Un inolvidable viaje por Espana a traves de sus catedrales. ''Este es un viaje en el tiempo y en la geografia. En el tiempo, hacia la epoca en la que se construyeron esos maravillosos edificios que conocemos como catedrales; y, en la geografia, a traves de un pais que es un mosaico de regiones tan diferentes como sus paisajes. Lo emprendi cuando empezaba el tercer milenio y lo acabare algun dia, despues de haber recorrido todas las catedrales de ese pais. La razon de que haya elegido las catedrales para este viaje es muy transparente: la atraccion que me han producido siempre esos fantasticos edificios que constituyen las cajas negras de nuestra historia. Conocerlas de verdad y no de paso, vivir dentro de ellas un dia para sentir toda su belleza, al tiempo que se descubren sus secretos y leyendas, es lo que he hecho desde hace anos para contarselo a mis lectores. A deshojarlas como si fueran rosas de piedra, enormes rosas arquitectonicas surgidas hace cientos de anos, he dedicado este libro. Y todo ello sin otra voluntad que la viajera y sin otra intencion que la literaria. Esa que sigue la estela de los antiguos viajeros, aquellos que iban buscando la magia que el mundo ofrece a los que lo andan.''
Julio Llamazares was born in Vegamián, a small village in the region of León. At the age of twelve he left the mountain area, attended a boarding school in Madrid and then studied law. Today Llamazares works as a writer, journalist and scriptwriter.
After two poetry volumes which were published under the titles of 'La lentitud de los bueyes' (1979) and 'Memoria de la nieve' (1982), his successful debut as a novel writer came out in 1985 'Luna de lobos'.
Llamazares had his literary breakthrough with the novel 'La lluvia amarilla' in 1988. The novel is about Andrés, an old man who is the last inhabitant of a forsaken village in the Pyrenees. Andrés reminds the former vitality of this place and contemplates about forgetting, death, and loneliness. With the story of the dying village, Llamazares has depicted a concise development of Spanish society in a bribingly direct speech. Hundreds of villages have disappeared in the last decades because the inhabitants have moved to the cities. In the first three years after its publication, 'La lluvia amarilla' was already re-published 15 times.
In the autobiographical novel 'Escenas de cine mudo' (1994), the narrator returns to Olleros, the place of his childhood. After the death of his mother he finds a photo album with old black and white photos. With the help of the yellowed photos he goes back to his past and describes, in loosely connected scenes, his experiences from the view of a child, thus bestowing an insight into the social history of the region.
Llamazares holds a special place in Spanish contemporary literature. He belongs to the few authors who concern themselves with rural Spain, the remote areas and the decline of damned mountain villages. With his unassuming and convincingly told stories of everyday life, he plays a large part in the existence of this world not being forgotten in the general frenzy of modernization.
Llamazares has published collections of stories, such as 'En mitad de ninguna parte' (1981) and chronicles ('El Entierro de Genarin', 1998). Furthermore, he edited an Anthology about the city of Madrid, which came out as 'Los viajeros de Madrid' in 1998. Articles he wrote as a journalist are collected in 'En Babia' (1991) and 'Nadie escucha' (1995). Llamazares’ travel reports about forgotten regions and districts were published as 'El río del ovido' (1990) and 'Trás-os-Montes' (1998). He also wrote filmscripts and extended reportages – among these, one about Berlin. Recently, his novel "El cielo de Madrid" (2005) was published. The author lives in Madrid and León.
Como un regalo del cielo. “El lector” no se esperaba encontrar en la librería el libro del que tanto había oído hablar del propio autor. Recorrido inmenso por las catedrales del norte del país. Lo mejor, como siempre en sus libros de viajes, el tono, la sinceridad y la agilidad al ocurrir lo que le pasa al “viajero”
Difícil de clasificar, pero una delicia para leer. Me gusta mucho Llamazares, pero mi interés por este libro estaba marcado por mi saber más acerca de los pueblos y catedrales en el camino de Santiago. Pero el libro va mucho mas allá de Las catedrales, va mucho de las ciudades y de las personas, del paisaje y de la visión y los pensamientos del Viajero.
Julio Llamazares acomete una empresa que da a este lector soberana envidia. Ya por llevarla a cabo merece elogio.
La lectura de 'Las rosas de piedra' me lleva a realizar las siguientes observaciones que desarrollo a continuación.
Me gusta que es una obra sin pretensiones, aunque uno puede cuestionar tal afirmación al pensar lo ambicioso que es querer visitar todas las catedrales de España. Creo que los límites que puede tener el libro empezaron antes de escribirse. No es un trabajo sencillo siquiera dar una panorámica sobre estas ricas y longevas fábricas; aunque es cierto que quizá yo, como buen conocedor del arte y la historia española, puede que no calibre bien en qué es "suficiente" o no. Dicho esto, el viajero, así insiste Llamazares en considerarse, divide esta ambiciosa tarea en dos obras separadas en el tiempo.
'Las rosas de piedra', la primera de ellas, tiene un total de 664 páginas, que se antojan muy pocas para relatar los seis viajes ─Galicia, Asturias, Castilla y León, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón y Cataluña─ que dan forma al libro. Claro, quizá contradiciendo lo que he escrito en el párrafo precedente, estamos ante una quimera; por poder uno puede, y así se ha hecho en no pocas ocasiones, escribir, por ejemplo, más de 600 páginas de catedrales como la de Santiago o Burgos. Entonces es importante entender que puede valer con ofrecer la experiencia del viajero visitando las catedrales y relatando, brevemente, algunos apuntes de los cascos históricos en donde éstas quedan emplazadas.
Inteligentemente Llamazares comprende que, debido al alto número de edificios a visitar, la profusión de información histórica y artística a ofrecer de cada catedral debe ser escueta. En esta línea, el lector se da cuenta, y seguramente el propio autor, que es muy, muy complicado seguir el recorrido por las naves, capillas, claustros, etc. en cada edificio. Y no es porque Llamazares lo haga mal; todo lo contrario, su relato es sintético y comprensible, pero, evidentemente, el lector tendría que leer esta obra con a la vez un ordenador e ir recorriendo, en algo así como una visita virtual, los edificios. Como es tradición en España en lo que se refiere a libros que guardan relación con la historia del arte, el material gráfico es exiguo, lo que refuerza esta impresión mía.
Y finalizando con este párrafo, es aquí donde recupero la opinión de que 'Las rosas de piedra' no es un libro pretencioso. La estructura del libro siempre es la misma: Llamazares da una serie de pinceladas del edificio, aquí uno podría ─sí, quizá me contradiga de nuevo─ discutir el cómo lo hace ─simplemente son, por lo general, descripciones y comentarios básicos que no aportan nada distinto a lo que uno pueda leer en la web de la catedral, Wikipedia, guías sobre el edificio...─, y atestigua el encuentro que pueda tener con el sacerdote o sacristán de turno, así como, también en forma de pincelada, recoger sucintamente el tiempo que pasa fuera de la catedral en ese día en la ciudad de turno.
Con todo, este libro es café para cafeteros (aunque ciertamente detesto esta sentencia a la que se recurre con tanta facilidad y que es algo tremendamente personal), y, claro, por mis intereses yo he disfrutado la lectura. Es una auténtica pasada, que haría yo mismo con gusto, lo que se propuso y logró materializar Llamazares. Con su viaje sí consigue, porque España es inabarcable, constatar la enorme riqueza y variedad de poblaciones, mentalidades y dilatado avatar histórico que han configurado los siglos de este país. Siendo, además, sumamente interesante leer sobre la España ─la travesía de Llamazares se inicia a principios de siglo, así como el libro se publicó en 2008─ que atraviesa Llamazares y de la que han pasado ya más de veinte años.
Vaya por delante, que respeto a Julio Llamazares, y que su novela "El cielo de Madrid" me parece una obra estupenda, imprescindible para cualquiera que quiera conocer cómo un grupo editorial creó en la transición española el canon de cine, pintura, escultura, literatura... que hoy en día mantenemos en nuestro país.
Movido en parte por ese recuerdo de buena literatura, me decidí a leer este libro de "Las rosas de piedra" en el que el autor plantea un viaje por la mitad norte de España yendo de catedral en catedral. Elegir las catedrales me pareció una excusa como cualquier otra para viajar, como si hubiera elegido bares, montañas, ríos o salas de cine. Sobre todo teniendo en cuenta que el autor asegura en su introducción que el suyo no es un libro de Historia, ni de arte, ni espiritual.
Para mi sorpresa (nada grata), la mayor parte del libro se reduce realmente a descripciones de catedrales, descripciones no muy diferentes a las que podemos encontrar en cualquier folleto, libro o página web. Es decir, que de viaje vivencial nada de nada.
Resumiendo, que de las 598 páginas que tiene el libro se podría haber quedado en 98, como máximo, siendo muy magnánimo. Y habría sido un libro muchísimo mejor.
Libro inspirador, en sentido literal. Con la dosis justa de referencias líricas, con la dosis justa de datos prácticos para todo aquel que quiera replicar el itinerario del autor. Deseando leer la etapa del viaje.