Es el primer título de la colección Narra de EditorialLenguaraz y, a su vez, el primer libro literario publicado por la autora Karla Paniagua.En Pobre amor heterosexual el ejercicio de la mini ficciónse convierte en el juego de la adivinanza y la sorpresa.El oficio literario y el estilo narrativo de Karla Paniaguaresultan victoriosos ante el ojo crítico del lector. Entreconversaciones triviales e hipócritas o con un leve dejode esperanza, la ficción cumple su estallido imaginativo ysublime. Pobre amor heterosexual acude a temas dondeel incumplimiento del deber y/o el deseo, imposibilitanla comunicación sencilla y directa (funcional), y seconvierten en el paquete de imágenes perversas quehacen de la nimiedad cotidiana un acto de trascendenciacarismático. El estilo que usa la línea recta y directa, elpunch line, y la autoreferencialidad (un libro de cuentosque dentro de su propia hilación temática se junta conotra la historia de un libro que no se repitedentro de sí mismo), desentraña sin frases retorcidas ycon la postulación de que un detective, para resolverun crimen, primero tiene que inventarlo. El lector puede jugarse ingenuo o sabelotodo y al mismo tiempo se enfrenta con sus fibras más sensibles, ya que en la práctica de lanarración y la lectura, y aludiendo al mito posmo, inventamos al amigo imaginario y ya lo empezamos a imitar.
En Pobre amor heterosexual el ejercicio de la mini ficción se convierte en el juego de la adivinanza y la sorpresa. El oficio literario y el estilo narrativo de Karla Paniagua resultan victoriosos ante el ojo crítico del lector. Entre conversaciones triviales e hipócritas o con un leve dejo de esperanza, la ficción cumple su estallido imaginativo y sublime. Pobre amor heterosexual acude a temas donde el incumplimiento del deber y/o el deseo, imposibilitan la comunicación sencilla y directa (funcional), y se convierten en el paquete de imágenes perversas que hacen de la nimiedad cotidiana un acto de trascendencia carismático. El estilo que usa la línea recta y directa, el punch line, y la autoreferencialidad (un libro de cuentos que dentro de su propia hilación temática se junta con otra historia: la historia de un libro que no se repite dentro de sí mismo), desentraña sin frases retorcidas y con la postulación de que un detective, para resolver un crimen, primero tiene que inventarlo. El lector puede jugarse ingenuo o sabelotodo y al mismo tiempo se enfrenta con sus fibras más sensibles, ya que en la práctica de la narración y la lectura, y aludiendo al mito posmo, inventamos al amigo imaginario y ya lo empezamos a imitar.