad es que valió la pena, aunque no sé si sea correcto decirlo así porque no fue ninguna pena. Disfruté la lectura con cada página, llenas de datos y nuevo conocimiento.
"Nuestro hermoso planeta azul, la Tierra, es el único hogar que conocemos. Venus es demasiado cálido. Marte es demasiado frío. Pero la Tierra es "un cielo" para los seres humanos...y el único lugar dónde el fenómeno de la vida existe con certeza"
"La forma en que Vivimos" es un libro de 353 páginas que contiene información muy valiosa. Conforme iba avanzando su lectura, no podía evitar pensar que, en caso de que nuestra civilización pereciera y más tarde emergiera de nuevo de cualquier otra forma, éste constituiría la "Gran Piedra Roseta" en caso de ser descubierto. Las numerosas evidencias y datos recopilados destaparían todos nuestros errores y pretensiones como especie, por las que, en palabras de Nietzsche:
"Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos"
Durante mi Licenciatura en Ciencias Ambientales que realicé entre 2004 y 2009, se decía que todo lo relacionado con "lo ambiental" comenzaba a estar de moda. Hablar en términos ambientales llegaba incluso a ser, en cierto modo, revolucionario o, mejor dicho, "de locos". Cuando el clamor de una realidad tan cruda como el cambio climático se presenta como responsabilidad nuestra, la primera reacción es ansiedad y la segunda es ir por el camino "fácil" de la no aceptación. Recuerdo que cuando toda la verdad iba apareciendo ante mí, sentí que había elegido bien mis estudios aunque, para mi desgracia, iba a estar condenada a ser una especie de "profeta" incomprendida, siempre tratando de responder ante la mediatización de los escépticos que en aquellos años eran muchos.
Mis sensaciones se confirmaron cuando el documental "Una Verdad Incómoda" de Al Gore salió a la luz en el 2006 junto con su famoso gráfico de incremento exponencial del dióxido de carbono junto a la temperatura. Obviamente, este documental fue proyectado en seguida en clase y nosotros fuimos de los primeros en sentir de nuevo esa agitación y sublevación interna, esta vez con más fuerza al ser por fin confirmada en los medios con contundencia. Debo decir que recuerdo este momento como el comienzo de una lucha que no parece que vaya a terminar. No obstante, a pesar de todas las manipulaciones que posteriormente trataron de contrarrestar esta verdad que a nadie le interesaba, debo de decir que, 13 años después, el cambio en la sociedad ha sido muy notorio. Sin ir más lejos, cuando digo que soy "ambientóloga", ya nadie me pregunta: "Y eso, ¿para qué sirve?".
Después de Al Gore, vinieron muchos más como "Antes que sea tarde" o "Before de Flood" con la colaboración de Leonardo Dicaprio. Alguién dijo hace no mucho:
"La inhundación de hoy es la marea alta de mañana"
Recuerdo que resultaba muy complicado de entender el rol de un ambientólogo "sabedor de todo, experto en nada", caracterizado por la multidisciplinariedad o la variedad de disciplinas. Aun no se contemplaba la necesidad de abordar problemas globales con soluciones globales y como comunidad, no individualmente. Obviamente una persona sóla no puede afrontar un reto de este calibre, pero era necesario introducir esta visión por la que todo está interrelacionado y dónde todo y todos deben de ser considerados. El autor ha sabido reflejar lo que comento a la perfección y con mucho detalle, denunciando numerosos problemas sociales y falta de derechos humanos que, por supuesto, forman parte de la problemática ambiental. Porque qué es el ambiente sino TODO lo que nos rodea.
A modo de ejemplo, los abusos contra los derechos humanos cometidos en Qatar, dónde las condiciones laborales han provocado tantas muertes injustas, han manchado de sangre la que será la FIFA 2020. ¿Acaso alguién será capaz de renunciar a ver un partido en este estadio en repulsa hacia esta situación? ¿O simplemente limpiaremos nuestra conciencia con un minuto de silencio y después mirando hacia otro lado? Eso si acaso... Estamos hablando de algo con lo que se nos llena la boca cuando nos conviene apelarlo, y es La Humanidad.
Tras mis estudios, decidí que lo mejor sería especializarme por fin en un área y durante los últimos 10 años me he dedicado a la Química Ambiental con especial énfasis en los océanos. Debo dar las gracias a Rachel Carson y su "Primavera Silenciosa", porque ya en 1962 se atrevió a rebelar cómo la preciada industria química que tantos avances nos había proporcionado, estaba generando contaminantes persistentes y perniciosos para el medio (en el cuál nos encontramos nosotros incluidos).
A propósito de esta obra que cambió el curso de la Historia de manos de una mujer, Fernando Acosta también ha abordado el polémico nacimiento así como la aseveración del sexismo desde diferentes vertientes. Efectivamente, parece que no siempre existió una segregación diferenciada en los roles del hombre y la mujer. He encontrado muy rebeladora e interesante una reflexión por la que el desequilibrio de poder se dió como consecuencia de la introducción del trigo en el Neolítico, produciendo una divergencia en el tipo de dieta, así como condición social y genética del hombre y la mujer. Los hombres y las mujeres siempre han sido muy diferentes pero hubo un momento de la historia en el que no lo eran tanto y ambos se dedicaban a cazar. Existen muchos caminos hacia la desigualdad de género, pero ésta podría haber sido la base de una cultura de subordinación femenina. Otro de los temas tratados es la preocupante baja fecundidad que va en aumento y cuyas posibles consecuencias ya se han valorado antes e, incluso llevado al cine como en la serie "La Criada", dónde se presenta una distopía en la que las mujeres fértiles son convertidas en esclavas sexuales.
En el ámbito científico este libro ha confirmado aquellas líneas de investigación novedosas y actuales que ya conocía, como la preocupante floración de algas tóxicas como consecuencia del calentamiento global. De la misma manera, ha presentado problemáticas de las que no había escuchado hablar antes en demasía tales como la "Bomba de tiempo de Mercurio" que consiste en grandes cantidades de mercurio (además de más dióxido de carbono, metano y otros patógenos) acumuladas en el suelo congelado o permafrost del Ártico que corren el riesgo inminente de ser liberadas al océano con los consecuentes efectos tóxicos. Nuestros queridos océanos, plagados de plásticos, altas radiaciones fruto de los accidentes nucleares, contaminantes químicos persistentes y un largo etcétera que ha acabado con ese "AS" que teníamos en la manga con alta capacidad de depuración natural. Pero claro, lo que ocurre es que esto es antinatural.
No quiero que penséis que este libro es catastrófico, un recurso muy utilizado para obviar lo que se nos viene encima. Así que también quiero comentar algunas de las muchas posibles soluciones que aparecen entre sus páginas que han llamado mi atención. Se encuentran aquellas soluciones desesperadas como cuando se habla de llenar la Tierra con plásticos reflectantes para disminuir la temperatura (o como la iniciativa de pintar las carreteras de blanco), lo cuál podría conllevar otros efectos mucho peores y existen otras soluciones factibles a corto plazo como el uso del gas e esquisto, el combustible fósil de combustión más limpia, para frenar el avance del cambio climático en el probable caso de que no seamos capaces de cambiar nuestras estructuras para disminuir la emisión de dióxido de carbono. Otros planteamientos curiosos y cada vez más conocidos es el cambio del tipo de dieta o la introducción de insectos ricos en proteínas para contrarrestar la producción de metano (gas invernadero cerca de 100 veces más potente que el dióxido de carbono) en la industria alimentaria de la carne.
Sin embargo, me gustaría resaltar que la única solución verdadera ya la conocemos desde el principio, y es dejar de emitir dióxido de carbono.
Como amante de las letras también he podido disfrutar de la vertiente histórica y artística que aparece ampliamente plasmada en esta obra, llevando a cabo una contínua relación de los hechos pasados con el cambio climático:
Si no hubiera llovido en la noche del 17 al 18 de junio de 1815, el futuro de Europa habría sido diferente. El volcán Tambora sufrió la erupción volcánica más debastadora en la Tierra en miles de años, propiciando la derrota de Napoleón en Waterloo.
Así, también se entremezcla el arte con la historia y el cambio climático. Por ejemplo, se alude a Turner, pintor romántico inglés ilustrador de eventos catastróficos que pareciera que representara la furia de la naturaleza en sus cielos violentos e intensos. Efectivamente, sus coloridos atardeceres parecen evidenciar el efecto de las cenizas y aerosoles en el aire producto de erupciones volcánicas. Esta conexión también se podría realizar con el expresionismo alemán de Munch en el "El grito" (1893) y la explosión del Krakatoa (1883).
Cuando hablamos del "camino del progreso" se considera que regresar a nuestras raices cazadoras-recolectoras supondría un atraso. Obviamente como especie esto ni nos lo planteamos y preferimos pensar en la colonización de otros planetas, aunque me apena afirmar que más de uno va a "añorarlo" llegado el momento en que los recursos terrestres como hoy los conocemos, dejen de existir.
La Era del Antropoceno (como nombre propuesto para la huella del paso del hombre por la Tierra) nos recuerda lo infame de nuestra especie, que, a diferencia de las demás que han perecido o están de camino,
tenemos el poder de decidir y no lo hacemos o lo hacemos mal.
Lo sorprendente de todo esto es que pasarán otros mil años antes de que la humanidad esté tan alejada en el tiempo de su reinado como ella lo estuvo de sus primeros predecesores, que permanecen envueltos en leyendas y conjeturas
Para terminar, me gustaría realizar un canto a la esperanza y a la colaboración que muchos ciudadanos con pequeños gestos realizan día a día por el medio ambiente. La concienciación es la clave y vamos por el buen camino, el único camino. Además, las organizaciones intergubernamentales también están haciendo un trabajo magnífico para reducir las emisiones así como paliar los efectos actuales del cambio climático. Sólo es necesaria la cooperación a nivel mundial, porque por si no os habéis dado cuenta, ya vamos tarde.
Fácilmente el mejor libro de no ficción que he leído en los últimos años. Es asombrosa la cantidad de referencias, información y lo claro y elegante de la estructura y escritura de este libro. No es solo un libro sobre medio ambiente, sino una verdadera clase de historia.
Muy buen libro. Para aquellos que estamos interesados en los cambios que se han producido en la tierra con efectos visibles a gran escala a partir de la segunda mitad del siglo XX, este libro es uno de los mejores que he leído junto con “The Earth Transformed” de Perer Frankopan. Es un libro de fácil lectura, entretenido, y lo más importante: posee bases y fundamentos científicos que lo sustentan, y que están al alcance del entendimiento de cualquier lector.